sábado, 25 de noviembre de 2017

Aesthetic Girl in a Mysterious World; Capitulo III: ¡Quiero ser héroe!

(Recordatorios: los diálogos en cursiva son para pensamientos, los que están en negritas son para personajes X o poco importantes para la historia y cada color tiene su personaje. Consulta las Fichas de personajes de AGMW que estarán actualizándose a su debido tiempo y conforme lo vea correcto)


Habían pasado ya dos días después de aquel problema con Yuuka, y muchos estaban al tanto de las noticias por medio de los medios de comunicación; entre ellos se encontraba Haru Takemura un chico de clase media que gustaba de leer las noticias en donde estuviese la acción del día al día. Haru era un chico joven, ojos anaranjados, cabello ondulado y poseía una energía que parecía inagotable incluso cuando estaba de mal humor; el color de su piel era bastante característico pues a pesar de parecer normal podía notarse un leve color anaranjado mezclarse con su tono original de piel, dándole un nuevo tono a esta.
En ese mismo momento se encontraba revisando todas las fuentes posibles donde pudiera saber un poco más sobre el caso del chico que había atacado la ciudad.
-¿¡Daiki has visto esto!? Al parecer la pelea no duró mucho según las fuentes, pero ni con tres personas contra él pudieron vencerlo-
-Lo leí ayer…creo que esta vez te has atrasado en enterarte de las noticias-
Su mejor amigo era Daiki Miura, un chico de piel morena y ojos azul oscuro, (aunque el color de estos no se notaba debido a que eran un tanto pequeños), usaba lentes los cuales poseían una ligera graduación en los cristales de estos puesto que su vista se veía un poco afectada; su actitud frente a la multitud permanecía seria pero con sus amigos solía divertirse y ser más alegre. Gracias a los padres de ambos chicos, quienes solían trabajar en la ciudad, fuera de la isla, lograron conseguir un condominio en la isla para que tanto Haru como Daiki pudiesen estudiar sin tener que viajar tanto. Se trataba de una pequeña casa de dos pisos la cual se dividieron dejando a Daiki en la parte baja y a Haru en la parte superior, más sin embargo siempre se reunían en la parte baja de la casa para desayunar, ir a la escuela juntos o incluso para hacer alguna fiesta, siempre era Daiki quien prestaba su parte del condominio.
-Tienes razón, esta vez se me ha pasado…pero fue por tantas tareas que dejan… ¡El meter distintos sistemas de estudio es una molestia!-
-Probablemente estén probando cual sistema de estudios es mejor-
-No lo considero necesario… ¿Por qué no simplemente usar el sistema de estudios del país del que proviene la isla?-
-Tampoco soy de entender el porqué de este tipo de pruebas-
-Al menos ya es fin de semana-
-Eso es incierto-
-¿A qué te refieres?-
-La hora siempre ha estado mal en este lugar, por ejemplo, si son las once de la noche y apenas se está poniendo el sol…no tiene sentido-
-Cielos, ya se me había olvidado ese dato…tanto tiempo aquí me ha hecho olvidar que este lugar está demasiado revuelto-
-Al igual que la ley está un poco descontrolada. Desde que se encontraron nuevas especies humanoides o seres con inteligencia igual a la nuestra las cosas se salieron de control…-
-Bueno es algo nuevo ¿No? Mientras estemos bien no creo que eso nos afecte…-
-Te equivocas…-
-¿Ah? ¿A qué te refieres ahora?-
-¿No querías ser un héroe?-
-No entiendo…-
-Si yo fuese un héroe primero pensaría en los demás antes que en mi propia vida…-
Meses después de que Haru y Daiki se instalaran en su nuevo hogar, Daiki había recibido la noticia de que su padre había fallecido mientras trabajaba en un área radioactiva. Eso le había llegado muy profundo haciéndolo deprimirse por varios días; sin embargo no contaba con que su mejor amigo de la infancia haría lo imposible para poder ayudarlo a seguir adelante.
