(Si tienes dificultad para imaginar un personaje o deseas saber más de él/ella, aquí tienes las fichas de personaje donde puedes ver sus características físicas acompañadas de información personal, ADVERTENCIA: Si miras estas fichas puedes spolearte algunas cosas, así que léelas bajo tu propio riesgo, además próximamente veras palabras de un color peculiar en el texto, eso indica que la escena procura una melodía especifica, así que si le das click a la palabra marcada te llevara al link de la melodía en Youtube).
Tras una larga y silenciosa cabalgata, finalmente
hemos llegado a la entrada del gran reino, tengo que confesar que siento un
escalofrió recorrer toda mi columna, pues ver unas murallas tan altas e
imponentes es grandioso, miro delante de mí y tanto Lunelli como Beimen no
comparten mi sentimiento, ellos están serenos mientras llegamos a las puertas…
supongo que están acostumbrados a la majestuosidad de las murallas. Finalmente
llegamos a la entrada y las grandes puertas de acero se abren tras el paso de
unos instantes, mientras se abren lentamente podemos escuchar el sonido de un
mecanismo detrás de las puertas.
- ¿Qué es eso?
-
-Es un sofisticado mecanismo rotatorio el cual se nos fue
entregado por un gran guardián según los registros de la orden, su nombre era
Lethalin Anderfells, algunos rumoran que era un “guardián dimensional”-
- ¿Un guardián
dimensional? -
-Nuestras más grandes leyendas, los guardianes legendarios
por así decirlo-
Vaya, “Guardianes Legendarios” Es
un título bastante ostentoso, pero debe traer consigo la mayor responsabilidad.
- ¿No sabes nada sobre eso Dev? -
-Ya sabes cuál es nuestra respuesta-
- ¡Gracias! ¡Fueron de gran ayuda! -
Pienso con un tono sarcástico al final eso,
pues pensé que me dirían algo que nadie sabe… supongo que es algo que “No debo
saber ahora” como siempre dicen…
-Bueno, luego tendrás días, incluso meses para leer todos
los registros de la orden y estudiar por ti mismo toda la historia de los
guardianes-
-Eso espero
con ansias-
Proseguimos con el recorrido y
entramos en la ciudad, al pasar las puertas estas se cierran solas… eso sí que
es extraño… veo la parte posterior de las puertas de acero y tienen un
mecanismo extraño… jamás había visto algo así… debe ser algo innovador o algo así,
miro a mi alrededor y veo varios guardias con la misma vestimenta que los
caballeros de Beimen poniéndose a la par de las puertas.
- ¡Princesa Springwerd!
- - ¡Es la princesa! - - ¡Ha vuelto! -
-*Suspiro de disgusto*-
Escucho personas hablando delante
de mi hacia que cuando volteo nuevamente me encuentro una gran multitud frente
a nosotros, así que tomo las riendas de mi corcel ordenándole que se detenga,
al fijarme bien una gran turba de personas se han reunido alrededor de Beimen y
Lunelli.
- ¡He vuelto a casa! -
Lunelli dice eso en un tono
forzado… al parecer está fingiendo, la multitud aplaude y ovaciona a Lunelli
quien cada vez se muestra más incómoda hasta que Beimen interviene.
- ¡Calma, calma! La princesa está agotada luego de una
larga misión, por favor les pido que vuelvan a sus labores diarias-
Diciendo esto el rubio caballero
logra dispersas a la gran multitud, las personas comienzan a tomar varias
direcciones dejándome ver claramente el entorno… presencio como el poder
militar del reino se hacía presente con un pelotón de soldados los cuales
marchan lentamente de un distrito a otro, como si estuviesen patrullando. Me
fijo más detenidamente y logro apreciar algo sin igual, un inmenso reino el
cual fue construido en un valle, usando las montañas como protección natural
contra asedios, con puntos específicos de vigilancia en los caminos montañosos
que suben y bajan de dichas murallas naturales, diviso muchos distritos al este
y oeste… por lo visto miles de personas viven aquí, hay incontables edificios,
un gran castillo a las espaldas de la montaña al noreste de mi posición,
hectáreas de campo en la lejanía en el extremo noroeste, esto sí que es un gran
y basto reino.
