Habían
pasado ya dos días después de aquel problema con Yuuka, y muchos estaban al
tanto de las noticias por medio de los medios de comunicación; entre ellos se
encontraba Haru Takemura un chico de clase media que gustaba de leer las
noticias en donde estuviese la acción del día al día. Haru era un chico joven,
ojos anaranjados, cabello ondulado y poseía una energía que parecía inagotable
incluso cuando estaba de mal humor; el color de su piel era bastante
característico pues a pesar de parecer normal podía notarse un leve color
anaranjado mezclarse con su tono original de piel, dándole un nuevo tono a
esta.
En ese mismo
momento se encontraba revisando todas las fuentes posibles donde pudiera saber
un poco más sobre el caso del chico que había atacado la ciudad.
-¿¡Daiki has visto esto!? Al parecer la pelea no duró mucho
según las fuentes, pero ni con tres personas contra él pudieron vencerlo-
-Lo leí ayer…creo que esta vez te has atrasado en
enterarte de las noticias-
Su mejor amigo era Daiki Miura, un chico de piel morena y ojos
azul oscuro, (aunque el color de estos no se notaba debido a que eran un tanto
pequeños), usaba lentes los cuales poseían una ligera graduación en los
cristales de estos puesto que su vista se veía un poco afectada; su actitud
frente a la multitud permanecía seria pero con sus amigos solía divertirse y
ser más alegre. Gracias a los padres de ambos chicos, quienes solían trabajar
en la ciudad, fuera de la isla, lograron conseguir un condominio en la isla
para que tanto Haru como Daiki pudiesen estudiar sin tener que viajar tanto. Se
trataba de una pequeña casa de dos pisos la cual se dividieron dejando a Daiki
en la parte baja y a Haru en la parte superior, más sin embargo siempre se
reunían en la parte baja de la casa para desayunar, ir a la escuela juntos o
incluso para hacer alguna fiesta, siempre era Daiki quien prestaba su parte del
condominio.
-Tienes razón, esta vez se me ha pasado…pero fue
por tantas tareas que dejan… ¡El meter distintos sistemas de estudio es una
molestia!-
-Probablemente estén probando cual sistema de
estudios es mejor-
-No lo considero necesario… ¿Por qué no
simplemente usar el sistema de estudios del país del que proviene la isla?-
-Tampoco soy de entender el porqué de este tipo de
pruebas-
-Al menos ya es fin de semana-
-Eso es incierto-
-¿A qué te refieres?-
-La hora siempre ha estado mal en este lugar, por
ejemplo, si son las once de la noche y apenas se está poniendo el sol…no tiene
sentido-
-Cielos, ya se me había olvidado ese dato…tanto
tiempo aquí me ha hecho olvidar que este lugar está demasiado revuelto-
-Al igual que la ley está un poco descontrolada.
Desde que se encontraron nuevas especies humanoides o seres con inteligencia
igual a la nuestra las cosas se salieron de control…-
-Bueno es algo nuevo ¿No? Mientras estemos bien no
creo que eso nos afecte…-
-Te equivocas…-
-¿Ah? ¿A qué te refieres ahora?-
-¿No querías ser un héroe?-
-No entiendo…-
-Si yo fuese un héroe primero pensaría en los
demás antes que en mi propia vida…-
Meses después de que Haru y Daiki se instalaran en su nuevo
hogar, Daiki había recibido la noticia de que su padre había fallecido mientras
trabajaba en un área radioactiva. Eso le había llegado muy profundo haciéndolo
deprimirse por varios días; sin embargo no contaba con que su mejor amigo de la
infancia haría lo imposible para poder ayudarlo a seguir adelante.