-FLASHBACK-
-Padre…-
-¡Hey Daiki! Traje sándwiches, son con doble jamón, tus favoritos y además tienen picante extra…-
-Déjame solo Haru-
-No deberías culparte por lo que pasó con  tu padre-
-No estuve a su lado en ese momento… ¡Si hubiera preferido trabajar en vez de estudiar no hubiera pasado eso! Primero mamá…y ahora el…me siento solo…-
-Eso duele…pero sabes una cosa, cuando termine mis estudios pasaré a ser un héroe y ayudar a los más débiles cuando se encuentren en problemas de los que pareciera no haber salida. Con los armamentos que me dieron mis padres estoy seguro que podré hacerlo, y bueno…me gustaría que me apoyaras con eso ya que también tú tienes tu propio armamento…estoy seguro de que a tu madre le hubiera gustado verte usándolo. Es más… ¡Escuche que en las escuelas de las islas te enseñan a hacer buen uso de tu equipo! ¿No es eso maravilloso? Desde pequeño siempre quise ser un héroe y ayudar a los demás…-
-¿Cómo aquella vez que yo te ayudé?...-
-¡Si, si! Ese día me dijiste que serías un superhéroe con poderes de un mago…-
-Fue gracias a mamá que se me vino esa idea…-
-¿Entonces qué dices?... ¿Quieres ayudarme?...-
-Con gusto compañero…-
-¡Ese es el Daiki que conozco! Realmente soy bueno convenciendo a la gente…-
-Defender a los más débiles…suena bastante bien poder ayudar a los demás…-
-FIN DEL FLASHBACK-
-¡OHHH! Ya capto, ¿Te refieres a que deberé dar mi vida para el bienestar de los demás?, ¿de eso hablas acaso?-
-Exacto… ¡No me digas que te has echado para atrás y ya no quieres ser un héroe!…-
-¡No, no! Pa…para nada…supongo…-
-Ya no te veo tan convencido como antes Takemura, ¿Acaso te da miedo perder la vida por hacer lo correcto?-
-¡¿Co…correcto para quién?!...-
-Haru…-
-¡L…lo siento! Creo que no me siento bien…-
Haru corrió hasta las escaleras, subiéndolas para luego perderse, dejando a Daiki impresionado por la cobardía que había tomado Haru en un instante al escuchar que si tenía que sacrificarse por los demás, entonces no habría otra opción; lo que no sabía es que Haru realmente le temía a la muerte, pero que nunca lo había tomado en cuenta al momento de decir que quería convertirse en un héroe puesto que en ese entonces sus pensamientos eran bastante diferentes.
Todo había comenzado en su infancia, cuando estando a punto de morir ahogado por salvar a un pequeño gato que se había sumergido en el fondo de un lago cerca del terreno de los padres de Daiki. Si no hubiera sido por que Daiki lo siguió, probablemente Haru ya hubiera estado muerto, desde ese entonces Haru tomo más a pecho lo de ayudar a los demás, pero al mismo tiempo comenzó a agarrar un fuerte miedo a la muerte.
-Enserio…lo siento…-
-¡Buenos días Anzu! ¡Es hora de que te levantes! Desde ayer noté que ya estabas bien de salud así que hoy no pasa de que comencemos un duro entrenamiento para mejorar nuestras habilidades-
En casa de Anzu, las cosas se habían puesto animadas con Megumi viviendo ahí, el lugar se veía más limpio e incluso daba la impresión de ser más colorido; por otra parte, Koichi pasaba desapercibido en el lugar, pues no hacía ningún ruido y era bastante tranquilo.
Anzu tenía la costumbre de que si no había clases no se levantaba temprano, por lo que era un tanto complicado levantarla por las mañanas…o a lo que la gente de ahí llamaba mañanas.
-Déjame dormir-
-¡No Anzu lo prometimos! Se supone que debemos entrenar ya-
-Yo no prometí nada…-
-¡Koichi ayúdame!-
Megumi tomó las piernas de Anzu y comenzó a jalar de estas para poder tirar a Anzu de la cama,  pero esta se aferraba poniendo fuerza y ejerciendo peso hacia abajo para que le costara más trabajo a Megumi a la hora de jalar.
-¡Deja de ser una niña!-
-Deja de joder…-
-¡Nooo!-
Finalmente, la fuerza de Megumi fue la suficiente para sacar a Anzu de la cama y tirarla al suelo, haciendo que su frente se golpeara contra el suelo.
-¡Ni se te ocurra quejarte! No es mi culpa que no quieras levantarte-
Ignorándola por completo, Anzu paso a un lado de Megumi para dirigirse al baño para tomar su “ducha mañanera”.
-¡¿Eh?! ¡No me ignores! Si estoy aquí es para ayudarte Anzu…-
-Ayudarme no significa molestarme a todas horas…-
-No lo hago a propósito, realmente me interesa este caso, tengo el permiso para poder atacar a Yuuka y acabar con él, pero no puedo sola, necesito de ti, y de Koichi e incluso si se pudiese de más personas que tengan la valentía de poder ayudarme a terminar con esto…solo eso, es todo lo que necesito así que por favor…-
Anzu solo pensó un momento en su respuesta, aunque la respuesta fuera no, ella ya había decidido que hacer, así que no había vuelta atrás, solo asintió con la cabeza indicando que ayudaría a Megumi con su objetivo.
-Pero será a mi manera-
-¿Mínimo podemos entrenar?...solo un poco…-
-Como gustes…-
-¡Gracias!-
-Pero yo paso…-
-Bueno, bueno…al final sé que terminaras uniéndote a nosotros… ¡Vamos Koichi!-
De la nada, Koichi salió detrás de Megumi y pasaron a un costado de Anzu, bajando las escaleras, llegando a la puerta principal para salir al patio. Anzu se dirigió al baño, desvistiéndose y se metió a la ducha abriendo la regadera dejando caer el agua fría sobre su cuerpo desnudo.