-Prosigamos-
-Oye
espera-
- ¿Qué sucede Vanetto? -
- ¿Y el
resto de su pelotón? -
Beimen me mira y sonríe vagamente
en tono de burla.
- ¿En serio te preocupas por algo como eso? -
-Pues…-
¿Cómo un comandante no puede
preocuparse por sus camaradas? Beimen levanta su mano y señala a las puertas.
-Mira…-
Volteo hacia las puertas y se
abren lentamente, al poder ver algo en la lejanía diviso al resto del pelotón
acercarse poco a poco al reino… al ver eso me alivio un poco.
-Veo que tienes un sentido de compañerismo bastante
bueno, eso suele servir para ser un guardián-
- ¿Suele? -
Beimen azota las riendas de su
corcel y comienza a galopar, Lunelli y yo lo seguimos y ella me da una breve
respuesta a lo que acabo de preguntar.
-Hay guardianes que laboran solos-
-Son efectivos, pero a veces pierden más de lo que ganan,
y aun así no quieren aceptar sus errores…-
No sabía que hubiera guardianes
solitarios… bueno, supongo que hasta los guardianes tienen sus ovejas negras…
-Beimen… te refieres a…-
-Si, a la comandante…-
Beimen baja la voz y guarda
silencio por un momento mientras galopamos, al parecer tiene alguna amistad con
la comandante de los guardianes, yo por otra parte centro mi atención en algo
muy diferente, me estoy dando cuenta justo ahora en lo que había dicho Lunelli
ayer, al parecer no mucha gente posee un color de cabello muy distinguible,
todos son tonos oscuros… bueno al menos los humanos, debo admitir que me siento
algo diferente, sin darme cuenta estoy tocando mi cabello un poco.
-Así que ya te disté cuenta…-
-Sí, es
bastante raro…-
-Con el tiempo logras acostumbrarte…-
-De hecho, a veces duras tanto en la orden que los raros
parecen los ciudadanos con tonalidades tan similares entre razas-
-Eso es bastante cierto-
-Aun así…
debe ser fácil reconocer a un guardián solo con el color de cabello ¿No? -
Lunelli se sorprende un poco ante
mi pregunta y responde inmediatamente.
-Eso no es del todo correcto…-
- ¿Por qué?
-
-Porque la gran mayoría de los usuarios de magia poseen
una tonalidad de cabello peculiar, pero no todos ellos son guardianes, así que
no confundas esas dos cosas-
Lunelli asiente la explicación de
Beimen así que supongo que debo tomar eso en cuenta.
-Vale,
entiendo-
Me fijo en las montañas
nuevamente y a mi mente llegan muchas preguntas y dudas.
-Dev-
- ¿Qué se te ofrece? -
-Ustedes que son seres con conocimiento casi infinito, ¿Podrías explicarme
como harían en el reino para evitar ataques por las montañas? -
-Hay muchas maneras, ya sea colocando puestos de avanzada discretamente
para no levantar la atención, con simple vigilancia tas las sombras o con
grandes fortificaciones-
-Entonces hay muchas formas-
-En efecto, por lo general los reinos usan distintas estrategias de
defensas las cuales se adapten a su entorno, capacidad militar y objetivo-
-¿No tienes idea de qué tipo de defensa podría usar este reino?-
- ¿No te acabas de dar cuenta? -
-Hmmmm ¿Grandes fortificaciones? -
-Sí, no tenemos recuerdos sobre este reino en mucho tiempo, pero podemos
asegurarte que usan estrategias defensivas discretas…-
- ¿Y por qué lo harían? -
-Si no me equivoco, de esa manera centran la atención a esas grandes
murallas, de esa manera se aseguran casi completamente de que los enemigos no
busquen otra manera clara y visible de flanquear el reino… aun así nunca se
sabe quién es tu enemigo o cuando puede atacarte, así que te recomendamos
siempre mantenerte un poco alerta-
-No entiendo mucho eso ultimo-
-Poco a poco iras aprendiendo, un paso a la vez Vanetto-
Habiendo conversado el tema de
las montañas con Dev seguimos el recorrido tomando el camino del distrito
comercial del este que nos llevara justo al castillo, ya en el camino logro
divisar varios comercios de frutas y armamento, la economía en este reino está
muy estable al parecer.
