domingo, 4 de diciembre de 2016

Densetsu no Guardian Cap. 2: El comienzo de una aventura.

(Si tienes dificultad para imaginar un personaje o deseas saber más de él/ella, aquí tienes las fichas de personaje donde puedes ver sus características físicas acompañadas de información personal, ADVERTENCIA: Si miras estas fichas puedes spolearte algunas cosas, así que léelas bajo tu propio riesgo). 







Dolor, tristeza y soledad es lo más que puedo sentir en este momento, recuerdo vagamente sus gritos de dolor y miedo en sus últimos momentos de vida, es algo que me atormenta incluso en este sueño. Estoy desnuda e indefensa rodeada de un abismo donde la oscuridad reina y me domina, parada sobre una montaña de cuerpos observo como sus almas en pena se levantan y se acercan a mi lentamente… No… no… ¡NO!

-Aléjense… aléjense… ¡ALEJENSE! -

Cada vez se acercan más y el terror se apodera de mí, resbalo cayendo hacia una montaña de cuerpos sin vida, descuartizados y calcinados, sus ojos vacíos y rostros mutilados solo causa horror en mi más profundo ser, me arrodillo y tapo mis oídos mientras ellos susurran cada vez más y más.

- ¿Por qué nos dejaste morir? - - Confiamos en ti - - ¡Es tu culpa! -

- ¡NO QUIERO ESCUCHARLOS, CÁLLENSE YA! -

Todo estará bien, todo estará bien… eso me digo a mi misma mientras cierro mis ojos esperando despertar de esta pesadilla. Pasan unos momentos y sigo inmersa en este sueño, acumulo el valor suficiente para abrir mis ojos nuevamente; al hacerlo, mi alrededor ha cambiado completamente… ese sentimiento de terror aún persiste pero puedo mantener la cordura, la oscuridad se hace a un lado ante un paisaje más acogedor y en la lejanía logro divisar a un sujeto con una gran túnica negra portando una espada, lo veo borroso pero lo siento familiar, como si lo conociese y antes de poder hacer un mínimo movimiento me despierto bruscamente, mi respiración está acelerada y varias lagrimas recorren mi rostro, tengo muchos sentimientos encontrados en este instante… estoy tan concentrada en mi interior que no logro percibir el exterior que me rodea.

- Donde… ¿Dónde estoy? -

Estoy en… ¿Una carreta? Me percato de que no tengo mi armadura y solo tengo puesto un conjunto de seda y unas zapatillas de cuero, añadiendo el hecho de que estoy recostada sobre la tapicería de la carreta, intento sentarme, pero el dolor que siento con el simple intento de cambiar de posición es delirante, al parecer me he fracturado la pantorrilla derecha… lo que me faltaba. Un dolor punzante me agobia, pero intento mantener la calma, con todo el esfuerzo del mundo logro sentarme y veo algunos residuos de manchas de sangre por todo el tapiz, en ese momento vienen a mí los pensamientos más vanos.

-*Suspiro* Supongo que ellos ya…-

Cierro mis ojos y me lamento por todo lo sucedido… todo esto es mi culpa, ellos eran mi responsabilidad…

-Calma Lunelli, no lograrás nada lamentándote-

Eso me digo a mi misma para no caer en lamentos que solo empeoraran mi estado, por unos momentos mi mente está en blanco hasta que una imagen llega a ella como una tormenta.

-Un momento…-

Recuerdo que antes de perder la consciencia que ese chico de cabellos plateados me auxilió mientras combatía… ¿Habrá sido él quien me haya mantenido a salvo? Es lo más obvio, pero debo salir de esta carreta para averiguarlo, soportando el dolor me muevo un poco hacia la puerta de la carreta y antes de tocar la cerradura esta se abre por la persona a quien quería ver.

-Vaya, se ha despertado-

Ese chico con el cabello desenfadado quien no parecía más que otro campesino intentando jugar al héroe, a quien derroté fácilmente tiempo atrás, me ha salvado la vida… que ironía.

-Así que eres tu quien ha atendido mis heridas…-

-Sí, nuestro interesante encuentro en aquella parte tan sombría del bosque la dejó agotada, no tuve más remedio que cuidar de usted, aunque me alegra que esté bien, al menos alguien está con vida…-

Él baja su mirada y yo no digo una sola palabra, es un silencio muy profundo y frustrante…

-Bueno, supongo que debo ayudarte, tenemos que salir de aquí-

- ¡Oiga! ¿¡Qué hace!? Debe tomar reposo-

Se entromete en mi camino con una cara de preocupación, suspiro un poco… pues este chico no me dejará en paz, aunque se lo pidiese, pero no soporto estar sentada aquí sin hacer nada útil.

-No me interesa, debo ayudar en algo…-

-Créame que no ayudará en nada, lo mejor es que se quede aquí unas horas más-

- ¿Quién te crees que eres para darme ordenes? No olvides quien soy y quien eres-

Ser tratada como niña me desagrada, sin embargo, él no parece sentir ningún tipo de molestia ante mis palabras.