Por su mente pasaban varias cosas, como el cómo sería si nunca se hubieran descubierto nuevas razas en la tierra, probablemente sus padres aun vivirían y su vida seguiría siendo pacifica, pero ya todo había quedado atrás, no había forma de regresar el tiempo.
-Si solo existiera la habilidad de modificar el tiempo…-
Anzu estaba hundida en tantos pensamientos que ni siquiera recordaba que se estaba dando una ducha; fue hasta que ella recordó lo que realmente estaba haciendo y prosiguió a seguir bañándose, lavando primero su cabello albino y luego el cuerpo, pasando el estropajo lleno de jabón sobre su pálida piel. Era una chica que cuidaba bastante de su cuerpo y su condición física. Procuraba no ganar peso pero tampoco adelgazar demasiado; su madre la había educado a que la belleza se reflejaba en el cuerpo primer, luego en la personalidad y en los sentimientos, esa era una de las principales razones por las que Anzu no reflejaba sentimientos positivos o sentía empatía con los demás.
Finalmente salió de la ducha y amarro su cuerpo con una toalla para salir del baño y dirigirse de nuevo a su habitación para poderse vestir.
Estando ya en su habitación comenzó a buscar en su guardarropa algún conjunto deportivo para practicar, como lo hacía todos los días al momento de levantarse; era una rutina que le ayudaba a mantener su físico y el levantarse por completo.
Finalmente encontró lo que buscaba, sacando del ropero un top de ejercicio de color rosa pastel junto con unos shorts deportivos cortos. Se colocó la ropa interior y seguido su conjunto, finalizando con ponerse los tenis que más combinaban con su ropa deportiva y así por último, bajó las escaleras y salió al patio para comenzar a trotar alrededor de la casa, encontrándose en el camino a Megumi y a Koichi quienes estaban sentados sobre el pasto mirando el cielo; pronto se percataron de que Anzu estaba ahí.
-¿No se supone que debían entrenar?-
-Nos cansamos muy rápido… ¿No se supone que no entrenarías?-
-Esto que hago no es para pelear…es para mantener mi físico...-
-Y vaya que es un buen físico…-
-¡Silencio pervertido!-
-Según el reloj, está casi amaneciendo, pero el sol apenas se ha comenzado a ocultar-
-Oí en las noticias que ya están ajustando la hora madame, lo que aun no entiendo es como pudieron establecerse y formar una sociedad sin tomar en cuenta algo tan importante como la hora-
-Muchas otras cosas en que pensar probablemente-
El trío miraba la puesta de sol mientras se podía oír el viento norteño soplar y chocar contra sus rostros; la vista era fantástica y Anzu raras veces se tomaba su tiempo para ver tan bello espectáculo.
-Los fines de semana siempre son tranquilos. Nada mejor que ir acompañada de la familia para ir a la playa, seguido ir a un restaurante en donde todos convivieran y hablaran sobre lo transcurrido en su semana-
-Sí que los ricos como tú se divierten a lo grande…-
-Yo lo único que hacía los fines de semana era ir por un rico pedazo de pastel…-
-Nunca hice nada los fines de semana, lo que acabo de decir  era el sueño de una niña pequeña, ella quería estar con su familia todo el tiempo que ella quisiera, pero primero estaba el trabajo, luego la familia…-
-No todo se puede en esta vida-
-Lo se…-
Anzu se dio media vuelta para seguir trotando alrededor de la casa, con un rostro totalmente inexpresivo. Megumi y Koichi la siguieron con la mirada hasta perderla de vista; ellos siguieron con lo suyo, estirándose y calentando sus músculos para seguir con ejercicios más pesados.
El reloj marcaba las once de la mañana, mientras que en el cielo se apreciaba la brillante luna, resplandeciendo en lo más alto. Normalmente los habitantes de la isla se guiaban más por la posición del sol para concurrir a la hora, para muchos, el reloj no era nada confiable, si se le preguntaba a alguien por la hora, esta persona daría un horario muy distinto al que uno trajera en ese momento, lo cual haría todo demasiado confuso.
En casa de Anzu, se estaba preparando la cena, y la cocinera de ese día sería Megumi, quien tenía unas buenas recetas bajo la manga para esa noche.
-¿Qué harás de comer esta noche Megumi?-
-Es una sorpresa, no me gustaría arruinarla-
-Solo espero no me cause dolor estomacal-
-¡Para nada! No soy tan mal cocinera como parece-
Anzu se encontraba sentada en el sofá más largo de la sala, este era de terciopelo color champagne con patas de color dorado, el mueble lucía bastante elegante y estaba muy bien cuidado. Anzu pasaba hartas horas en el teléfono cuando no tenía nada que hacer (y realmente había muchas cosas que hacer en una casa tan grande como esa); su vida eran las redes sociales y las miles de tiendas en línea que manejaban principalmente ropa, accesorios y cosméticos.