-No te distraigas Vanetto-
- ¿Eh? -
Sin darme cuenta mi corcel se está
desviando del camino, estoy anonadado por todo lo que posee un reino como este,
es como un sueño.
-
¡Disculpa! -
Dirijo a mi corcel nuevamente y
me reincorporo al lado de Lunelli quien está algo seria a simple vista.
- ¿Te pasa
algo Lunelli? -
Ella suspira levemente bajando su
cabeza, mientras galopamos por el camino recto hacia el norte del distrito
comercial, con edificios a nuestro alrededor, es algo complicado moverse por
este camino por corceles… es demasiado estrecho para mí.
-No, es solo que me preparo mentalmente para lo que se
avecina-
- ¿A qué te
refieres? -
Beimen adelante se ríe entre
dientes, en todo de burla… es inusual verlo tan bromista.
- ¿¡De que te ríes Beimen!?-
-De nada, de nada-
Beimen vuelve a hacerlo y Lunelli
pierde cada vez más la paciencia, sin darse cuenta por la molestia casi se
lleva por medio a una joven elfa de un cabello blanco… tan blanco como la luna,
con un vestido de seda de color turquesa el cual llega hasta sus rodillas,
quien llevaba consigo una canasta con frutas y hortalizas.
- ¡Cuidado!
-
- ¡Rayos! -
Ella jala las riendas de su
corcel a la izquierda para esquivar a la chica la cual cae a la tierra
asustada.
-Tenga cuidado princesa-
Sin pensarlo bajo de mi corcel a
ayudarla, es como un reflejo involuntario que a veces me lleva a ayudar a
cualquier necesitado.
- ¿Qué haces Vanetto? -
- ¿Qué
crees que hago? -
Me molesta la poca humildad por
parte de Lunelli, sé que es la princesa y todo ese cuento, pero no es necesario
que me pregunte eso como si nada hubiese pasado. Tomo de la mano a la chica
para ayudarla a levantarse, ella se limpia la parte trasera del vestido.
-Perdona
las molestias, no fue su intención-
-Ehh… la culpa es mía
por estar distraída… lo siento su majestad-
¿Pero qué?
-Vanetto tiene razón, la culpa es mía joven… mis disculpas…-
Las palabras de Lunelli
sorprenden a la chica quien queda sin palabras.
-Jóvenes, les agradecería que continuemos-
Dice Beimen en la lejanía.
-Claro-
Sin perder mucho tiempo recojo
sus cosas, las acomodo en la cesta y se la entrego.
-Disculpa
las molestias de verdad…-
-Ehh…-
Ella me mira completamente
congelada, le sonrió un poco, me inclino cordialmente y subo a mi corcel
rápidamente.
-G-Gracias…-
Sin mucho que decir proseguimos
con el recorrido… sinceramente me hubiera gustado charlar más con aquella
joven, ese largo cabello blanco me llamó mucho la atención.
…
Un rato después hemos recorrido
gran parte del camino, sinceramente parecen interminables las edificaciones y
puestos comerciales… comienzo a pensar bastante en Lunelli, en lo de ser una
princesa para ser más específico. Debe ser una presión constante ser mirado por
todos como alguien superior, creo que… comienzo a entender por qué tiene esa
personalidad tan rebelde.
-Eh joven Vanetto, ese es el cuartel militar del reino…-
-Vaya…-
Beimen señala delante de
nosotros… una edificación tan grande como el propio castillo… parece una
fortaleza en sí, es algo sorprendente.
Varios caballeros con armaduras intermedias saludan a Beimen quien va
delante, se inclinan levemente mostrando respeto también por la princesa quien
va justo detrás de Beimen, yo los miro fijamente y observo como algunos charlan
tranquilamente, incluso ríen entre ellos… supongo que hasta los mal aguerridos
soldados tienen su lado agradable…
-Beimen…-
-Dígame señorita-
- ¿Sabes algo de Erzan? -
Me pregunto quién será Erzan.
-Lo siento, todavía no hay noticias de Erzan, la
comandante debería tener respuestas sobre él-
Ella guarda silencio, este
momento es bastante incómodo para todos… incluso para mí que ni siquiera sé quién
es Erzan. Viendo todo esto, toda la magnitud del hogar de Lunelli veo que es
una gran responsabilidad pertenecer a la realeza, me tomaré este asunto con
mucha seriedad. Varias leguas después logramos dejar atrás la ciudad comercial
¡Al fin! Más adelante diviso otra serie de edificios, pero estos tienen una
fachada distinta… algo más refinada por así decirlo.
