Anzu había
quedado agotada por la batalla y se recostó en el sofá por un largo rato para
descansar y más tarde saldría a la estación policial para ir con la jefa de la
instancia; pero el tiempo se le había escurrido y ya era muy tarde, casi daban
las once de la noche cuando Anzu volvió a levantarse. Se levantó aún adolorida
y con un ligero mareo, colocó su mano derecha sobre su cabeza y miró a todos
lados viendo el desastre; veía todo ligeramente borroso y en su rostro se
mostraba disgusto. Bajó la cabeza y al notar algo extraño sus ojos se abrieron
más y seguido se talló los ojos para
aclarar su visión.
-¿Qué
demonios es esto?-
La
vestimenta de Anzu había cambiado junto con otras cosas de su aspecto en cuanto
a la vestimenta, bajó rápidamente del sillón y corrió a su habitación para verse
frente al espejo de cuerpo completo que ahí yacía. Una vez que había llegado a
su destino, Anzu se colocó frente al espejo, se miró de pies a cabeza y con
muchas dudas más en la cabeza decidió ir a ver a Megumi sin ninguna distracción
más.
…
En las profundidades
del mar un cuerpo descendía hasta llegar al suelo, se trataba de Yuuka quien
estaba aparentemente muerto, más sin embargo al tocar el suelo marino sus ojos
se abrieron y esa sonrisa de maldad que era ahora característica de él se
marcaba una vez más. Hizo algo sobrenatural parándose en el suelo del mar sin
esfuerzo, como si ni siquiera estuviera en el mar e incluso podía hablar.
-Creí
que sería más fácil, sabiendo que era una chica loca depresiva…pero…me encantan
las cosas complicadas-
Comenzó a caminar
hacia la isla, el trayecto era algo largo pues el mar lo había arrastrado
lejos.
…
Anzu caminó
hacia la estación de policía, llevaba las armas en las manos y la gente
volteaba a verla un tanto extrañados, pero no eran las armas las que atraían a
la gente, pues era muy común llevarlas a todos lados, era más bien la extraña
vestimenta que Anzu portaba pues esta consistía de un conjunto muy peculiar:
constaba de unas pantaletas negras tipo bikini y un crop top con estampado
metálico holográfico ; también los zapatos eran parte de la vestimenta,
consistían de zapatillas verde neón con una gran plataforma, sus uñas eran
largas y venían con un diseño holográfico pero translúcido, en su rostro había
un poco de diamantina (en realidad todo su cuerpo estaba cubierto de diamantina
blanca), aretes grandes negros circulares y dentro del círculo se formaba un
pentagrama negro y sobre este se hallaba una luna acostada hecha de plástico
holográfico transparente, en su cuello se encontraba un choker transparente
pero con una gruesa franja de plástico holográfico y de decoración dos aros,
uno más grande que el otro, un brillo labial blanco con efecto holográfico se
mostraba en sus labios y finalmente el cabello estaba amarrado en dos buns hechos
de su propio cabello y este, que era blanco, se había tornado de un color lila pálido
y tenía efectos tornasol. Todo esto componía la nueva y extraña vestimenta
“mágica” de Anzu, lo que la hacía sentirse incomoda y molesta a la vez,
finalmente llegó a la estación de policía y entro azotando la puerta de forma
brusca, se notaba su profundo enojo.
-¡Busco
a Megumi Akise!-
-¡Megumi!
¡Te busca un prostituta!-
Anzu al
escuchar el comentario de aquel policía se acercó lentamente, su rostro se
mostraba frío y amenazante y sus manos apretaban el mango de las pistolas con
gran fuerza.
-¿Crees
que es gracioso imbécil? ¿Crees acaso que puedes reírte de mí?-
Anzu se puso de frente con el oficial y lo miró directo a los ojos
-No, no puedes….y no pienso permitirlo-
Anzu se puso de frente con el oficial y lo miró directo a los ojos
-No, no puedes….y no pienso permitirlo-
Anzu colocó
una de las pistolas frente al rostro del policía el cual se veía un tanto
asustado, incluso tragó saliva.