-Anzu, ¿Comerás?-
-No-
-¿Sabes? No todo en la vida es internet, hacer amigos en ella y mucho menos para conseguir pareja-
-¿Te refieres a que Anzu está en búsqueda de su amor platónico en internet?-
-¡Exactamente!-
-¿De qué estupideces están hablando ustedes dos?-
-¡Admítelo! Te sientes sola y por eso te refugias en internet en búsqueda de quien te proporcione el cariño que tus padres nunca te dieron-
-¡Suficiente! Es lo más estúpido que he oído en toda mi joven existencia. Quien se refugia en internet conociendo personas para ganarse más que una amistad realmente está perdido. Probablemente esa clase de personas solo buscan atención, y….y… ¡Yo no debería estar discutiendo con un par de idiotas como ustedes! ¡Me iré a dormir!-
Anzu subió las escaleras marcando con fuerza cada paso que daba. Podía escucharse como el techo sobre Koichi y Megumi sonaba con los pasos de Anzu; lo último que lograron oír era como la puerta de lo que suponía ser la habitación de Anzu, se azotaba para finalmente dejar un ambiente incomodo entre los tres individuos.
-¡Es increíble!...-
-¡Sí! ¡¿Quién se va sin comer siendo tan temprano?!-
-¡En eso te equivocas mi estimado!, ya han actualizado la hora para todos y resulta que son las once de la noche…-
-¡¿Tan rápido?! ¿Dónde lo has leído?-
-En el noticiero de mi teléfono lo han marcado, aparte de que también llego un SMS de la actualización de la hora. Ahora deja cambio el reloj…-
-Un momento…¿No los teléfonos celulares ya vienen con hora determinada? Por algo son teléfonos inteligentes-
-…-
-…-
-Supongo que los que son fabricados aquí tienen ese defecto…-
-Sigue resultándome extraño-
-Pero esto no era el punto…-
-No entiendo-
-Cuando dije “¡es increíble!” me refería a esa terca actitud de Anzu-
 -¿Pero viste como reaccionó al momento en el que le mencionamos lo del amor a distancia y eso?-
-Probablemente esté ocultando algo respecto a eso, pero bueno, es su vida y no somos sus tutores como para impedirle o decirle algo-
Megumi se acercó a la mesa del comedor con un plato lleno de comida en cada mano, uno lo dejo en la mesa, donde se encontraba Koichi, mientras que el otro aun lo sostenía en la mano, esperando la degustación de su comida por parte de Koichi.
-¡Es pasta!-
-Anda pruébala, y dime como quedó-
Koichi tomó el tenedor que se encontraba en el plato, enrolló la pasta, la cual contenía varios tipos de especias, queso y carne con su respectiva salsa; le soplo hasta asegurarse de que podía comerla sin problema y finalmente se llevó el tenedor lleno de comida a la boca. Masticó lento para poder saborear y degustar bien el alimento.
-¿Y? ¿Qué tal?-
-¡Es excelente!...Felicitaciones mi queridísima y estimada Megumi-
-Gracias, gracias…-
-¿Por qué no te sientas a comer? Me causa ansiedad verte con el plato en la mano-
-No es para mí, es para Anzu-
-¿Enserio le darás de comer después de su comportamiento?-
-Creo que fue culpa nuestra que se comportara de esa forma en primer lugar-
-Por si, si o por si no, yo aquí sentado estoy mejor-
-Nunca dije que me acompañaras tonto-
Megumi pasó de largo el comedor y llegó hasta el inicio de las escaleras para comenzarlas a subir con cuidado, evitando que el plato de comida se le fuese a caer. Subió el último escalón y continuó su paso hasta la habitación de Anzu.
Suspiró, y con la mano que tenía libre se acomodó su larga cabellera azul; colocó su mejor sonrisa y toco una vez la puerta de la habitación.
-Anzu, te traje comida. No espero una disculpa ni nada, solo no quería que te fueras sin comer-
Volvió a tocar la puerta, pero esta vez un poco más fuerte. Siguió sin oir respuesta alguna.
-¿Anzu? ¿Estas despierta?-
Megumi giró la perilla de la puerta con cuidado y paso seguido abrió la puerta dejándola abierta totalmente; contempló la escena de una Anzu profundamente dormida.
Su rostro se veía algo hinchado, sus mejillas se notaban rojas y sus parpados se veían húmedos.