-Respeto su posición social, pero… no ayudará en nada estando en esa condición, solo podría lastimarse más aun, no sea orgullosa y deje que le ayude-

Odio admitirlo, pero tiene razón, me recuesto sobre el asiento trasero nuevamente y sigo esperando a recuperarme…

-Tú ganas, pero debemos ponernos en movimiento pronto, necesito llegar a Erenor lo antes posible-

-Vale como usted diga-

Han pasado un largo tiempo desde que tuve esa pequeña discusión con la capitana, me tomé el tiempo de juntar todos los caballeros caídos y buscar a los corceles que vi anteriormente, esta primera no ha sido la mejor idea que he tenido pero siento que es injusto que si quiera puedan tener un funeral digno, cayeron combatiendo como héroes; miro mis manos manchadas de sangre y el cansancio se hace notable sobre mi cuerpo, me acerco un poco a la carreta en el angosto sendero y me apoyo sobre ella para descansar, en ese instante la capitana abre la puerta y sale al exterior.

-Oye chico, creo que ya me…-

Volteo a mi derecha y miro como la capitana se queda paralizada… sus ojos muestran un gran impacto y se tornan llorosos en cuestión de segundos.

-E-Ellos…-

Cae de rodillas en la tierra y las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos, la tristeza de ver a sus camaradas sin vida es tan fuerte que puedo sentirla, puede sonar ilógico y hasta imposible pero los sentimientos que brotan de esta chica son inmensos, llora silenciosamente quitándose las lágrimas con sus manos, estoy simplemente congelado ante esta imagen, ¿Acaso no puedo hacer nada por ella? Es frustrante no poder ayudar en nada mientras los demás están en constante sufrimiento, me acerco a ella y me arrodillo a su lado… intento decir algo, pero ninguna palabra sale de mi boca, no puedo decir nada en este momento, solo permanezco a su lado hasta que se desahoga y para de llorar.

- ¿Está bien capitana? -

-C-Creo que si-

Entre lágrimas la capitana se levanta al igual que yo y me mira por un momento, la tristeza que me transmite me hace sentir muy incómodo, siento que debo hacer algo para aliviar su pena, tomo valor y le hablo nuevamente.

-Yo…- -Está bien… sé lo que vas a decir…-

Eso me dejo aún más cohibido que antes, ella se da vuelta y con una mirada perdida vuelve al interior de la carreta…

-Necesito un poco de tiempo, espero no te moleste-

-No hay problema, tómese el tiempo que necesite-

Cierra la puerta dejándome muy pensativo, miro mis manos nuevamente y cierro mis ojos.

- ¿Qué crees que deba hacer Dev? -

- ¿Es realmente necesario que te digamos que debes hacer? Creemos que eso es bastante obvio-
-Tienes razón, comenzaré inmediatamente-


Pensar en esto no me hará bien en ningún aspecto, me digo a mi misma mientras pego mi cabeza contra la ventana; tengo que admitir que me quebré mentalmente al ver a mis compañeros muertos, fue algo horroroso… pero debo volver a casa… Erenor… qué pensará mi padre de mí, soy una vergüenza.

Ha pasado un buen rato y cierro mis ojos, respiro profundamente mientras descanso sobre el interior de la carreta y al parecer mis heridas están un poco mejor… creo que puedo moverme libremente sin esforzarme tanto, decido levantarme y salir a tomar un poco de aire fresco y justo antes de tocar la manecilla me pregunto que estará haciendo el chico de cabellos plateados. Salgo de la carreta y me encuentro con la acción más noble que jamás haya visto, al parecer este joven está cavando una serie de tumbas para mis camaradas, eso es algo admirable, poco después de salir nota mi presencia y se detiene por un momento para hablarme.

- ¿Se siente mejor? –

La bondad en sus ojos es algo que no había visto en mucho tiempo… supongo que aún existen personas como él.

-Sí, gracias por preguntar… por lo que veo estás cavando tumbas para mis camaradas… ¿Puedo ayudarte en algo? -

-De hecho, si, ¿Podría darme un poco de agua que se encuentra en aquel recipiente?, estoy algo sofocado con la temperatura actual… ya casi es mediodía-

-Está bien-

Busco el recipiente cerca del mando de la carreta y en unos árboles cercanos veo dos corceles del reino, en ese momento comienzo a pensar en la otra mitad del grupo, espero que estén bien. Vuelvo con el agua y me doy cuenta de que el chico se ha deshecho de su camiseta de color gris, está todo sudoroso y a simple vista se nota que entrena.

-Ten-

-Muchas gracias-

Lo observo con detenimiento mientras se encuentra en el hoyo cavando y me doy cuenta de algo curioso… tiene una marca singular en su espalda baja, del lado derecho… parece… un sello, la curiosidad me consume y termino preguntando por ello.

-Oye, ¿Qué es eso que tienes en la espalda? ¿Es un sello por casualidad? -

- ¿Perdón? ¿De qué habla? -

Que extraño, al parecer este chico no sabe que tiene algo así en su espalda.