-FLASHBACK-
-Padre…-
-¡Hey Daiki! Traje sándwiches, son con doble
jamón, tus favoritos y además tienen picante extra…-
-Déjame solo Haru-
-No deberías culparte por lo que pasó con tu padre-
-No estuve a su lado en ese momento… ¡Si hubiera
preferido trabajar en vez de estudiar no hubiera pasado eso! Primero mamá…y
ahora el…me siento solo…-
-Eso duele…pero sabes una cosa, cuando termine mis
estudios pasaré a ser un héroe y ayudar a los más débiles cuando se encuentren
en problemas de los que pareciera no haber salida. Con los armamentos que me
dieron mis padres estoy seguro que podré hacerlo, y bueno…me gustaría que me
apoyaras con eso ya que también tú tienes tu propio armamento…estoy seguro de
que a tu madre le hubiera gustado verte usándolo. Es más… ¡Escuche que en las
escuelas de las islas te enseñan a hacer buen uso de tu equipo! ¿No es eso
maravilloso? Desde pequeño siempre quise ser un héroe y ayudar a los demás…-
-¿Cómo aquella vez que yo te ayudé?...-
-¡Si, si! Ese día me dijiste que serías un
superhéroe con poderes de un mago…-
-Fue gracias a mamá que se me vino esa idea…-
-¿Entonces qué dices?... ¿Quieres ayudarme?...-
-Con gusto compañero…-
-¡Ese es el Daiki que conozco! Realmente soy bueno
convenciendo a la gente…-
-Defender a los más
débiles…suena bastante bien poder ayudar a los demás…-
-FIN DEL FLASHBACK-
-¡OHHH! Ya capto, ¿Te refieres a que deberé dar mi
vida para el bienestar de los demás?, ¿de eso hablas acaso?-
-Exacto… ¡No me digas que te has echado para atrás
y ya no quieres ser un héroe!…-
-¡No, no! Pa…para nada…supongo…-
-Ya no te veo tan convencido como antes Takemura, ¿Acaso
te da miedo perder la vida por hacer lo correcto?-
-¡¿Co…correcto para quién?!...-
-Haru…-
-¡L…lo siento! Creo que no me siento bien…-
Haru corrió hasta las escaleras, subiéndolas para luego
perderse, dejando a Daiki impresionado por la cobardía que había tomado Haru en
un instante al escuchar que si tenía que sacrificarse por los demás, entonces
no habría otra opción; lo que no sabía es que Haru realmente le temía a la
muerte, pero que nunca lo había tomado en cuenta al momento de decir que quería
convertirse en un héroe puesto que en ese entonces sus pensamientos eran
bastante diferentes.
Todo había comenzado en su infancia, cuando estando a punto de
morir ahogado por salvar a un pequeño gato que se había sumergido en el fondo
de un lago cerca del terreno de los padres de Daiki. Si no hubiera sido por que
Daiki lo siguió, probablemente Haru ya hubiera estado muerto, desde ese
entonces Haru tomo más a pecho lo de ayudar a los demás, pero al mismo tiempo
comenzó a agarrar un fuerte miedo a la muerte.
-Enserio…lo siento…-
…
-¡Buenos días Anzu! ¡Es hora de que te levantes!
Desde ayer noté que ya estabas bien de salud así que hoy no pasa de que
comencemos un duro entrenamiento para mejorar nuestras habilidades-
En casa de Anzu, las cosas se habían puesto animadas con Megumi
viviendo ahí, el lugar se veía más limpio e incluso daba la impresión de ser
más colorido; por otra parte, Koichi pasaba desapercibido en el lugar, pues no
hacía ningún ruido y era bastante tranquilo.
Anzu tenía la costumbre de que si no había clases no se
levantaba temprano, por lo que era un tanto complicado levantarla por las
mañanas…o a lo que la gente de ahí llamaba mañanas.
-Déjame
dormir-
-¡No Anzu lo prometimos! Se supone que debemos
entrenar ya-
-Yo no
prometí nada…-
-¡Koichi ayúdame!-
Megumi tomó las piernas de Anzu y comenzó a jalar de estas para
poder tirar a Anzu de la cama, pero esta
se aferraba poniendo fuerza y ejerciendo peso hacia abajo para que le costara
más trabajo a Megumi a la hora de jalar.
-¡Deja de ser una niña!-
-Deja de
joder…-
-¡Nooo!-
Finalmente, la fuerza de Megumi fue la suficiente para sacar a
Anzu de la cama y tirarla al suelo, haciendo que su frente se golpeara contra
el suelo.
-¡Ni se te ocurra quejarte! No es mi culpa que no
quieras levantarte-
Ignorándola por completo, Anzu paso a un lado de Megumi para
dirigirse al baño para tomar su “ducha mañanera”.
-¡¿Eh?! ¡No me ignores! Si estoy aquí es para
ayudarte Anzu…-
-Ayudarme no
significa molestarme a todas horas…-
-No lo hago a propósito, realmente me interesa
este caso, tengo el permiso para poder atacar a Yuuka y acabar con él, pero no
puedo sola, necesito de ti, y de Koichi e incluso si se pudiese de más personas
que tengan la valentía de poder ayudarme a terminar con esto…solo eso, es todo
lo que necesito así que por favor…-
Anzu solo pensó un momento en su respuesta, aunque la respuesta
fuera no, ella ya había decidido que hacer, así que no había vuelta atrás, solo
asintió con la cabeza indicando que ayudaría a Megumi con su objetivo.
-Pero será a
mi manera-
-¿Mínimo podemos entrenar?...solo un poco…-
-Como
gustes…-
-¡Gracias!-
-Pero yo
paso…-
-Bueno, bueno…al final sé que terminaras uniéndote
a nosotros… ¡Vamos Koichi!-
De la nada, Koichi salió detrás de Megumi y pasaron a un costado
de Anzu, bajando las escaleras, llegando a la puerta principal para salir al
patio. Anzu se dirigió al baño, desvistiéndose y se metió a la ducha abriendo
la regadera dejando caer el agua fría sobre su cuerpo desnudo.