-Está dormida…-
Megumi pasó a adentrarse a la habitación de forma sigilosa, hasta quedar de frente a Anzu. Dejó el plato de comida a un lado de la cama, sobre un pequeño mueble de madera; y ya dispuesta a acomodar a Anzu para que esta durmiera de forma mas cómoda, se percató de algo que atrajo su atención…
-Su teléfono está desbloqueado…-
Lentamente acercó su mano al teléfono celular y pudo notar que se encontraba abierta una conversación. A Megumi se le nublaron las ideas. No sabía qué hacer en ese momento, pero existían dos posibilidades: Apagar el teléfono y dejarlo en su lugar, o, llevárselo y tal vez saber qué es lo que ocurría con Anzu y esa actitud suya. Optó por lo segundo.
-Sé que no debería, pero si es por tu bien tal vez y esto sea lo correcto. Llegaré al punto de lo que está ocurriendo contigo y juntas podremos arreglarlo…solo dame tiempo-
 Megumi guardó el teléfono en el mandil que llevaba puesto, tomó a Anzu en brazos con un poco de dificultad y acomodo a la chica de manera que no se lastimara al dormir. Tomó el plato con comida, el cual ya se encontraba frio, y salió de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Bajó las escaleras y regresó al comedor, sentándose junto con Koichi a comer su plato frio de pasta.
-¿Qué ocurrió?-
-Ella estaba dormida-
-Tardaste mucho para solo ir a verla dormir-
-Es que me encontré con esto…-
Megumi metió su mano al bolsillo del mandil y sacó el teléfono de Anzu, el cual aún seguía desbloqueado pero con varias ventanas de aplicaciones abiertas.
-Saturaras el teléfono de tantas ventanas que le abriste…¿No sabes ocupar un teléfono?...espera…Ese teléfono no es tuyo…es de…-
-Anzu…-
-Te meterás en problemas si te ve con su teléfono-
-Por eso no le dirás nada…-
-Pero no me quiero meter en problemas con ella, esta casa es bastante cómoda-
-Entiendo a lo que te refieres, pero quiero y necesito saber qué es lo que está ocurriendo con esta chica-
-Bien…te apoyaré en esto, ¡Pero solo porque me has ayudado en muchas cosas!-
-Gracias, eres un buen chico-
-N...no digas eso…-
Comenzaron a analizar la conversación misteriosa entre Anzu y aquella persona que se encontraba detrás de esa conversación. Quedaron impresionados con lo que habían encontrado. Megumi finalmente había encontrado la razón de la actitud de Anzu.
-Imposible…-


Eran ya las doce de la tarde del día siguiente, Anzu se levantó con un poco de pesadez y se sentó en la cama, frotando sus ojos con suavidad y por ultimo pegó un enorme bostezo mientras se estiraba para quitarse el sueño. Pronto reaccionó al ver que su teléfono no se encontraba con ella. Se paró velozmente de la cama y salió disparada de la habitación para bajar a gran velocidad las escaleras. En la sala se encontraban Koichi y Megumi viendo la televisión en el canal de las noticias. Anzu irrumpió de forma brusca el ambiente tranquilo de ambos.
-¡¿Dónde está mi teléfono?! ¡Sé que ustedes dos lo tomaron!-
Koichi se mostraba nervioso, tanto que hasta parecía temblar, mientras que Megumi se mostró serena y sin mirar a Anzu se levantó del sofá y le susurró a Koichi.
-Recuerda lo que hablamos anoche, todo estará bien-
Megumi se dirigió hacia Anzu, ambas se observaban con un rostro sumamente serio, finalmente Megumi quedó a una distancia corta de Anzu y le mostro una sonrisa para después responderle.
-Desgraciadamente, te decomisaré el teléfono hasta nuevo aviso-
-¡Tú no eres nadie para…!-
Antes de terminar su discurso, Megumi le dio una cachetada en la mejilla derecha a Anzu, la más fuerte que pudo haciéndola caer al suelo. Por dentro se sentía frustrada, pero por fuera nunca dejó de sonreir. Koichi estaba sorprendido de lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos.
-¡ESTA PROHIBIDO QUE ME VUELVAS A LEVANTAR LA VOZ DE ESA MANERA ANZU HAYES!-
-¡¿Cómo te atreves?!-
-Créeme, me dolió mas a mí que a ti…pero, ayer estuve analizando todo de manera detallada, y resulta que quien se quedaría a cargo de ti si tus padres morían sería yo. Así que será mejor que vayas relajando esa actitud Anzu. Además, ¿Para que necesitas el teléfono de tanta urgencia? Según lo que yo creo no es para cambiar el horario-
-Eso no te incumbe…-
-Como tutora que soy claro que me incumbe. Entonces ¿Me dirás o no? Si me das tú razón puede que te lo regrese-
-Quédatelo pobre de mierda…puedo comprar otro…-
-Hazlo, me da lo mismo, y para tu información vivo de lo que gano trabajando, no de lo que me dejaron mis padres de herencia y de seguro-
Sin decir absolutamente nada, una vez más, Anzu se levantó y regresó a su habitación. Iba apretando los dientes y derramando lágrimas, aun con la mejilla bastante colorada y con la palma de la mano de Megumi bien marcada en su mejilla. Se volvió a oír el azote de la puerta.