-Tienes una marca en tu espalda, ¿No te has dado cuenta nunca? -

- ‘’Nunca’’ eh, bueno es obvio que no sabe mucho de mí por ende es posible que se haga una idea como esa… y no, es la primera vez que escucho sobre eso-

¿Saber mucho de él? Todo esto es sumamente extraño.

- ¿Podrías salir de ese hoyo un momento? Quiero ver esa marca más de cerca-

-Vale, como guste-

El chico sale del hoyo y se acerca a mí, me da la espalda y veo con claridad que es un sello de potencial, este joven está lleno de sorpresas.

-Vaya, esto sí que no me lo esperaba-

- ¿Qué? ¿Tengo algo malo? -

-Realmente, no sabría que decirte… este tipo de…-

Justo en ese momento y sin previo aviso salgo despedida por una gran cantidad de energía que no sentí, caigo en el suelo y mi herida comienza a pasar factura nuevamente, el dolor vuelve a mí, esta vez con menor intensidad pero sigue siendo igual de molesto, me recupero un poco y escucho un pequeño gemido delante de mí, al mirar en esa dirección veo al chico haciendo sonidos extraños como si algo lo controlara, me concentro y noto que su energía se torna gigantesca por unos instantes, el cae al suelo como si estuviese exhausto, me levanto rápidamente para ayudarlo pero tampoco estoy muy bien…

- ¿Q-Que fue eso? -

-E-Es posible… que haya sido un efecto del… sello, los sellos por lo general suelen actuar de formas peculiares, ven… sentémonos un momento para explicarte-

-Esta… bien-

Supongo que lo que me hizo salir volando fue un efecto de rechazo por parte del sello, aunque no estoy segura de ello. Con dificultad nos sentamos sobre una roca y procedo a explicarle el tema de los sellos.

-Pues, normalmente los motivos por los cuales a una persona se le asigna un sello de potencial son muchos, por un poder incontrolable, por algún tipo de habilidad la cual puede afectar a los demás involuntariamente, para proteger a los bebes con grandes cualidades mágicas de cualquier tipo de ser vivo que pueda percibir esta… sinceramente hay infinidad de razones por las cuales los humanos y otras razas usan sellos como este, sería poco preciso intentar deducir cual es la función del tuyo-

-Vaya, sabe mucho sobre sellos…-

-Pues gracias, por lo general la armada debe tener conocimientos sobre sellos y otros tipos de objetos y artefactos con uso específico o diversificado, en fin… es un misterio el tuyo…-

-Supongo que sí, he de confesar que desconozco sobre muchas cosas en este mundo…-

- ¿Este mundo? ¿A qué te refieres? -

-*Suspiro* Es algo bastante complicado y largo, se lo contaré luego con más detenimiento-

-

Por un momento nos mantenemos en silencio, la miro y veo que físicamente está más saludable, aun así, noto como la claridad se desvanece y en ese mismo instante un olor putrefacto comienza a penetrar mi nariz, debo terminar el funeral de estos caballeros.

-Seguiré en lo mío entonces…-

Ella no hace ningún gesto, su mirada está perdida así que me levanto sin más y al darle la espalda me detiene con su mano.

-Oye espera-

- ¿Qué ocurre? -

-Debo hablarte sobre Erenor-

- ¿Qué pasa con Erenor? -

-Solo quiero decirte que debo volver lo antes posible al reino ya que debo dar el informe de la misión y atender algunos asuntos de suma importancia-

- ¿Y para que me lo dice? ¿Qué tendría yo que ver con eso? -

-Nada realmente… es solo porque no quiero hacer paradas innecesarias en ningún pueblo o aldea cercanos-

-Lo entiendo, pero si puede darse cuenta no tenemos muchas provisiones, es inevitable tener que hacer al menos una parada para reabastecernos-

-*Suspiro* Tienes razón, no sé en qué estoy pensando… debo estar algo desconcentrada con todo lo que ha pasado-

La expresión de angustia en su rostro es notable, la capitana está pasando por muchas cosas, muchos sentimientos juntos.

-Disculpe el atrevimiento, pero, ¿Usted es un guardián? -

- ¿A qué viene esa pregunta? –

Que pregunta sin sentido acabo de hacer, bueno, solo trato de cambiar el tema.

-No lo sé… tal vez el hecho de que aparte de ser la capitana de un escuadrón de soldados siendo tan joven y con esa demostración de habilidad que dio en aquél bosque, eso me hizo pensar que puedas ser un guardián…-

-Vaya, que observador saliste-

Su expresión cambio totalmente, al parecer le ha sentado bien cambiar de tema.

-Pues para tu desgracia no lo soy… aun soy una estudiante o una aprendiz, como quieras llamarle-

¿En serio una estudiante tiene la capacidad de liderar un escuadrón? La fuerza de un guardián debe ser inimaginable, eso sí que es sorprendente.

- No es por ofender, ¿pero no debieron haber mandado a alguien más… calificado para esta misión? -

- ¿Qué insinúas? -

- ¡Nada! ¡Nada! -

Puedo sentir como su mirada casi corta como una espada.