- ¿Y esto
que es? -
-Aquí reside la nobleza, la mayoría de ella se aloja en
estas grandes mansiones y casas-
-Nobleza…-
-Clase alta…-
-Sí, ya sé
lo que significa-
Lunelli está algo insoportable
desde que llegamos al reino, trato de controlarme para no comenzar una treta.
-Mira a quien tenemos aquí…-
Llegamos a la entrada de la zona
donde están varias nobles hablando entre ellas y la sobresaliente es una chica
de cabello corto hasta los hombros de color amatista, con unos ojos de color
rojo escarlata, vistiendo una túnica de color negro dejando solo en descubierto
su cara, por ende, no logro ver más allá de ella así que es un misterio que
pueda llevar puesto. La chica se dirige directamente a Lunelli, ignorándonos
por completo.
-Springwerd…-
- ¿Qué quieres de mi Wheynfeld? -
- ¿Yo? Nada… solo quiero ver tu linda cara de princesa…
para pisotearla luego en la arena-
La chica dice eso soltando una
risa de burla… es obvio que solo busca provocar a Lunelli… espero que ella no…
joder….
- ¿Qué acabas de decir niña consentida? -
Lunelli se altera rápidamente y
la otra chica solo sonríe, me mantengo al margen… sinceramente no quiero más
problemas, pero Lunelli no piensa de igual manera que yo.
-Que debería ser mi familia la que reine... patéticos
Springwerd…-
-Te voy a…-
- ¡Ya basta! -
Beimen levanta la voz, bastante
molesto.
-No tengo tiempo para sus niñerías… arreglen eso en los
entrenamientos… no hay tiempo que perder-
Ambas lo miran con una cara de desagrado total.
-Si volvemos a detenernos por cosas sin importancia juro
que…-
- ¡Esta bien! ¡Vámonos! Luego arreglamos esto Wheynfeld-
-Como quieras… princesita-
Lunelli cierra los ojos
intentando calmar la ira que tiene, es tanta que hasta yo puedo sentirla…
volvemos a ponernos en movimiento y al pasar la chica Wheynfeld me mira
fijamente, su mirada solo me transmite incertidumbre… la miro igualmente y
mientras me alejo ella inclina su cabeza hacia su izquierda y me sonríe, volteo
nuevamente al frente del camino sin saber que significo ese gesto… y tampoco
quiero saberlo.
-Como detesto a esa… *suspiro*-
- ¿Por qué
tanto odio entre ustedes? -
-Las familias Springwerd y Wheynfeld siempre han estado
luchando por el control del reino… aunque por derecho los Springwerd siempre
han reinado los Wheynfeld siempre han sido una familia muy fuerte y poderosa en
todo el continente, poseen muchas influencias y contactos-
- ¿Entonces
es una disputa familiar? -
-Así es… nunca ha habido traiciones ni nada por el estilo
ya que ambas familias siempre cuentan con la otra para afrontar los grandes
problemas del exterior-
-Veo que es
un tema algo complicado-
-Algo así…-
…
Poco tiempo después llegamos a
las puertas del gran castillo, un castillo hecho de piedra solida con
estandartes y banderas de color rojo y blanco, es tan grande que no podría
describir sus secciones, solo puedo decir que al acercarnos a las puertas del castillo,
que son más pequeñas que las de la entrada al reino… pero están hechas del
mismo material… pero estas tienen una estética distinta, con un emblema en el
centro de las puertas que al unirse forman un gran fénix… el mismo fénix de la
vestimenta de Lunelli.
-Finalmente, aquí estamos-
-Estoy en casa…-
Bajamos de los corceles y nos
acercamos a la entrada donde esperan dos guardias con la característica
armadura del reino que ya he visto varias veces.