-¿Chicos que está pasando aquí? No nos pagan
para holgazanear…. ¿Anzu? ¿Eres tú?-
-¡Ayúdame!
¡Quiere matarme!-
-Megumi….-
El arma de
Anzu esta vez apuntó hacia Megumi quien salió de su oficina para atender el
asunto para la que la habían llamado. Todos los de la comisaria sacaron sus
armas y apuntaron hacia Haze quien se vio presionada a bajar la pistola, sin
embargo no lo hizo.
-Vamos, vamos Anzu ¿Acaso esa es forma de
saludar a una amiga cercana de tus padres? Aparte somos como hermanas…-
Megumi posiciono su índice cerca sobre la boca del arma
tapando la entrada y mostrando una sonrisa cálida que era bastante
característica de ella desde pequeña.
-¡Deja
esa maldita sonrisa! ¡De seguro esto es culpa tuya! Desde que me diste estas
porquerías me han estado pasando cosas jodidamente extrañas. El patio de mi
casa, me quitaste mi teléfono y computadora, ese niño y ahora esta estúpida
vestimenta que cada vez que intento quitármela siento un asqueroso choque
eléctrico que recorre todo mi maldito cuerpo-
-¿Patio? ¿El niño? Lo del teléfono y las
computadoras lo reconozco pero, Anzu, ¿De qué me estás hablando? Creí que la
vestimenta era cosa tuya ya que tus padres me contaban que tenías
gustos…algo…raros….-
-¡Deja
de jugar!-
-Vamos, vamos. Anzu ven a mi oficina…chicos
bajen sus armas esto es un malentendido-
Megumi sonrió de forma nerviosa pero al menos había
funcionado para que Anzu se calmara un poco, aunque aún estaba demasiado
molesta. Megumi tomó a Anzu del brazo y la jalo con ella a la oficina
principal, cerró la puerta detrás de ellas, suspiro profundo y su cuerpo pegado
a la puerta se deslizó hacía abajo dejándola sentada en el suelo. Colocó sus
manos en su rostro en señal de estrés.
-Anzu,
lo que hiciste ahí afuera no fue la forma correcta, te alteraste demasiado…-
-No
me interesa….-
-Cierto,
así siempre fuiste… ¡Pero por el amor a tu destino!...-
Megumi se levantó de golpe y anduvo por toda la oficina
–La gente creerá que soy débil…no, no pienses así Megumi…-
Megumi se levantó de golpe y anduvo por toda la oficina
–La gente creerá que soy débil…no, no pienses así Megumi…-
-¿Ya
me dirás que está pasando?-
-Claro,
claro….solo hay un pequeño detalle… ¡Yo no sé nada!-
-¡Eres
la mejor detective! Deberías saber…creo que en ese caso eres una farsa…-
-Eso
duele…-
-No
me….-
-¿Interesa?-
Akise le robó la palabra de la boca a Anzu y se acercó a ella
–Veamos, comencemos otra vez… ¿Exactamente que te pasó? Y aún más importante... ¡¿Por qué vistes así?!-
Akise le robó la palabra de la boca a Anzu y se acercó a ella
–Veamos, comencemos otra vez… ¿Exactamente que te pasó? Y aún más importante... ¡¿Por qué vistes así?!-
-Pues
resulta que desde que me diste estas armas-
Anzu lanzó ambas pistolas al escritorio de Megumi
–Las cosas van mal-
Anzu lanzó ambas pistolas al escritorio de Megumi
–Las cosas van mal-
-¿Cómo
por ejemplo?...-
Megumi sacó
su libreta y comenzó a anotar todo lo que Anzu relataba
-El
niño que casi me mata…-
-¿Niño?-
Megumi dejó
de escribir para mirar a Anzu directo a los ojos
-Si
eso dije…-
-¿Castaño?