Por su mente pasaban varias cosas, como el cómo sería si nunca
se hubieran descubierto nuevas razas en la tierra, probablemente sus padres aun
vivirían y su vida seguiría siendo pacifica, pero ya todo había quedado atrás,
no había forma de regresar el tiempo.
-Si solo existiera la habilidad de modificar el tiempo…-
Anzu estaba hundida en tantos pensamientos que ni siquiera
recordaba que se estaba dando una ducha; fue hasta que ella recordó lo que
realmente estaba haciendo y prosiguió a seguir bañándose, lavando primero su
cabello albino y luego el cuerpo, pasando el estropajo lleno de jabón sobre su
pálida piel. Era una chica que cuidaba bastante de su cuerpo y su condición
física. Procuraba no ganar peso pero tampoco adelgazar demasiado; su madre la
había educado a que la belleza se reflejaba en el cuerpo primer, luego en la
personalidad y en los sentimientos, esa era una de las principales razones por
las que Anzu no reflejaba sentimientos positivos o sentía empatía con los
demás.
Finalmente salió de la ducha y amarro su cuerpo con una toalla
para salir del baño y dirigirse de nuevo a su habitación para poderse vestir.
Estando ya en su habitación comenzó a buscar en su guardarropa
algún conjunto deportivo para practicar, como lo hacía todos los días al
momento de levantarse; era una rutina que le ayudaba a mantener su físico y el
levantarse por completo.
Finalmente encontró lo que buscaba, sacando del ropero un top de
ejercicio de color rosa pastel junto con unos shorts deportivos cortos. Se
colocó la ropa interior y seguido su conjunto, finalizando con ponerse los
tenis que más combinaban con su ropa deportiva y así por último, bajó las
escaleras y salió al patio para comenzar a trotar alrededor de la casa,
encontrándose en el camino a Megumi y a Koichi quienes estaban sentados sobre
el pasto mirando el cielo; pronto se percataron de que Anzu estaba ahí.
-¿No se
supone que debían entrenar?-
-Nos cansamos muy rápido… ¿No se supone que no
entrenarías?-
-Esto que
hago no es para pelear…es para mantener mi físico...-
-Y vaya que es un buen físico…-
-¡Silencio pervertido!-
-Según el
reloj, está casi amaneciendo, pero el sol apenas se ha comenzado a ocultar-
-Oí en las noticias que ya están ajustando la hora
madame, lo que aun no entiendo es como pudieron establecerse y formar una
sociedad sin tomar en cuenta algo tan importante como la hora-
-Muchas otras cosas en que pensar probablemente-
El trío miraba la puesta de sol mientras se podía oír el viento
norteño soplar y chocar contra sus rostros; la vista era fantástica y Anzu
raras veces se tomaba su tiempo para ver tan bello espectáculo.
-Los fines de
semana siempre son tranquilos. Nada mejor que ir acompañada de la familia para
ir a la playa, seguido ir a un restaurante en donde todos convivieran y
hablaran sobre lo transcurrido en su semana-
-Sí que los ricos como tú se divierten a lo
grande…-
-Yo lo único que hacía los fines de semana era ir
por un rico pedazo de pastel…-
-Nunca hice nada
los fines de semana, lo que acabo de decir
era el sueño de una niña pequeña, ella quería estar con su familia todo
el tiempo que ella quisiera, pero primero estaba el trabajo, luego la familia…-
-No
todo se puede en esta vida-
-Lo se…-
Anzu se dio media vuelta para seguir trotando alrededor de la
casa, con un rostro totalmente inexpresivo. Megumi y Koichi la siguieron con la
mirada hasta perderla de vista; ellos siguieron con lo suyo, estirándose y
calentando sus músculos para seguir con ejercicios más pesados.
…
El reloj marcaba las once de la mañana, mientras que en el cielo
se apreciaba la brillante luna, resplandeciendo en lo más alto. Normalmente los
habitantes de la isla se guiaban más por la posición del sol para concurrir a
la hora, para muchos, el reloj no era nada confiable, si se le preguntaba a
alguien por la hora, esta persona daría un horario muy distinto al que uno
trajera en ese momento, lo cual haría todo demasiado confuso.
En casa de Anzu, se estaba preparando la cena, y la cocinera de
ese día sería Megumi, quien tenía unas buenas recetas bajo la manga para esa
noche.
-¿Qué harás de comer esta noche Megumi?-
-Es
una sorpresa, no me gustaría arruinarla-
-Solo espero no me cause dolor estomacal-
-¡Para
nada! No soy tan mal cocinera como parece-
Anzu se encontraba sentada en el sofá más largo de la sala, este
era de terciopelo color champagne con patas de color dorado, el mueble lucía
bastante elegante y estaba muy bien cuidado. Anzu pasaba hartas horas en el
teléfono cuando no tenía nada que hacer (y realmente había muchas cosas que
hacer en una casa tan grande como esa); su vida eran las redes sociales y las
miles de tiendas en línea que manejaban principalmente ropa, accesorios y
cosméticos.