-Bienvenidos su
majestad, comandante-
Los caballeros abren las puertas
solo tocándolas levemente, a estas abrirse nos dejan paso libre hacia lo que
parece un largo pasillo con una alfombra de color rojo con dorado, al entrar la
fachada de las paredes son simplemente impresionantes, un lindo diseño ondular
que recorre la mitad de todas las paredes dividiéndolas en dos colores… rojo la
mitad inferior y blanco la superior. Mientras caminamos observo una línea
bastante larga de guardias formando un túnel, al mirar la expresión en la cara
de Beimen sé que está bien proseguir caminando hasta el fondo de la sala,
mientras camino veo tanto al lado derecho como el izquierdo, allí observo
varias pinturas de personas… supongo que son viejos reyes y reinas de la
familia. Al final de la sala diviso a un sujeto pelirrojo de ojos color
verde oscuro con una barba estilo “candado” sentado sobre un trono… su
contextura corporal es fornida debe ser el Rey, y por ende…
-Así que has llegado Lunelli…-
-Padre…-
El sujeto se levanta del trono y
allí es cuando puedo verlo bien, tiene una vestimenta algo ostentosa, la
consiste en unas botas oscuras, pantalones de seda de color negro, una camisa
oscura de mangas largas, varios anillos en ambos dedos de sus manos, con joyas
de distintas formas y colores, una larga capa de color carmesí finalizando con
una gran corona de un metal brillante de color rojo con una gran piedra
preciosa en el centro… ¿Será un Rubí?
-Quiero que me expliques por qué demonios perdiste medio
pelotón…-
El rey se ve enojado, bastante
diría yo… Lunelli baja su cabeza en señal de vergüenza.
-Yo…-
-Eres muy débil… no debí haberte mandado a esa misión… no
estabas preparada para comandar un pelotón-
Me molesta demasiado que el
sujeto trate así a su propia hija, pero yo no puedo hacer nada… no tengo voz en
esta sala.
-De verdad… lo siento…-
Lágrimas de tristeza y
frustración comienzan a bajar por las mejillas de Lunelli, aun estando molesto
el rey no puede soportar ver a su hija llorar de esa manera así que se acerca a
ella y la cubre con sus brazos.
-Perdóname por ser tan brusco… es solo que quiero que
seas fuerte…-
-Lo siento padre… nos emboscaron y no pude hacer nada…-
El rey pasa su mano por la
mejilla de Lunelli quitándole las lágrimas… luego de eso la abraza fuertemente…
supongo que no tienen muchos momentos afectivos por lo visto.
-Su majestad… disculpe la interrupción-
- ¿Qué pasa comandante Osadeba? -
-Soy testigo de que grandes fuerzas enemigas rondaban el
camino a la región de Nephrim… así que por favor no sea tan duro con su hija,
pues creo que cualquiera hubiera perdido muchos hombres en aquella situación…-
-Sí, pero cada perdida que sufrimos nos expone más a
posibles ataques…-
-Lo entiendo, pero… fíjese que Lunelli puso por delante
la vida de aquellos civiles los cuales sufrieron incontables años bajo el
mandato de Jekam Karoshi, sin hubiese puesto como prioridad su propia
seguridad… esa misión hubiese sido un total fracaso-
Las palabras de Beimen son
complemente correctas, apoyo su manera de pensar y al parecer el rey comienza a
entrar en razón.
-Si lo vemos de esa manera tienes razón… es preferible
perder varios soldados a la vida de civiles…-
- ¡No lo digas como si sus vidas no valieran nada! -
Dice Lunelli furiosa mirando a su
padre, el frunce el ceño pero luego cierra sus ojos y suspira.
-Está bien… me encargaré personalmente de darles una
ceremonia digna a los caballeros caídos-
-Te lo agradeceré por siempre-
Lunelli seca sus lágrimas y
vuelve a donde estamos Beimen y yo, al parecer el rey sigue ignorando mi
presencia, aunque tampoco estoy haciendo mucho por llamar su atención.
-Su majestad… respecto a los últimos ataques, gracias a
la información que nos dio su hija hemos concluido algunas de las
movilizaciones de los enemigos…-
-Beimen tiene razón… nos enfrentamos a una horda de enemigos
en el cercano pueblo de Ormar-
- ¿Nos enfrentamos? ¿Osadeba y tú? No entiendo-
-No su majestad… yo hice contacto con Lunelli ya en el
portal de la región… quien combatió con ella fue este chico aquí presente-
Beimen me señala en plan de que
me acerque así que lo hago, me inclino ante el rey y me presento.