-¿Crees que esté bien?-
-Lo estará…e…enserio. Es por su bien ¿No?-
-Megumi…-
Megumi volteo la cabeza hacia Koichi y mostró una sonrisa que se estaba desmoronando debido a tantos sentimientos acumulados. Levanto su pulgar derecho el cual se notaba bastante rojo debido al golpe; sus ojos derramaban lágrimas dando a entender lo mucho que le había dolido el realizar tal acto. Compadeciéndose, Koichi se acercó a ella y la abrazo con fuerza.
-Ahora solo falta hablarlo…-
-Si…lo se…-
Pronto ambos sintieron una ligera vibración que provenía de los pantalones de Megumi.
-¿Acaso ese es…?-
-No, es mío-
Megumi se escurrió las lágrimas y observó su teléfono. Se alarmo al ver que la llamada provenía de la comisaría.
-¡Aquí Megumi ¿Qué sucede?! ¡¿Qué?! ¿Las noticias? ¡Koichi, el volumen!-
-¡Enseguida!-
Koichi aumentó el volumen de la televisión y claramente se oía un reportaje de criaturas marinas saliendo de las profundidades del océano que venían a atacar la ciudad y eran comandados por lo que parecía una sirena de un tamaño aproximado de dos metros.
-Mierda…teníamos que vivir rodeados de agua…-
-¡Nosotros estamos cerca de la costa!-
-Sí, pero al parecer solo se concentraron en un lugar, y se dirigen al centro. Enseguida iré con mi equipo, gracias por el aviso oficial-
Megumi colgó la llamada y corrió hasta las escaleras para ir a la habitación de Anzu; se tornó una actitud seria nuevamente y toco la puerta de la habitación con fuerza.
-¡Niña deprimida, tenemos una misión ahora mismo! ¡Sal de ahí de inmediato!-
-¡Ya escuche!-
-¡Perfecto pues no me iré de aquí hasta que salgas y estés transformada! ¡Koichi, vámonos! ¡Tekumakumayakon!-
Una vez dicha esa famosa “palabra mágica” Megumi se transformó para salir a la batalla.
-¡Tekumakumayakon!-
Seguido, se transformó Koichi; su traje no era nada especial, parecía una ropa común para salir. En realidad, la ropa era demasiado formal, pues se trataba de un smoking blanco que, a pesar de hacerlo lucir bastante elegante, no pareciera que fuera a pelear.
-Que traje tan ridículo…-
-Lo dice alguien que con su “traje” parece salida de un club nocturno para alienígenas ¡No pierdas tiempo y transfórmate ya!-
Koichi fue detrás de Megumi dejando aparentemente sola Anzu. Ella solo podía pensar en dos cosas: su teléfono y la decisión de si realmente debía transformarse y ayudar o quedarse como espectadora. La presión era demasiada, pero Megumi llegó a tiempo para llevársela consigo sin ni siquiera darle la oportunidad de transformarse. Megumi, de forma hábil le lanzó las pistolas a Anzu para que esta las cogiera; se debía ser cuidadoso al tocar las armas ajenas.
-¡No tengo tu tiempo niña! Espero y cuando te veas en peligro no dudes en transformarte-
-¡No me toques! ¡Puedo correr sola!-
-No pareciera…-
Megumi se adelantó junto con Koichi, ya desde la lejanía se podía oir el estruendo que estaban causando las bestias en la ciudad. Una vez más, Anzu se puso nerviosa.



-¿Por qué en vez de estar aquí de observador no voy y peleo?-
-Calma cariño, ya me has fallado una vez, no quiero ser cruel contigo por fallar en tu misión. Aparte, tenemos que deshacernos de la basura menor antes de conseguir nuestro objetivo-
-Comprendo…-
-Mientras hay que observar como unos despedazan a otros-


La ciudad una vez más, era un caos completo, había todo tipo de criaturas marinas mutantes atacando edificios y a los civiles; algunos solo mataban por matar, otros se comían vivas a sus víctimas. Estas criaturas eran dirigidas por la autoproclamada hechicera del mar, María, una sirena que servía al mal y aparentemente no poseía un arma de diamante.
-Alaben a su nueva reina, y prometo no hacerles daño, claro a menos que mis niños tengan hambre-
-¡Ayudenos!-
-¡Alguien por favor sálvenos!-
-¡Que alguien llame a la policía!-
-¡¿Dónde están los héroes de ese día?!-
-¡Que humanos tan inútiles! ¡Se ven mejor como almuerzo!-
María les dio la orden a sus subordinados de atacar a los civiles que seguían necios en sus ideales de ser salvados.