-Anzu,
¿Comerás?-
-No-
-¿Sabes? No todo en la vida es internet, hacer
amigos en ella y mucho menos para conseguir pareja-
-¿Te refieres a que Anzu está en búsqueda de su
amor platónico en internet?-
-¡Exactamente!-
-¿De qué
estupideces están hablando ustedes dos?-
-¡Admítelo!
Te sientes sola y por eso te refugias en internet en búsqueda de quien te
proporcione el cariño que tus padres nunca te dieron-
-¡Suficiente!
Es lo más estúpido que he oído en toda mi joven existencia. Quien se refugia en
internet conociendo personas para ganarse más que una amistad realmente está
perdido. Probablemente esa clase de personas solo buscan atención, y….y… ¡Yo no
debería estar discutiendo con un par de idiotas como ustedes! ¡Me iré a
dormir!-
Anzu subió
las escaleras marcando con fuerza cada paso que daba. Podía escucharse como el
techo sobre Koichi y Megumi sonaba con los pasos de Anzu; lo último que
lograron oír era como la puerta de lo que suponía ser la habitación de Anzu, se
azotaba para finalmente dejar un ambiente incomodo entre los tres individuos.
-¡Es increíble!...-
-¡Sí! ¡¿Quién se va sin comer siendo tan
temprano?!-
-¡En eso te equivocas mi estimado!, ya han
actualizado la hora para todos y resulta que son las once de la noche…-
-¡¿Tan rápido?! ¿Dónde lo has leído?-
-En el noticiero de mi teléfono lo han marcado, aparte
de que también llego un SMS de la actualización de la hora. Ahora deja cambio
el reloj…-
-Un momento…¿No los teléfonos celulares ya vienen
con hora determinada? Por algo son teléfonos inteligentes-
-…-
-…-
-Supongo que los que son fabricados aquí tienen
ese defecto…-
-Sigue resultándome extraño-
-Pero esto no era el punto…-
-No entiendo-
-Cuando dije “¡es increíble!” me refería a esa
terca actitud de Anzu-
-¿Pero viste como reaccionó al momento en el que
le mencionamos lo del amor a distancia y eso?-
-Probablemente esté ocultando algo respecto a eso,
pero bueno, es su vida y no somos sus tutores como para impedirle o decirle
algo-
Megumi se acercó a la mesa del comedor con un plato lleno de
comida en cada mano, uno lo dejo en la mesa, donde se encontraba Koichi,
mientras que el otro aun lo sostenía en la mano, esperando la degustación de su
comida por parte de Koichi.
-¡Es pasta!-
-Anda pruébala, y dime como quedó-
Koichi tomó el tenedor que se encontraba en el plato, enrolló la
pasta, la cual contenía varios tipos de especias, queso y carne con su
respectiva salsa; le soplo hasta asegurarse de que podía comerla sin problema y
finalmente se llevó el tenedor lleno de comida a la boca. Masticó lento para
poder saborear y degustar bien el alimento.
-¿Y? ¿Qué tal?-
-¡Es excelente!...Felicitaciones mi queridísima y
estimada Megumi-
-Gracias, gracias…-
-¿Por qué no te sientas a comer? Me causa ansiedad
verte con el plato en la mano-
-No es para mí, es para Anzu-
-¿Enserio le darás de comer después de su
comportamiento?-
-Creo que fue culpa nuestra que se comportara de
esa forma en primer lugar-
-Por si, si o por si no, yo aquí sentado estoy
mejor-
-Nunca dije que me acompañaras tonto-
Megumi pasó de largo el comedor y llegó hasta el inicio de las
escaleras para comenzarlas a subir con cuidado, evitando que el plato de comida
se le fuese a caer. Subió el último escalón y continuó su paso hasta la
habitación de Anzu.
Suspiró, y con la mano que tenía libre se acomodó su larga
cabellera azul; colocó su mejor sonrisa y toco una vez la puerta de la
habitación.
-Anzu, te traje comida. No espero una disculpa ni
nada, solo no quería que te fueras sin comer-
Volvió a tocar la puerta, pero
esta vez un poco más fuerte. Siguió sin oir respuesta alguna.
-¿Anzu? ¿Estas despierta?-
Megumi giró la perilla de la puerta con cuidado y paso seguido
abrió la puerta dejándola abierta totalmente; contempló la escena de una Anzu
profundamente dormida.
Su rostro se veía algo hinchado, sus mejillas se notaban rojas y
sus parpados se veían húmedos.
-Está dormida…-
Megumi pasó a adentrarse a la habitación de forma sigilosa,
hasta quedar de frente a Anzu. Dejó el plato de comida a un lado de la cama,
sobre un pequeño mueble de madera; y ya dispuesta a acomodar a Anzu para que
esta durmiera de forma mas cómoda, se percató de algo que atrajo su atención…
-Su teléfono está desbloqueado…-
Lentamente acercó su mano al teléfono celular y pudo notar que
se encontraba abierta una conversación. A Megumi se le nublaron las ideas. No
sabía qué hacer en ese momento, pero existían dos posibilidades: Apagar el
teléfono y dejarlo en su lugar, o, llevárselo y tal vez saber qué es lo que ocurría
con Anzu y esa actitud suya. Optó por lo segundo.