-Es un
gusto conocerlo gran rey Julean Springwerd… mi nombre es Vanetto S.-
-Así que tú eres quien combatió al lado de mi Lunelli, te
lo agradezco joven Vanetto…-
El rey también me hace una
pequeña reverencia.
-No solo combatió a mi lado… me salvo varias veces…-
- ¿En serio? -
Ehh… que modestia por parte de
Lunelli.
-No sea
modesta señorita, ambos nos ayudamos mutuamente-
-Así es…-
-Esperen… ¿Dijiste S? ¿Qué clase de apellido es ese? -
Y aquí vamos otra vez…-
-Es una
larga historia su majestad… se la resumiré-
-Por favor…-
Dice el rey mientras se sienta en
su trono.
…
-Por esa
razón es que no tengo apellido, y por esa misma razón estoy buscándole sentido
a mi existencia-
-Ya veo…-
-Aunque
creo que ya la encontré-
En ese momento veo a Lunelli
quien también me mira, ella sonríe levemente igualmente.
-Esto me resulta muy interesante-
Beimen saca la cara
por mí y va al grano.
-Dejando de
lado todo lo de Vanetto, quiero pedirle un favor-
- ¿Cuál es?
-Tomando en
consideración que Vanetto ha cuidado y salvado a su hija, me gustaría que le
diera una recompensa a cambio-
- ¿Y eso sería?
-
Miro a Lunelli a mi
lado derecho por unos instantes, tiene una cara de preocupación enorme y cruza sus
brazos, espero que me den una oportunidad de formar parte de la orden.
-Dejarlo
obtener un entrenamiento adecuado para su formación como guardián-
Julean se toma el
mentón, pues no es una propuesta fácil.
-Tomando en
cuenta que posee un potencial mágico, es preferible adiestrarlo al servicio de
los guardianes que dejarlo en manos de los mercenarios, sería beneficioso para
nuestro reino tener a un posible guardián de nuestro lado-
La alegría de todos es
instantánea, pero el rey no ha terminado de hablar.
-Sin embargo,
debo consultar esto con Assandel-
-Me parece
perfecto-
¿Assandel? Supongo que es un
guardián.
...
Un rato después, la
llamada a este tal Assandel me ha dejado algo intrigado, ¿Quién será este
sujeto? Pregunto en mi mente sin parar, me acerco un poco a Lunelli y le
susurro algunas cosas.
-Hey Lunelli...-
Ella responde a mi llamando
mirándome de manera despectiva.
- ¿Qué pasa? -
- ¿Sabes quién es ese tal Assandel? -
Lunelli sin problema
alguno me cuenta quien es ese sujeto.
-Assandel
Wheynfeld es el general de las tropas del reino, es un guardián prodigio y la
mano derecha de mi padre-
Al terminar de decir eso un
sujeto entra por la puerta principal, su cabello es lacio en su totalidad y es
amatista, sujeto con una coleta posterior que cae sobre espalda, sus ojos de
color… azabache llaman bastante la atención, tiene una contextura corporal
esbelta, esta vestido con unas botas de cuero negro, pantalones del mismo
material, un peto de acero negro bastante ligero el cual tiene detalles en
plateado, bajo del peto hay una camisa oscura de mangas largas, unos guantes de
seda en sus manos… eso es algo extraño pero sinceramente me da igual, finalizando
con una larga túnica oscura… este sujeto es bastante pálido y tenebroso.
-Buenos días, gran rey Julean… ¿para qué me necesita?
-
-Buenos días
Assandel, quería comentarte algo sobre este chico, y posible recluta para la
orden-
- ¿Qué pasa con él? ¿Recluta? -
El rey invita al
nuevo sujeto en la sala a acercarse a su derecha, él lo hace y el rey le pone
al tanto de la situación aquí.
-Así que era eso… me parece excelente… aunque creo
que la que debería aceptar al nuevo recluta es la comandante Aceranni-
-Pues que
venga… Osadeba, vaya a buscarla-
Beimen se aleja del trono hacia
la entrada principal y yo me pregunto cuántos más faltan para que me acepten…
ya comienzo a desesperarme.
-Oye
Lunelli, ¿Cuántos aparte de la comandante deberán venir? -
Lunelli se ríe de mí.