-Creí que la ama Yuuma me había encargado una tarea aburrida, pero esto es más que divertido… ¡Ríndanse!, ¡Nadie ni nada pude salvarlos de su destrucción!-


-Haru…Haru… ¡Haru despierta!-
-¿Q…qué paso?-
-Finalmente despiertas… ¡Rápido, la ciudad!-
-¿Me quede dormido? ¡¿Cambiaste el horario?!-
-¡Eso no importa! ¡La ciudad está en peligro! Es nuestra oportunidad…-
-Di…disculpa…-
Daiki tomó su arma de diamante, una hoz plateada y decorada con raizes moradas de origen desconocido, él tenía el poder de controlar la magia negra a su gusto, era un Nigromante un tanto novato. Tomó con su propia arma el escudo y la espada de Haru y se las lanzó, este ultimo las agarró con torpeza y casi cayéndose de espaldas.
-Tenemos que ir a pelear-
-¡¿Nosotros?! Claro que no…para eso están los profesionales Daiki-
-¿Qué actitud es esa mi joven compañero? ¿Acaso huelo cobardía?-
Haru estaba temblando, tenía demasiado miedo, tanto que no podía ni moverse, en su mente solo pasaban varias formas crueles en las que podía morir en batalla.
-No puedo…-
-¿Qué?...-
-¡Qué no pue….!-
La discusión se vio interrumpida por una enorme bestia con forma de pez  que destruyó parte de la casa de los chicos y haciendo que estos salieran volando unos metros más lejos de donde se encontraban, chocando con la pared de la casa que aún no estaba destruida. La bestia-pez azomo su gigante cabeza por el hueco que había formado y estaba en busca de humanos que comer.
-COMIDA…-
Dijo la bestia con una voz boba. Haru estaba totalmente asustado, había comenzado a llorar, pero a diferencia de él, Daiki estaba sumamente emocionado.
-El momento que esperábamos…no, el momento que esperaba para hacerme valer ha llegado… ¡Tekumakumayakon!-
Pronto la vestimenta de Daiki se transformó en su atuendo de batalla, que al igual que el de Koichi era algo simple, incluso más simple que el de este último; zapatos de charol, pantalón negro y una playera de manga larga a rayas negras y moradas, sin olvidar sus anteojos claro.
-Haru…creí que eras distinto…-
-Daiki, ¡ni se te ocurra pelear! ¡Es demasiado riesgoso!-
-Pero al menos lo intente Haru…intente ser héroe…-
-¡Daiki!...-
Sin hacer caso, Daiki se abalanzo contra la bestia, levantando la hoz mientras recitaba un encantamiento, pronto, la enorme hoz comenzó a rodarse completamente de una luz morado brillante.
-Seres de la oscuridad ¡obedezcan! ¡Eliminemos a estos seres de la faz de la tierra!-
-¡¡¡¡¡¡¡¡Daiki!!!!!!!-
Daiki logró dar el primer corte sobre la frente del enemigo, el cual grito de dolor al sentir dicho ataque.
-Lo logré…-
La piel de la bestia comenzó a llenarse de jeroglíficos demoniacos y el animal comenzó a secarse y por ultimo perecer.
-Lo logró…-
-Vamos por más Haru…transfórmate…-
Daiki corrió a las afueras de su destruido hogar en busca de más pelea.
-Daiki espera…¡ooooohhhh!…vamos Haru…tu puedes…-
Haru tomo sus armas y las observó por un prolongado tiempo, pensaba en la historia de estas, de cómo habían llegado a sus manos. La espada y el escudo eran armas similares a las pistolas que poseía Anzu, la hoz de Daiki, el báculo de Koichi y las lanzas de Megumi; un arma pura para un corazón puro, es lo que creía Haru. Sin pensarlo un poco más, empuñó la espada y levanto con fuerza el escudo para lanzarse a la batalla.
-No puedo retirarme así, estaría en contra de lo que fui de niño…-
Haru salió a toda prisa en la dirección a la que se dirigió Daiki, a pesar de que la espada y el escudo eran de gran tamaño, al igual que pesadas, Haru nunca disminuyó la velocidad. Tenía una aparente fuerza en las piernas que lo hacían correr sin dificultad alguna. La calle estaba vacía, no se presenciaban señales de vida por ningún lado. La velocidad de Haru disminuyó hasta hacer que este terminara con cuidado, pisando con cuidado cada escombro que se encontraba en el camino; las bestias ya habían hecho su destrozo por esa parte de la ciudad y más adelante estaría peor. Varios cuerpos desmembrados se encontraban regados por todos lados, el olor a sangre abundaba, y el calor hacia que dicho olor fuera pútrido y a la vez dulce, un olor bastante molesto que hacía a Haru querer sacar el desayuno. Pronto reaccionó, Daiki no se encontraba por ningún lado, comenzó a alterarse y a respirar agitado.