-Sé que no debería, pero si
es por tu bien tal vez y esto sea lo correcto. Llegaré al punto de lo que está
ocurriendo contigo y juntas podremos arreglarlo…solo dame tiempo-
Megumi guardó el teléfono
en el mandil que llevaba puesto, tomó a Anzu en brazos con un poco de
dificultad y acomodo a la chica de manera que no se lastimara al dormir. Tomó
el plato con comida, el cual ya se encontraba frio, y salió de la habitación
cerrando la puerta detrás de ella.
Bajó las escaleras y regresó al comedor, sentándose junto con
Koichi a comer su plato frio de pasta.
-¿Qué ocurrió?-
-Ella estaba dormida-
-Tardaste mucho para solo ir a verla dormir-
-Es que me encontré con esto…-
Megumi metió su mano al bolsillo del mandil y sacó el teléfono
de Anzu, el cual aún seguía desbloqueado pero con varias ventanas de
aplicaciones abiertas.
-Saturaras el teléfono de tantas ventanas que le
abriste…¿No sabes ocupar un teléfono?...espera…Ese teléfono no es tuyo…es de…-
-Anzu…-
-Te meterás en problemas si te ve con su teléfono-
-Por eso no le dirás nada…-
-Pero no me quiero meter en problemas con ella,
esta casa es bastante cómoda-
-Entiendo a lo que te refieres, pero quiero y
necesito saber qué es lo que está ocurriendo con esta chica-
-Bien…te apoyaré en esto, ¡Pero solo porque me has
ayudado en muchas cosas!-
-Gracias, eres un buen chico-
-N...no digas eso…-
Comenzaron a analizar la conversación misteriosa entre Anzu y
aquella persona que se encontraba detrás de esa conversación. Quedaron
impresionados con lo que habían encontrado. Megumi finalmente había encontrado
la razón de la actitud de Anzu.
-Imposible…-
…
Eran ya las doce de la tarde del día siguiente, Anzu se levantó
con un poco de pesadez y se sentó en la cama, frotando sus ojos con suavidad y
por ultimo pegó un enorme bostezo mientras se estiraba para quitarse el sueño.
Pronto reaccionó al ver que su teléfono no se encontraba con ella. Se paró
velozmente de la cama y salió disparada de la habitación para bajar a gran
velocidad las escaleras. En la sala se encontraban Koichi y Megumi viendo la
televisión en el canal de las noticias. Anzu irrumpió de forma brusca el
ambiente tranquilo de ambos.
-¡¿Dónde está
mi teléfono?! ¡Sé que ustedes dos lo tomaron!-
Koichi se mostraba nervioso, tanto que hasta parecía temblar,
mientras que Megumi se mostró serena y sin mirar a Anzu se levantó del sofá y
le susurró a Koichi.
-Recuerda lo que hablamos anoche, todo estará
bien-
Megumi se
dirigió hacia Anzu, ambas se observaban con un rostro sumamente serio,
finalmente Megumi quedó a una distancia corta de Anzu y le mostro una sonrisa
para después responderle.
-Desgraciadamente,
te decomisaré el teléfono hasta nuevo aviso-
-¡Tú no eres nadie para…!-
Antes de
terminar su discurso, Megumi le dio una cachetada en la mejilla derecha a Anzu,
la más fuerte que pudo haciéndola caer al suelo. Por dentro se sentía
frustrada, pero por fuera nunca dejó de sonreir. Koichi estaba sorprendido de
lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos.
-¡ESTA
PROHIBIDO QUE ME VUELVAS A LEVANTAR LA VOZ DE ESA MANERA ANZU HAYES!-
-¡¿Cómo te atreves?!-
-Créeme,
me dolió mas a mí que a ti…pero, ayer estuve analizando todo de manera
detallada, y resulta que quien se quedaría a cargo de ti si tus padres morían
sería yo. Así que será mejor que vayas relajando esa actitud Anzu. Además,
¿Para que necesitas el teléfono de tanta urgencia? Según lo que yo creo no es
para cambiar el horario-
-Eso no te incumbe…-
-Como
tutora que soy claro que me incumbe. Entonces ¿Me dirás o no? Si me das tú
razón puede que te lo regrese-
-Quédatelo pobre de mierda…puedo comprar
otro…-
-Hazlo,
me da lo mismo, y para tu información vivo de lo que gano trabajando, no de lo
que me dejaron mis padres de herencia y de seguro-
Sin decir
absolutamente nada, una vez más, Anzu se levantó y regresó a su habitación. Iba
apretando los dientes y derramando lágrimas, aun con la mejilla bastante
colorada y con la palma de la mano de Megumi bien marcada en su mejilla. Se
volvió a oír el azote de la puerta.