- ¡Jajaja! ¿Qué dices? -
-Me estoy
desesperando la verdad…-
-Sé paciente Vanetto, pronto podrás formar parte de nuestra
orden-
…
Beimen ha llegado finalmente y
viene acompañado de una… hermosa mujer, elfa por lo visto, de cabello negro con
contextura esbelta… su cabello es tan largo que podría apostar que llega hasta
sus rodillas, lacio en su totalidad… y lo deja caer libremente por su espalda;
la mujer tiene unos penetrantes ojos de color azul claro… tan azules como el
agua cristalina de un manantial… su belleza es simplemente anonadante, está
vestida de una armadura ligera la cual consta de un peto con grabados elficos,
grebas, guantes, botas ligeras de un acero gris brillante, sus piernas están
cubiertas por una simple seda oscura, sus brazos desnudos no tiene protección
alguna a excepción de una serie de vendas en sus codos, finalizando con una
gran espada a dos manos sujeta en su espalda, el material de la espada es algo
que no había visto nunca, debe ser elfico. Ella llega a dónde estamos y se
coloca del lado izquierdo del rey al igual que Beimen.
-Rey Julean- -Comandante
Aceranni-
Hace una pequeña reverencia
mostrando respeto.
- ¿Para qué me ha llamado? -
La comandante Velanna cruza sus
brazos rápidamente, al parecer es bastante seria respecto a todo.
-Necesito que inspecciones a este posible nuevo recluta,
su nombre es Vanetto-
- ¿Nuevo recluta? ¿Y de dónde salió? -
El rey dirige su mirada hacia mí
y estire su mano en señal de que es mi turno para dialogar, me inclino ante la comandante,
pero ella rápidamente rechaza mi gesto de respeto.
-No te inclines, no soy de la realeza-
-Bueno…-
-Ve al punto, ¿De dónde vienes y por qué pretendes unirte
a la orden? -
-Es
bastante difícil explicarlo porque el hecho es que…-
Antes de poder seguir la
comandante me detiene.
- ¿Sabes qué? No me interesa… ponte firme-
¿Eh? Qué extraña es esta mujer,
todos en la sala comparten mi reacción, Beimen se toma el cabello con su mano y
el rey también hace lo mismo, me coloco firme y la comandante da una vuelta a
mi alrededor sin decir una sola palabra.
-Hmmmm, tiene buen potencial… con trabajo duro podría
lograr ser un buen guardián-
- ¿Entonces? -
-Pues no tengo objeción alguna ante su decisión rey
Julean-
El rey se levanta de su trono y
levanta la voz.
- ¡Entonces
está decidido… joven Vanetto S, te unirás a la orden de guardianes de Erenor! -
La expresión en
nuestras caras es de alegría pura, es tanta que Lunelli y yo nos sonreímos
mutuamente, luego de eso me alejo por su padre presente quien me mira extraño,
como si estuviese celoso... sinceramente no entiendo la relación de padre e
hija que tienen. Cambiando de tema Assandel se despide rápidamente de todos.
-Con su permiso mi rey, debo atender un asunto en Utopia-
- ¿Las
escaramuzas no es así? -
-En efecto, lo
veré pronto-
-Mucha suerte-
Assandel deja la sala
del trono y Julean procede a hablar.
-Veamos, Velanna…
por favor enséñale al nuevo recluta la localización de la academia y lo que
debe saber antes de ir allá… -
-Comprendido-
-Beimen,
necesito que reúnas un escuadrón de tus mejores hombres y salgas de inmediato a
revisar las regiones vecinas, no quiero que nadie nos tome por sorpresa.
-Me aseguraré
mi señor-
Beimen nos saluda y rápidamente
deja la sala.
-En cuanto a
ti Lunelli, vamos al estudio que debemos charlar seriamente sobre lo que pasó
en Nephrim-
-Si padre…-
Ya dicho esto supongo
que debemos irnos y Lunelli hará lo mismo con su padre, me acerco a ella para
despedirme y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí, sin ella no
estaría aquí.
-Supongo que esto es una despedida… estoy muy
contento de haberme unido a la orden, siento que puedo hacer algo útil con mi
vida de ahora en adelante, tienes mi gratitud por eso-
Digo haciendo una
pequeña reverencia, ella por otra parte me da un golpe en el hombro, típico.