-¡¿Daiki?! ¿Dónde estás compañero? No juegues conmigo…-
En su mente pasaban cosas terribles, haciendo que su corazón latiera con rapidez y su rostro se tornara pálido.
Detrás de él, entre una montaña escombros, se asomaba una bestia extraña; un pulpo gigante y mutado había sobrevivido a la caída de todos esos escombros sobre dicho animal, se veía furioso y con ganas de sangre, y con el impulso de todos sus tentáculos se lanzó detrás de Haru, quien se encontraba de rodillas perdido en sus pensamientos, y con uno de esas poderosas extremidades tomo a Haru por el cuello y comenzó a estrangularlo.
-Mierda…salí sin pensar en nada, no pude transformarme ni siquiera, Daiki probablemente esté muerto y yo moriré aquí asfixiado…aunque, es un precio justo a pagar, fui cobarde, en  vez de ayudar a los que lo necesitaban…yo, enserio lo siento, una vez más…-
Ya a punto de quedar inconsciente, pronto sintió que la atadura a su cuello era aflojada y junto con eso escuchó el sonido de un disparo que en él, se representó como una gran salpicadura de sangre. La bestia enemiga había sido asesinada por lo que parecía ser una bala expansiva, pero…
¿Quién había sido?
-Estoy vivo… ¿Hay alguien ahí?-
Haru logró percibir una figura humana en los aires, y que iba descendiendo hasta que aterrizó a unos metros de Haru; al momento de aterrizar, aquella figura dejó sonar sus zapatos contra el suelo.
-Estas armas poseen de todo y ni siquiera es una maldita escopeta…realmente me da curiosidad el origen de estos objetos…-
Aquella figura era Anzu, quien se había separado del resto por órdenes de Megumi pues esta le dio las órdenes a Anzu de buscar sobrevivientes y eliminar a las bestias que habían pasado desapercibidas en el desastre provocado. Los sentimientos de Haru cambiaron, Anzu provocaba en él una especie de tranquilidad; era amor a primera vista. Pero trato de evadir el sentimiento y rápido corrió hacía sus armas y las agarró con fuerza poniéndose en posición de pelea.
-¡¿Quién eres?!-
-¿Así tratas a quien te ha rescatado?-
Haru soltó las armas al escuchar las palabras de la chica que se encontraba frente a él. Estaba totalmente sorprendido de que con una sola bala, hubiera derrotado a tan enorme bestia.
-Disculpa, pero creo que es bastante irreal que una chica como tú haya matado a esa cosa de un solo tiro-
-¿Estas asumiendo que soy débil?-
-No, no es que…-
-Escucha bien, débil llorón de mierda, vine aquí de forma obligatoria, te salvé la maldita vida aun sabiendo que este traje es demasiado ridículo como para salir así a la calle ¿y tú vienes y me dices que soy débil?-
-Disculpa si te ofendí pero… ¿esas son armas de diamante?...-
Dijo Haru al observar que Anzu portaba un par de armas del mismo material que las de él.
-¿Cómo sabes de las armas de diamante?-
-Yo también poseo unas, ¿Vez? Y por lo que veo son dos… ¡Como yo!-
-Pero las tuyas no se ven como las mías-
-Por lo que veo las tuyas recién salieron de fábrica y por eso no están pintadas…Momento, eso significa que…¿Las robaste?-
-No… ¡No! Son herencia de mis padres-
-Pero es que cuando no están pintadas es porque…-
-¡Haru!-
La voz conocida interrumpió en la discusión y pronto hizo presencia en la escena.
-¿Daiki?-
-Genial, mas locos… Lo siento, pero debo retirarme a seguir con lo mío. Suerte con tu lloradera, nos vemos-
Anzu corrió en dirección contraria de donde venía Daiki, prácticamente estaba regresando de donde había salido. Mientras que Daiki corría hacia donde Haru.
-Vaya, saliste del nido… ¿Estas bien?-
-¿Yo bien? ¡¿Qué me dices de ti?!...Creí que estabas muerto…-
-¡HAHA! ¿Acaso dudas de mi fuerza?-
-¡Contigo van dos personas que creen que dudo!-
-Hablando de eso, ¿Quién era esa chica? ¿Acaso estas coqueteando en una situación como esta?-
-¡NOOOO! En realidad, ella me salvó de la muerte…lo siento, fui un cobarde-
-Olvida ya eso, ya saliste y ya estás aquí así que pelearemos juntos hasta lograr exterminar a todas esas bestias. De hecho, se me ocurrió ir detrás de esa chica y pedirle ayuda, tal vez haya más gente tratando de eliminar al enemigo. Aunque sabes, esa chica se me hace conocida-
-No lo sé, pero creo que acabo de encontrar la razón por la que quiero ser héroe…-






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