-¿Crees
que esté bien?-
-Lo
estará…e…enserio. Es por su bien ¿No?-
-Megumi…-
Megumi
volteo la cabeza hacia Koichi y mostró una sonrisa que se estaba desmoronando
debido a tantos sentimientos acumulados. Levanto su pulgar derecho el cual se
notaba bastante rojo debido al golpe; sus ojos derramaban lágrimas dando a
entender lo mucho que le había dolido el realizar tal acto. Compadeciéndose,
Koichi se acercó a ella y la abrazo con fuerza.
-Ahora
solo falta hablarlo…-
-Si…lo
se…-
Pronto
ambos sintieron una ligera vibración que provenía de los pantalones de Megumi.
-¿Acaso
ese es…?-
-No,
es mío-
Megumi se
escurrió las lágrimas y observó su teléfono. Se alarmo al ver que la llamada
provenía de la comisaría.
-¡Aquí
Megumi ¿Qué sucede?! ¡¿Qué?! ¿Las noticias? ¡Koichi, el volumen!-
-¡Enseguida!-
Koichi
aumentó el volumen de la televisión y claramente se oía un reportaje de
criaturas marinas saliendo de las profundidades del océano que venían a atacar
la ciudad y eran comandados por lo que parecía una sirena de un tamaño aproximado
de dos metros.
-Mierda…teníamos
que vivir rodeados de agua…-
-¡Nosotros
estamos cerca de la costa!-
-Sí,
pero al parecer solo se concentraron en un lugar, y se dirigen al centro.
Enseguida iré con mi equipo, gracias por el aviso oficial-
Megumi
colgó la llamada y corrió hasta las escaleras para ir a la habitación de Anzu;
se tornó una actitud seria nuevamente y toco la puerta de la habitación con
fuerza.
-¡Niña
deprimida, tenemos una misión ahora mismo! ¡Sal de ahí de inmediato!-
-¡Ya escuche!-
-¡Perfecto
pues no me iré de aquí hasta que salgas y estés transformada! ¡Koichi, vámonos!
¡Tekumakumayakon!-
Una vez dicha esa famosa “palabra mágica” Megumi se
transformó para salir a la batalla.
-¡Tekumakumayakon!-
Seguido, se transformó Koichi; su traje no era nada
especial, parecía una ropa común para salir. En realidad, la ropa era demasiado
formal, pues se trataba de un smoking blanco que, a pesar de hacerlo lucir
bastante elegante, no pareciera que fuera a pelear.
-Que
traje tan ridículo…-
-Lo
dice alguien que con su “traje” parece salida de un club nocturno para
alienígenas ¡No pierdas tiempo y transfórmate ya!-
Koichi fue
detrás de Megumi dejando aparentemente sola Anzu. Ella solo podía pensar en dos
cosas: su teléfono y la decisión de si realmente debía transformarse y ayudar o
quedarse como espectadora. La presión era demasiada, pero Megumi llegó a tiempo
para llevársela consigo sin ni siquiera darle la oportunidad de transformarse.
Megumi, de forma hábil le lanzó las pistolas a Anzu para que esta las cogiera;
se debía ser cuidadoso al tocar las armas ajenas.
-¡No
tengo tu tiempo niña! Espero y cuando te veas en peligro no dudes en
transformarte-
-¡No me toques! ¡Puedo correr sola!-
-No
pareciera…-
Megumi se
adelantó junto con Koichi, ya desde la lejanía se podía oir el estruendo que
estaban causando las bestias en la ciudad. Una vez más, Anzu se puso nerviosa.
…
-¿Por
qué en vez de estar aquí de observador no voy y peleo?-
-Calma
cariño, ya me has fallado una vez, no quiero ser cruel contigo por fallar en tu
misión. Aparte, tenemos que deshacernos de la basura menor antes de conseguir
nuestro objetivo-
-Comprendo…-
-Mientras
hay que observar como unos despedazan a otros-
…
La ciudad una vez más, era un caos completo, había
todo tipo de criaturas marinas mutantes atacando edificios y a los civiles;
algunos solo mataban por matar, otros se comían vivas a sus víctimas. Estas
criaturas eran dirigidas por la autoproclamada hechicera del mar, María, una
sirena que servía al mal y aparentemente no poseía un arma de diamante.
-Alaben a su nueva reina, y
prometo no hacerles daño, claro a menos que mis niños tengan hambre-
-¡Ayudenos!-
-¡Alguien
por favor sálvenos!-
-¡Que
alguien llame a la policía!-
-¡¿Dónde
están los héroes de ese día?!-
-¡Que humanos tan inútiles! ¡Se ven
mejor como almuerzo!-
María les dio la orden a sus subordinados de atacar
a los civiles que seguían necios en sus ideales de ser salvados.