-De igual forma, el que sea un estudiante para guardián de nada más y nada menos que el reino de Erenor es un hecho bastante increíble… sabiendo que el número de guardianes en este continente es reducido, si es que la información que leí en aquellos libros era cierta, sinceramente me gustaría poder ser un estudiante como tú, siento que pue…-

En ese momento una irritante carcajada interrumpe mi oración y es bastante molesto verla reírse, se está burlando de mí.

-Jajajajaja, lo siento, pero… ¿Tú un guardián? ¡Eso es algo poco probable! ¿No crees? -

-Pues tienes razón, pero hacérmelo saber de una manera tan cruel no habla muy bien de ti, niña malcriada…-

Que molesto cuando alguien pisotea tus sueños, mi comentario no le da nada de gracia y la capitana se torna hostil en segundos… aunque tampoco me dejaré intimidar porque tenga un cargo en esa dicha armada que me está comenzando a importar menos cada segundo.

- ¿Niña malcriada? -

 -Seguiré con lo mío *Suspiro malhumorado*-

Me doy vuelta nuevamente y la dejo con la palabra en la boca, se lo merece por burlarse de esa manera, debo darme prisa en enterrar estos cuerpos o la noche me tomará desprevenido.


Ha pasado un buen rato desde que el chico prosiguió a terminar de enterrar los cuerpos de mi camarada, realmente me gustaría ayudarlo, pero mis fuerzas son pocas para poder hacer algo, estoy dentro de la carreta tomando mi espada, la cual pensé que había perdido en el bosque durante la batalla, por suerte él la tomó… supongo; pienso un poco en lo que dije tiempo atrás y siento algo de remordimiento por ello, admito que a veces suelo ser un chocante… debería pedir disculpas. Tomo mi espada y me dirijo al lugar donde el chico estaba cavando las tumbas y para mi sorpresa al llegar ya ha terminado… ¡Eso sí que fue rápido!

-Así que terminaste-

Él sube la mirada dirigiéndola al horizonte, se toma el cuello con su brazo derecho y suspira suavemente.

-Una vez leí en un libro, decía “Los nombres de los hombres y mujeres que caen en batalla defendiendo un ideal noble, se les debe rendir tributo y respeto, para que de esa forma su alma pueda descansar en paz”, esto es lo menos que puedo hacer por ellos-

Al escuchar sus palabras cruzamos miradas y mantenemos silencio por unos momentos, solo logramos escuchar el viento y las aves cantar a nuestro alrededor, ya queda poca luz así que debemos partir pronto… me arrodillo frente a las tumbas de mis compañeros y pido una plegaria para que logren descansar en paz, como dijo el chico, es lo menos que podemos hacer por ellos.

-Debemos irnos, ya casi es de noche y si nos quedamos aquí seremos presa fácil-

-Tienes algo de razón…-

A juzgar por el tono de voz del chico aún sigue molesto por lo que dije… eso me hace sentir un poco mal. Con el paso de un corto lapso de tiempo el chico amarra los corceles a la carreta de manera adecuada para evitar que escapen u ocurra algún accidente, toma todo lo necesario para nuestra supervivencia (bajo mi supervisión) y sube en la parte delantera de la carreta tomando una antorcha que tenía uno de mis soldados en su poder y la enciende, esto es algo riesgoso, pero sin luz será difícil distinguir el camino.

- ¿Estás seguro de que no quieres usar dos antorchas? -

-No, con una vasta… dos serian mucha iluminación, es decir presa fácil para lo que sea que esté en este denso y oscuro bosque, deberías subir al interior de la carreta, con suerte pude reparar un poco las lámparas así que no estarás a oscuras… este frio no le vendrá bien a tu estado físico así que sube de inmediato-

-Si lo dices de ese modo no intentaré detenerte, trata de no estrellarte contra algo…-

-Si lo que diga, ya vayámonos-

Entro en el interior de la carreta que está bastante cálida gracias a la lámpara de vela, aseguro la puerta y coloco mi espada cerca para cualquier imprevisto, comenzamos a movernos y lo único que pienso es que ojalá lleguemos a salvo a Erenor...


Con el paso del tiempo hemos podido avanzar bastante creo yo, la noche cayó completamente y admito que es difícil distinguir el camino con la poca luz a mi disposición pero es lo más seguro, mientras nos movemos a un paso lento para no llamar la atención estoy vigilante ante cualquier movimiento inusual en el follaje, el frio se vuelve tan penetrante que me obliga a abrigarme con una túnica que deje justo a mi lado para evitar esto, mientras conservo el calor de mi cuerpo recuerdo vagamente lo del sello de potencial.

-Oye Dev, tú estabas ahí cuando la capitana mencionó el sello y lo que pasó luego… estoy seguro de que sabes algo-

-Bueno, el sello en tu espalda es algo bastante difícil de explicar, por el simple hecho de que no sabes nada sobre tu pasado… correremos un poco de riesgo y te contaremos algo sobre nosotras-

-Pues creo que es algo justo-

-Primero que nada, nuestro nombre es “Devandor”, pero como has podido darte cuenta, hablamos en plural-

-Correcto-

-Eso se debe al simple hecho de que somos dos “Espíritus” encerrados en esta espada, una de nosotras se llama “Deviana” y la otra “Andora”-

Vaya, esto se pone interesante.