-No seas tonto...
no hables como si nunca nos volveremos a ver... y sí, da lo mejor de ti en tu
entrenamiento… demuestra tu valía en la orden-
Sus palabras
realmente me dieron una motivación extra para comenzar mi adiestramiento.
-Claro que sí-
Nos damos la mano y
al terminar tomamos caminos separados.
…
La comandante y yo
salimos del castillo a las afueras del mismo, al perder todas mis pertenencias
en aquel ataque sinceramente no sé cómo haré para apañármelas. Lo único que
llevo conmigo es a Dev. Velanna pide un corcel para mí para cabalgar hacia
academia de la orden, que está ubicada al otro lado del reino... montamos los
corceles y mientras cabalgamos todavía siento curiosidad por saber quién era
ese Assandel, así que le pregunto a Velanna para terminar de asegurarme de
quién es en realidad.
-Comandante ¿Quién era ese Assandel? -
-Assandel
Wheynfeld, uno de los más grandes exorcistas de nuestra época y el general del
ejército de Erenor… nuestro poder es casi el mismo-
Me sorprende bastante
lo bien que habla Velanna sobre Assandel, supongo que si ella le trata con
respeto... yo debo hacer lo mismo. Luego de un rato de cabalgar me doy cuenta
de que nos estamos alejando de la ciudad y el castillo también, solo veo campos
de hortalizas y frutas a lo largo y ancho del camino.
- ¿Y dónde estará la gran academia?
-Está ubicada
al este del castillo Springwerd, cerca de la costa del reino-
- ¿Y por qué tan lejos de la ciudad? -
-Haces muchas
preguntas ¿No es obvio? -
No entiendo nada de lo
que dice la comandante, pero por suerte tengo a Devandor quien me ayuda cuando
más lo necesito.
-No es muy difícil saber el
porqué de su lejanía… ya que, al ser una academia de la orden, esta posee
campos de entrenamiento donde cualquier mal uso de la magia podría terminar en
un desastre trayendo consigo daños a las personas y edificios cercanos, por consiguiente,
si está cerca de la ciudad podría poner en peligro la vida de los civiles-
-Ya veo, así que es por eso-
Y de esta forma voy
adquiriendo los conocimientos básicos poco a poco, esto me ayuda bastante para
prepararme para lo que pueda depararme el futuro en la orden de guardianes.
…
Un rato después
logramos finalmente llegar a la academia, ya aquí Velanna me dice algunas cosas
para finalizar.
-Escucha,
primero que nada, déjame decirte que esto no es un juego de niños… podrías
morir si no haces las cosas bien-
Eso sí que es motivante.
-No te dejes
intimidar por la apariencia de algunos seres dentro de ese edificio… ya que
nada es lo que parece cuando hablamos de magia… y por último, no alardees de tu
poder, trata de pasar desapercibido y siempre ten cuidado con todo lo que hagas
o digas… por lo general los aprendices suelen agarrar odio contra los
fanfarrones-
Siento como se me
eriza la piel al escuchar esas palabras de Velanna, ¿Tan fuertes son los
entrenamientos de la academia de la orden? La comandante me dice que debe
volver a sus deberes y con unas últimas instrucciones se despide.
-Bueno chico, no
tengo más nada que decir… ah sí una cosa… al cruzar esas puertas te encontrarás
con el adiestrador de cuerpo a cuerpo, él te enseñará lo básico y te pondrá al
tanto de tu entrenamiento físico… Adiós-
Eso fue lo último que
me dijo Velanna antes de partir de vuelta a Erenor, quedo solo frente a esas
gigantes puertas, son muy parecidas a la del castillo Springwerd la verdad...
solo que estas están más desgastadas y viejas, volteo y miro a mi alrededor,
solo veo campos así que no me queda más nada por hacer que entrar a la academia
que está bien amurallada, coloco mis manos sobre la grandes puertas y algo
parecido a unas runas grabadas en las mismas se activan abriéndolas para mí,
una luz incandescente ciega mi vista por unos segundos, al recuperar la visión
lo único que veo al frente es una silueta gigantesca entre tanto resplandor… lo
único que puedo distinguir es… una sonrisa escalofriante mirándome fijamente.
- ¿Estás
listo, chico? -
Continuará…

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