-Creí que la ama Yuuma me había
encargado una tarea aburrida, pero esto es más que divertido… ¡Ríndanse!,
¡Nadie ni nada pude salvarlos de su destrucción!-
…
-Haru…Haru…
¡Haru despierta!-
-¿Q…qué
paso?-
-Finalmente
despiertas… ¡Rápido, la ciudad!-
-¿Me
quede dormido? ¡¿Cambiaste el horario?!-
-¡Eso
no importa! ¡La ciudad está en peligro! Es nuestra oportunidad…-
-Di…disculpa…-
Daiki tomó
su arma de diamante, una hoz plateada y decorada con raizes moradas de origen
desconocido, él tenía el poder de controlar la magia negra a su gusto, era un
Nigromante un tanto novato. Tomó con su propia arma el escudo y la espada de
Haru y se las lanzó, este ultimo las agarró con torpeza y casi cayéndose de
espaldas.
-Tenemos
que ir a pelear-
-¡¿Nosotros?!
Claro que no…para eso están los profesionales Daiki-
-¿Qué
actitud es esa mi joven compañero? ¿Acaso huelo cobardía?-
Haru estaba
temblando, tenía demasiado miedo, tanto que no podía ni moverse, en su mente
solo pasaban varias formas crueles en las que podía morir en batalla.
-No
puedo…-
-¿Qué?...-
-¡Qué
no pue….!-
La
discusión se vio interrumpida por una enorme bestia con forma de pez que destruyó parte de la casa de los chicos y
haciendo que estos salieran volando unos metros más lejos de donde se
encontraban, chocando con la pared de la casa que aún no estaba destruida. La
bestia-pez azomo su gigante cabeza por el hueco que había formado y estaba en
busca de humanos que comer.
-COMIDA…-
Dijo la
bestia con una voz boba. Haru estaba totalmente asustado, había comenzado a
llorar, pero a diferencia de él, Daiki estaba sumamente emocionado.
-El
momento que esperábamos…no, el momento que esperaba para hacerme valer ha
llegado… ¡Tekumakumayakon!-
Pronto la vestimenta de Daiki se transformó en su
atuendo de batalla, que al igual que el de Koichi era algo simple, incluso más
simple que el de este último; zapatos de charol, pantalón negro y una playera
de manga larga a rayas negras y moradas, sin olvidar sus anteojos claro.
-Haru…creí que eras distinto…-
-Daiki, ¡ni se te ocurra pelear! ¡Es
demasiado riesgoso!-
-Pero al menos lo intente
Haru…intente ser héroe…-
-¡Daiki!...-
Sin hacer caso, Daiki se abalanzo contra la bestia,
levantando la hoz mientras recitaba un encantamiento, pronto, la enorme hoz
comenzó a rodarse completamente de una luz morado brillante.
-Seres de la oscuridad ¡obedezcan!
¡Eliminemos a estos seres de la faz de la tierra!-
-¡¡¡¡¡¡¡¡Daiki!!!!!!!-
Daiki logró dar el primer corte sobre la frente del
enemigo, el cual grito de dolor al sentir dicho ataque.
-Lo logré…-
La piel de la bestia comenzó a llenarse de
jeroglíficos demoniacos y el animal comenzó a secarse y por ultimo perecer.
-Lo logró…-
-Vamos por más Haru…transfórmate…-
Daiki corrió a las afueras de su destruido hogar en
busca de más pelea.
-Daiki espera…¡ooooohhhh!…vamos
Haru…tu puedes…-
Haru tomo sus armas y las observó por un prolongado
tiempo, pensaba en la historia de estas, de cómo habían llegado a sus manos. La
espada y el escudo eran armas similares a las pistolas que poseía Anzu, la hoz
de Daiki, el báculo de Koichi y las lanzas de Megumi; un arma pura para un
corazón puro, es lo que creía Haru. Sin pensarlo un poco más, empuñó la espada
y levanto con fuerza el escudo para lanzarse a la batalla.
-No puedo retirarme así, estaría en
contra de lo que fui de niño…-
Haru salió a toda prisa en la dirección a la que se
dirigió Daiki, a pesar de que la espada y el escudo eran de gran tamaño, al
igual que pesadas, Haru nunca disminuyó la velocidad. Tenía una aparente fuerza
en las piernas que lo hacían correr sin dificultad alguna. La calle estaba
vacía, no se presenciaban señales de vida por ningún lado. La velocidad de Haru
disminuyó hasta hacer que este terminara con cuidado, pisando con cuidado cada
escombro que se encontraba en el camino; las bestias ya habían hecho su destrozo
por esa parte de la ciudad y más adelante estaría peor. Varios cuerpos
desmembrados se encontraban regados por todos lados, el olor a sangre abundaba,
y el calor hacia que dicho olor fuera pútrido y a la vez dulce, un olor
bastante molesto que hacía a Haru querer sacar el desayuno. Pronto reaccionó,
Daiki no se encontraba por ningún lado, comenzó a alterarse y a respirar
agitado.