-Si-
-¿Ojos
verdes?-
-Alto,
¿Lo conoces?.... ¿Conoces, a mi atacante?-
-No
exactamente-
Megumi colocó su mano detrás de su nuca y levanto la mirada al techo
–Escucha, esto es algo complicado de explicar ¿Sabes? Es que, lo vi, pero por una interferencia que hubo mientras investigaba el caso de tus padres y me pareció que desde la pantalla de la computadora me observara, como si el supiera que sucedió con exactitud….tengo todo el caso hecho y…-
Megumi colocó su mano detrás de su nuca y levanto la mirada al techo
–Escucha, esto es algo complicado de explicar ¿Sabes? Es que, lo vi, pero por una interferencia que hubo mientras investigaba el caso de tus padres y me pareció que desde la pantalla de la computadora me observara, como si el supiera que sucedió con exactitud….tengo todo el caso hecho y…-
-¿Tienes
el caso?...-
-Tranquila
no interrumpas a tus mayores, si, lo tengo o es lo que creo pero aún resulta
complicado de explicar-
-Me
has involucrado…explícame ahora…-
-Bueno,
está bien pero antes dime, ¿Esas armas son las que venían en la caja que te
di?-
-Creo
que ya había quedado claro eso-
-Tengo
muchas cosas en la cabeza…-
-Sí,
son esas-
-Bien,
donde empiezo…-
-¡Solo
dilo!-
-Tranquila…son,
son armas mágicas…-
-¿Juegas
conmigo?-
-¡No
claro que no! Aunque ese traje se ve muy gracioso…-
-Creo
que fue un error venir a hablar contigo-
Anzu estaba
a punto de salir por la puerta pero antes de agarrar la perilla sintió que la
mano de Megumi tomo su muñeca.
-¡Alto!-
Megumi
estaba tirada en el suelo con el rostro levantado y su mano derecha agarrada de
la muñeca izquierda de Anzu
-Me
das vergüenza…levántate…-
-Solo
si me escuchas-
-Bien…-
Anzu se despegó
de la mano de Megumi y esta última prosiguió a levantarse y sacudirse el
uniforme.
-Observa
esto y luego proseguiré a explicarte en lo que te has metido…-
Un temblor
inexplicable para Anzu invadió el cuerpo de Megumi quien acerco su mano a una
de las armas de Anzu, las cuales yacían aun en el escritorio. Tragó saliva y
opto por agarrarlas pero para sorpresa de Anzu, el arma comenzó a quemar la
mano de Megumi quien soltó enseguida el arma dejándola caer.
-Auch,
auch…espero y no deje marca…-
Dijo mientras sobaba su mano
-Dime que lo viste…-
Dijo mientras sobaba su mano
-Dime que lo viste…-
-Si
lo logré ver ¿Y que con ello?-
-Estas
armas son de diamante, ¡son especiales! Y te diré el porqué. Resulta que estas
armas fueron creadas por la misma mujer que dio la idea de las islas móviles,
ella era una persona fantástica, una monster girl, de las primeras encontradas
y se adaptó rápido a la sociedad humana-
-Y
e….-
-¡Shhhhh!...Continuó,
gano fama y fortuna, mucha fortuna; cuando creó las armas y equipamiento de
diamante todo dio un giro, pues es que las armas de diamante solo poseen un
dueño, están hechas de una magia extraña que nadie conoce y esta magia tiene
como mente propia pues imaginemos que compras una y te la dan en su caja, y al
abrirla y tocarla por primera vez se vuelve totalmente tuya y si alguien más la
toca pues le pasa lo que a mi mano-
-¿Y?