-Espera… *Whoah* Es bueno e intrigante saberlo, pero ¿De qué me sirve eso ahora? -

-Poco a poco lo irás descubriendo, nuestro trabajo es guiarte y apoyarte hagas lo que hagas, sea para bien o para mal, pero no podemos decirte las cosas directamente… ya que eso podría significar una sobrecarga de información en ti, y por ende te volverías loco-

-Eso sí que da miedo… pero ahora que me pongo a pensar lo de Devandor, me gustaría saber cómo llegaron a ser confinadas a esta espada-

-Bueno… eso pasó hace más de dos mil años, tanto Deviana como Andora éramos espíritus libres y vagábamos por el mundo espiritual bajo el mando de los entes dominantes, un día, un guardián del imperio Sereniano se enfrentaba a una horda apocalíptica de incontables bestias, las cuales ponían en riesgo el mundo como lo conocía, la llamada “Horda del fin”, la cual había arrasado con la mayoría del continente de Milenya, conocido hoy en día como Serenya, aquél hombre había perdido todo lo que amaba y la única razón por la cual seguía de pie era poner fin al mal que se llevó todo lo que alguna vez amó, así que se arrodilló en el suelo de la próxima ciudad en el paso de la horda y rezó incontables veces a los seres celestiales en su ayuda, en los cuales nadie creyó por muchas eras, en esa oportunidad aquel héroe fue escuchado por dos seres, ya que su deseo era tan maligno como benigno, al ver la oportunidad de cambiar el mundo y llevar a cabo nuestra propia voluntad accedimos sin pensarlo, hicimos un contrato con él de estar a su lado hasta que cumpliese su cometido, y de esa forma ser liberadas por su voluntad, la voluntad de un guardián. Él nos empuñó y cargó contras las hordas enemigas liberando un poder inimaginable, logrando de esa forma acabar con el mal, pero a costo de su propia vida, de esa forma nos dejó selladas en esta espada, que pasó a ser nuestra prisión, esperando el día de que un guardián autentico, alguien con las mismas intenciones de aquel sujeto, pudiese liberarnos con su voluntad-

-Vaya, entonces ustedes son seres celestiales sellados en esta espada… eso es algo increíble… pero ¿Por qué simplemente no rompieron el contrato y se liberaron? ¿No podían hacer eso o qué? -

-Un contrato de esa magnitud no podía romperse sin la voluntad de las tres partes, con su muerte, estaríamos confinadas a ver el paso de las eras hasta que alguien digno nos encontrase… aun así el simple hecho de tener a tu disposición el apoyo de un ser celestial es algo que llamaría la atención de cualquier persona ambiciosa en este mundo, por ende, siempre hemos intentando permanecer ocultas de las personas, para que de esa forma nadie pueda usarnos para su beneficio-

- ¿Entonces nadie sabe sobre su existencia? -

-Nunca dijimos eso, se cuentan leyendas desde la época de aquél sujeto, quien tras su muerte se convirtió en el héroe de esa era, aun así, no nos hemos topado con ningún otro sujeto capaz de utilizarnos, solo comerciantes y viajeros-

-Vaya que interesante… me da cierto alivio no ser el único extraño aquí por lo visto…-

-Míralo como gustes, solo deseamos algo de tu parte-

- ¿Y eso qué es? -

-Te pedimos que mantengas en secreto nuestra existencia, como puedes ver podemos comunicarnos contigo en tus pensamientos así que no es necesario que nos nombres, ni nos hables en ningún momento, si alguien llegará a enterarse de nuestra existencia, estarías en grave riesgo-

Sus palabras me dejaron intrigado, sinceramente no tengo nada que objetar respecto a eso.

-Supongo que está bien-

Nuestra conversación termina y me centro en el camino, por un largo tiempo me mantengo expectante ante las curvas del camino, el cansancio comienza a pasar factura en mi cuerpo y el sueño comienza a hacerme perder el control de la carreta, intento mantenerme despierto, pero no puedo, debo buscar un lugar seguro donde detenernos para pasar la noche.


Ha pasado un tiempo y lucho contra el sueño, por suerte frente a nosotros diviso un pequeño puente que da paso a través de un pequeño rio, para mi beneficio hay un puesto de avanzada al lado del puente, parece más un refugio en la lejanía así que me queda como anillo al dedo… ¡Esplendido! Sin embargo, antes de acercarme lo suficiente me detengo un momento y busco con la mirada posibles trampas, uno nunca sabe cuándo hay gente con malas intenciones. Pasan un tiempo y no veo nada raro, así que continúo avanzando.