-¡¿Daiki?! ¿Dónde estás compañero? No
juegues conmigo…-
En su mente pasaban cosas terribles, haciendo que
su corazón latiera con rapidez y su rostro se tornara pálido.
Detrás de él, entre una montaña escombros, se
asomaba una bestia extraña; un pulpo gigante y mutado había sobrevivido a la
caída de todos esos escombros sobre dicho animal, se veía furioso y con ganas
de sangre, y con el impulso de todos sus tentáculos se lanzó detrás de Haru,
quien se encontraba de rodillas perdido en sus pensamientos, y con uno de esas
poderosas extremidades tomo a Haru por el cuello y comenzó a estrangularlo.
-Mierda…salí
sin pensar en nada, no pude transformarme ni siquiera, Daiki probablemente esté
muerto y yo moriré aquí asfixiado…aunque, es un precio justo a pagar, fui
cobarde, en vez de ayudar a los que lo
necesitaban…yo, enserio lo siento, una vez más…-
Ya a punto de quedar inconsciente, pronto sintió
que la atadura a su cuello era aflojada y junto con eso escuchó el sonido de un
disparo que en él, se representó como una gran salpicadura de sangre. La bestia
enemiga había sido asesinada por lo que parecía ser una bala expansiva, pero…
¿Quién había sido?
-Estoy vivo… ¿Hay alguien ahí?-
Haru logró percibir una figura humana en los aires,
y que iba descendiendo hasta que aterrizó a unos metros de Haru; al momento de
aterrizar, aquella figura dejó sonar sus zapatos contra el suelo.
-Estas
armas poseen de todo y ni siquiera es una maldita escopeta…realmente me da
curiosidad el origen de estos objetos…-
Aquella figura era Anzu, quien se había separado
del resto por órdenes de Megumi pues esta le dio las órdenes a Anzu de buscar
sobrevivientes y eliminar a las bestias que habían pasado desapercibidas en el
desastre provocado. Los sentimientos de Haru cambiaron, Anzu provocaba en él
una especie de tranquilidad; era amor a primera vista. Pero trato de evadir el
sentimiento y rápido corrió hacía sus armas y las agarró con fuerza poniéndose
en posición de pelea.
-¡¿Quién eres?!-
-¿Así
tratas a quien te ha rescatado?-
Haru soltó
las armas al escuchar las palabras de la chica que se encontraba frente a él.
Estaba totalmente sorprendido de que con una sola bala, hubiera derrotado a tan
enorme bestia.
-Disculpa, pero creo que es bastante irreal que
una chica como tú haya matado a esa cosa de un solo tiro-
-¿Estas
asumiendo que soy débil?-
-No, no es que…-
-Escucha
bien, débil llorón de mierda, vine aquí de forma obligatoria, te salvé la
maldita vida aun sabiendo que este traje es demasiado ridículo como para salir
así a la calle ¿y tú vienes y me dices que soy débil?-
-Disculpa si te ofendí pero… ¿esas son armas de
diamante?...-
Dijo Haru al observar que Anzu portaba un par de armas del mismo
material que las de él.
-¿Cómo sabes
de las armas de diamante?-
-Yo también poseo unas, ¿Vez? Y por lo que veo son
dos… ¡Como yo!-
-Pero las
tuyas no se ven como las mías-
-Por lo que veo las tuyas recién salieron de fábrica
y por eso no están pintadas…Momento, eso significa que…¿Las robaste?-
-No… ¡No! Son
herencia de mis padres-
-Pero es que cuando no están pintadas es porque…-
-¡Haru!-
La voz conocida interrumpió en la discusión y pronto hizo
presencia en la escena.
-¿Daiki?-
-Genial, mas
locos… Lo siento, pero debo retirarme a seguir con lo mío. Suerte con tu
lloradera, nos vemos-
Anzu corrió en dirección contraria de donde venía Daiki,
prácticamente estaba regresando de donde había salido. Mientras que Daiki
corría hacia donde Haru.
-Vaya, saliste del nido… ¿Estas bien?-
-¿Yo bien? ¡¿Qué me dices de ti?!...Creí que
estabas muerto…-
-¡HAHA! ¿Acaso dudas de mi fuerza?-
-¡Contigo van dos personas que creen que dudo!-
-Hablando de eso, ¿Quién era esa chica? ¿Acaso
estas coqueteando en una situación como esta?-
-¡NOOOO! En realidad, ella me salvó de la
muerte…lo siento, fui un cobarde-
-Olvida ya eso, ya saliste y ya estás aquí así que
pelearemos juntos hasta lograr exterminar a todas esas bestias. De hecho, se me
ocurrió ir detrás de esa chica y pedirle ayuda, tal vez haya más gente tratando
de eliminar al enemigo. Aunque sabes, esa chica se me hace conocida-
-No lo sé, pero creo que acabo de encontrar la
razón por la que quiero ser héroe…-
No hay comentarios.:
Publicar un comentario