¿Acaso estas son las únicas o qué?-
-No,
pero son escasas… ¡déjame continuar!, ejem, bueno prosigo, como las armas no podían
ser tocadas por otros a menos que muriera el usuario o este la heredara era
casi imposible confiscarlas o quitárselas al enemigo pues es que ya rodeada de
tanto dinero le creció un vicio enorme y no le importaba vender las armas a quien
se las pidiera. Esto causo muchísimos problemas y las armas se volvieron
ilegales dejando a esta mujer en bancarrota, por cierto, de quien te hablo
tiene el nombre de Yuuma Shiroi-
-Yuuma,
Yuuka…que coincidencia…-
-La
has vuelto más sospechosa ahora…continuo, como todo mundo sabe también existen
los plagios y es de donde salen armas de semi-diamante que son las que la mayoría
posee, se dice que los que trabajaban fieles a Yuuma obtenían las armas de
diamante de forma gratuita y que te digo…-
Megumi se
dio media vuelta para quedar de frente a un closet de metal color gris el cual abrió
y del armario tomo dos grandes lanzas de asesino que brillaban de forma similar
a las pistolas de Anzu
-¿Son
igual de diamante?-
-¡¡¡¡¡¡Sí!!!!!!,
¿No son hermosas?-
-No,
pero eso no explica por qué esta estúpida vestimenta…-
-A
cierto, umm está también esta difícil pero ahí te va…eres una magical girl…como
yo…y todos los que poseemos armas de diamante-
-Pero
¿era necesario usar esta vestimenta? ¿Qué no existe algún uniforme?-
-Se
adapta a tus gustos, tu forma de ser y pensar, tu estilo de vida…aunque creo
que lo tuyo sobrepaso el límite de gustos aesthetic y grunge…se ve más como una
prostigrunge-
-Sigue
sin parecerme gracioso…-
-¿Quieres
ver mi transformación?-
-No…-
-Está
bien te la muestro…he he…-
Emocionada
desde el principio, Megumi se colocó en una posición extraña similar a las
poses de Sailor Moon al momento de transformarse
-¡Tekumakumayakon!-
Una luz
cegadora emanó del cuerpo de Megumi quien empezó a transformarse, cambiando su
vestimenta actual a una armadura de asesino de colores azules y verdes grisáceos,
tacones pequeños, los costados de los muslos estaban parcialmente descubiertos
al igual que el abdomen pero sin mostrarse el ombligo; también venia equipada
con un casco que solo dejaba ver sus ojos.
-¡Tada!
Me hago llamar HarajukuBB…por eso de que antes fui modelo-
-Ridículo…-
-Mira
quien lo dice…-
-Bueno
ya, ¿Cómo me quito esto si no me lo puedo quitar jalándolo?-
-Pensándolo…-
-¡Tanto
para eso!-
-Conmigo
no te quejes…debes relajarte y concentrarte a y otra cosa, no hay problema si
la gente te ve…ya es muy común…-
-Entiendo…-
Anzu estaba
a punto de relajarse para desasearse de la transformación pero fue interrumpida
por la apertura brusca de la puerta de la oficina por uno de los oficiales
-¡Megumi!-
-¿Qué
sucede oficial?-
-¡La playa, por el puerto, está siendo atacada! Me
informan que es un niño el que está causando este alboroto-
-¡¿No
está muerto?!-
-¿Lo
mataste?-
-¡Eso
creí!-
-¡Haga algo! Dicen que los policías comunes no han
podido con el…-
-La
toga es de diamante…-
-¿Qué?-
-¡La
toga de Yuuka es de diamante! Por eso brillaba y por eso el arcoíris estampado…su
arma de diamante es la toga que porta-
-Creo
que es hora que entremos en acción…-
-¿Entremos?
Disculpa pero yo no iré…-
-Ese
pequeño te busca por algo y no parará hasta encontrarte así que ven conmigo...aparte,
no iremos solas…-
Megumi salió
velozmente por la puerta esquivando ágilmente al policía y Anzu corrió detrás de
ella casi pisándole los talones
-¿A
si? ¿Y con quien más…?-
-Con
alguien que tiene habilidades increíbles…-
Ambas
salieron por la puerta principal del edificio y aun corriendo se dirigieron hacia
el puerto.
-¿Y
cómo se supone que le dirás?-
-Ya
lo hice, cuando me dijeron lo que ocurría marque a su teléfono, deje que sonara
una vez y colgué, él sabe que cuando eso sucede hay situaciones a las que
debemos enfrentarnos nosotros solos-
-¿Y
sabe dónde estaremos?-
-Umm…No
pero lo deducirá…-
La puesta de
sol estaba por terminar y la noche iba a comenzar, era la primera batalla
oficial de Anzu, había aún muchas cosas que ella no sabía pero que seguramente
Megumi podía aclarar pues a pesar de ser un tanto infantil solía ser muy lista.

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