-Bien…-

Dirijo mis corceles hasta el comienzo del puente y allí me detengo, estratégicamente es la mejor decisión, de esta manera los depredadores terrestres no podrán alcanzarnos fácilmente, aunque debo encender una pequeña fogata para mantener el calor tanto de la princesa como el mío. Ajusto mi túnica, bajo de la carreta, tomo a Dev y reviso el estado de mis corceles, los noto hambrientos… lastimosamente no cargo nada de comida para ellos así que debo hallar la manera de encontrar algo, si mueren mis corceles no llegaré vivo a Erenor…

-Algo debe de haber cerca de aquí para poder alimentarlos-

Tomo la antorcha de la parte delantera de la carreta y la entierra justo al lado de los corceles para dar un poco de luz, luego tomo otra más pequeña y la enciendo para mi uso personal, comienzo a pensar un poco sobre que podría encontrar en los alrededores hasta que se me ocurren varias cosas que podría conseguir de la naturaleza, pero antes de eso, debo ver cómo está capitana. Me acerco a la carreta y abro la puerta suavemente y me encuentro con una capitana dormida, se ve tan tranquila, su largo cabello está sostenido con un moño, no la había visto así desde que la conocí… pero supongo que es para dormir mejor, me acerco a ella y subo toco su pantorrilla derecha para revisar su herida y veo que está sanando a una velocidad bastante acelerada, la limpio un poco para evitar infecciones de cualquier tipo… ya que aunque sea una fractura… tiene unas cuantas cortadas en las piernas, cambio sus vendajes y comienzo a pensar sobre su capacidad de recuperación, sinceramente es algo inusual pero a este punto prefiero no cuestionar nada que tenga que ver con un guardián. Me levanto, cierro la puerta lentamente y comienzo a caminar por los alrededores, primeramente me acerco al rio para revisarlo un poco, al llegar a la orilla me arrodillo, entierro mi antorcha en el suelo y posteriormente tomo agua con mis manos, lavo mi cara con el agua que está helada para de esa forma poder despertarme un poco, el cansancio producido por mis acciones pasadas me pasa factura pero no puedo rendirme ahora, me levanto y comienzo a revisar los alrededores cercanos en busca de posible alimento para mis corceles que por suerte están dóciles.


Vaya, creo que me quedé dormida… aunque no me ha venido nada mal… me siento muchísimo mejor que antes, así que a eso se refería Beimen con lo de “Curación acelerada”, me percato de que no estamos en movimiento, le dije a este idiota que nada de paradas innecesarias… es que no me escucha. Tomo mi espada y salgo de la carreta, al estar afuera el frio es tan fuerte que me encierro nuevamente… busco entre los cajones de la carreta y tomo uno de los numerosos abrigos… veo que ese Karoshi usaba vestimentas de la mejor calidad, al ponérmelo miro al suelo y me doy cuenta de que mis vendas son nuevas... supongo que él me las ha cambiado, no sé cómo reaccionar ante eso, pero es algo bueno supongo. Vuelvo a salir ya preparada y me doy cuenta de que el chico no está ¿Dónde se metió? Espero no le haya pasado nada malo, lo busco con la mirada y me ubico mejor dándome cuenta de que estamos justo a los pies de un pequeño puente que pasa por un río, ya entiendo por qué nos detuvimos, me fijo en la torre justo a mi lado derecho y me parece un excelente refugio para pasar la noche… bien pensando, me muevo un poco para sentir mi pantorrilla y está mucho mejor, aunque me siento… sucia, al mirar el rio se me ocurre algo sumamente alocado… pero todo sea por la higiene. Me acerco al rio ya preparada con vestimentas y comienzo a desvestirme rápidamente, debo hacer esto rápido para que nadie pueda verme, sobre todo… ahora que me doy cuenta ni siquiera sé su nombre, supongo que le preguntaré cuando lo vea. Al quitarme toda la ropa toco el agua con mi dedo del pie derecho y está muy fría… helada diría yo, aun así, reúno coraje y me adentro en el río soportando el frío y comienzo a lavar mi cuerpo y mis ropas mientras tiemblo descontroladamente.


Supongo que esto servirá, según lo que he leído desde que llegué a este mundo esto es un alimento poco usual pero eficaz para los corceles, se preguntaran que es… pues eso es algo que lo dejaré a su imaginación. En fin, vuelvo a la carreta con mi alimento y antorcha, supongo que la capitana seguirá dormida, diviso a lo corceles que están bastante cerca de la torre y mi mirada se desvía por un movimiento inusual en el rio, una silueta de mueve dentro de la corriente de agua… espera… es lo que creo que es… no… ¡NO PUEDE SER!

-Que imprudente tu capitana al hacer algo así-

- ¡NI LO DIGAS, MEJOR FINJO QUE NO VI NADA! -

Sigo caminando lentamente pero mi mirada no puede apartarse de ella hasta que ella voltea y nuestras miradas se cruzan…

-Mierda, mierda, mierda…-

Al mirarme se tapa rápidamente el pecho con sus brazos... está tan roja como un tomate y su mirada se torna oscura...

-Largo...-

Corro lo más que puedo apartando la mirada de ella y llego hasta los corceles, estoy temblando… no puedo quitar de mi mente esa imagen, su belleza era algo impactante… aunque creo que ella en estos momentos quiere matarme o matarse… sea cual sea eso ha sido lo más incómodo que he experimentado desde que llegué aquí, así que trataré de olvidarlo. Alimento a los corceles y cuando me doy vuelta la capitana ya vestida se acerca temblando hacia mí con la mirada baja, su cabello mojado cubre todo su cuerpo… sinceramente su cabello es tan largo que es algo ridículo, cualquiera se daría cuenta de que ella es un usuario de magia… se acerca con la mirada baja y la levanta, está tan roja que parece que su corazón va a explotar… me mira con furia y lentamente me habla.

-Si alguien se entera… eres hombre muerto-

-Si…-

Ella sigue su camino y se encierra en la carreta, creo que lo mejor será tomar algo de distancia, ella debe estar extremadanamente avergonzada, y no la juzgo… a quien le gustaría que un extraño lo viera desnudo… al menos a mí no.


Con el paso de un pequeño lapso de tiempo ya me aseguré de alimentar a los caballos y procedo de revisar el puesto de avanzada, que al parecer posee un escalera en buen estado, subo por ella y llego a la cima, al hacerlo no encuentro nada raro… de hecho encuentro carbón… algo muy peculiar, al parecer muchas personas han usado este puesto como refugio, lo único que logro notar es que falta algo que pueda cortar el flujo de aire que pasa por la torre, de nada servirá el fuego con tanto viento, bajo nuevamente hacia el suelo y busco en los cajones delanteros una manta y un poco de soga, asomo la vista por la ventanilla de la carreta y diviso a la capitana peinando su cabello, ella me mira y se sonroja un poco, le sonrío y vuelvo a subir a la torre, con un poco de tiempo logro hacer un buen desvío de brisa, nos servirá bastante. Pasa un rato y le aviso a la capitana quien ya está calmada que debemos usar la torre como refugio por las razones que ya dije anteriormente, ella asiente con la cabeza y saca algunas cosas de los cajones del interior de la carreta, sale de ella y sube por las escaleras… yo por mi parte aseguro bien a los corceles y busco un poco de madera en la base del puesto de avanzada, por suerte habían losas de madera muy cerca, típico de un refugio para viajeros ¿no? Subo la torre y me encuentro a la capitana quien ha ordenado un poco la torre, no es muy espaciosa pero podemos pasar la noche cómodamente por lo menos, y lo más importante, seguros.

-Tengo que admitir que tuvimos suerte de encontrar este lugar-

-Supongo que si-

Coloco la madera en forma de fogata y antes de hacer algo la capitana con un chasquido de sus dedos crea fuego de la nada encendiendo así la fogata.

- ¿Cómo hiciste eso? -

-Pronto lo sabrás-

-Misteriosa ¿eh?-

-Eso se llama dominio elemental, un usuario de magia puede controlar un elemento, raramente dos, y manipularlo de diversas formas-

-Vaya, gracias Dev-

La capitana se abriga y yo hago lo mismo, todo está callado y solo escuchamos el sonido del fuego, nuestras miradas se cruzan y al ver sus penetrantes ojos verdes me doy cuenta de algo peculiar.

-Capitana, ¿Puedo preguntarle algo? -

-Si… claro-

-Me he dado cuenta durante el tiempo que llevo en este lugar, y ¿por qué tanto usted como yo tenemos un cabello de color distinto a los demás? -

-Ah eso… Bueno eso se debe a que por lo general una persona que es capaz de manipular la magia suele nacer con peculiaridades en su físico, desde cabello con un color peculiar hasta ojos con colores distintos, es todo un misterio, pero durante muchos años se ha catalogado de esa forma…-

-Vaya… entonces supongo que cualquier persona con el cabello de color particular será un usuario de magia como usted y yo-

-No siempre, pero si…-

-Genial-

Me quedo en silencio por un momento y recuerdo la escena del rio, es ahí cuando le hago otra pregunta.

-Pero, si eso es un indicio muy claro, ¿Por qué usted no trata de ocultar sus facciones peculiares? -

-Hmmmm, eso es debido a que pertenezco a una familia noble, por lo general las familias nobles tienden a usar el cabello largo… las mujeres claro… pero ahora que lo dices, supongo que ha sido algo imprudente estando sola en alrededores…-

-Si me lo permite creo que debería recogérselo de alguna manera, para no tener que cortarlo-

-Es buena idea, aunque nunca lo había pensado debido al simple hecho de que esta era mi…-

- ¿Mi? -

-Era mi primera misión… y todo termino como puedes ver…-

Noto como la capitana comienza a deprimirse nuevamente bajando su mirada que trato de cambiar rápidamente de tema… odio ver a la gente así.

-Entonces supongo que ahora si lo tendrá en cuenta, todo por su seguridad-

Ella vuelve a mí y sigue la conversación.

-C-Creo que si… *Bostezo*-

-Bueno supongo que es hora de descansar-

-Me parece bien-

Cierro mis ojos y me preparo para dormir cuando la capitana me pregunta algo lo cual no me había importado mucho desde que la conocí.

-Oye chico-

- ¿Qué pasa capitana? -

-No es normal que sea yo quien diga esto, pero por las circunstancias no he tenido la oportunidad de saber tu nombre ¿Podrías decirme cual es? -

-Vaya, es cierto, pero… ¿No es descortés preguntar el nombre de alguien más sin dar primero el suyo? -

La capitana refunfuña por un momento, pero un poco de gracia no hace mal... teniendo en cuenta todo lo que ha pasado recientemente.

-*Suspiro* Supongo que es cierto… Mi nombre es Lunelli Springwerd, hija de Julean Springwerd, pertenezco a la orden de guardianes de Erenor, como aprendiz claro ¿Contento? -

-Supongo... bueno mi nombre es Vanetto… y pues no sé mi apellido, pero creo que comienza con una “S”-

- ¿No sabes tu apellido? -

-Eso es algo misterioso, pero el hecho es que no lo sé, estoy muy cansando para contárselo ahora-

-Está bien, pero tengo algo más que pedirte-

-Dígame-

- ¿Podrías dejar de tratarme de usted? Me resulta muy molesto, viniendo de alguien de casi la misma edad que yo-

Vale, eso no me lo esperaba.

-Antes de que digas algo quiero dejarte una cosa muy clara, no te estoy diciendo esto para que te llenes de confianza hacia mi, pásate de la raya y créeme que haré que lo lamentes el resto de tu vida-

-Vaya, que gentil y hostil... eres alguien muy diversa Lunelli, pero creo que puedo hacerlo-

-¿Crees?-

-Digo... lo haré-

-Eso está mucho mejor, Vanetto-

Ella me sonríe y le devuelvo el gesto, posterior a eso nos preparamos para dormir y caemos ante el cansancio rápidamente.


-Hey-

Oigo a alguien quien me llama ¿Qué será? -

- ¡Oye Vanetto! ¡levántate inútil! -

Siento un fuerte dolor en mi espalda y es Lunelli quien me está pateando.

- ¡Esta bien! ¡Ya detente! -

-No holgazanees, debemos seguir lo antes posible hacia Erenor-

-Vale, lo que tú digas… gruñona-

- ¿Qué dijiste? -

-Nada…-

De esa manera bajamos de la torre y rápidamente nos aseamos y alistamos para volver a ponernos en marcha, llenos de energía reanudamos el viaje, pero esta vez la capitana decide estar a mi lado en la dirección de la carreta.

- ¿Estás segura de esto? -

-Si ¿Por qué no? Así charlamos un poco para evitar el aburrimiento-

-Pues esplendido-

Tomando las riendas las agito y los caballos comienzan a trotar, dejando atrás aquel puente este día parece comenzar con buen pie así que siendo optimista comienzo a charlar con la capitana… o bueno ella comienza a charlar conmigo.

-Hey Vanetto, me gustaría preguntarte algo-

- ¿Qué pasa por tu mente? -

-Una vez dijiste “Desde que llegué a este mundo”, ¿Qué puedes decirme respecto a eso? -

Esa es una pregunta que toca mi sensibilidad, pues es tan incierta como misteriosa.

-*Suspiro* Veamos, para comenzar accedo a decirte esto porque has hecho lo mismo conmigo, a pesar de ser un extraño me has dado cierta confianza que aprecio. Ahora, como te explico esto… bueno un día me desperté en un bosque desnudo con está espada a mi lado y un trozo de tela, eso era todo lo que tenía en ese entonces-

Su expresión de incredulidad es muy notable, hasta el punto de ser incomoda.

- Vaya, eso sí que es raro… sin ofender-

-No lo haces-

- ¿No sabes el por qué estabas ahí? -

-No, no tengo recuerdo alguno de lo que haya pasado antes de eso… pero aun así tengo los conocimientos sobre este mundo… es tan extraño… cuando veo algo, sea un objeto o algo por el estilo recuerdo inmediatamente todo lo relacionado a él… por lo general solo pasa con las cosas materiales-

- ¿Y con las personas? -

-Como te acabo de decir, solo pasa con los objetos… personalmente trato de no centrarme en eso… porque solo perdería el tiempo intentando recordar algo que no está ahí, simplemente no tengo nada en mis recuerdos…-

Lunelli cambia su expresión a una más curiosa, me está comenzando a caer bien está chica.

-No tengo ninguna explicación lógica para lo que te sucedió, así que lo único útil que puedo decirte es que dejes que todo siga su curso… con suerte logres descubrir algo más adelante-

-Supongo que tienes razón, aunque siempre estoy pensando en ello… es muy intrigante-

Nos centramos en el camino que se vuelve un poco rocoso, al parecer estamos llegando a una zona montañosa dejando el bosque atrás… algo que me alivia, me siento mejor en un entorno como este.

-Pronto llegaremos a la región de Ormar, allí creo que podremos re-abastecernos… en un pequeño templo, las personas allí son muy amables-

-Me alegra oír eso…-

Justo luego de decir eso, notamos humo en la lejanía, miro a Lunelli y solo con mirarnos sabemos que pasa, aumento la velocidad de los corceles con el vago deseo de poder encontrar gente con vida… pues no quiero más muertes en mi conciencia.


Capítulo 2: Fin.

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