lunes, 6 de febrero de 2017

Densetsu no Guardian Cap. 4: El reino anti-dragones.



(Si tienes dificultad para imaginar un personaje o deseas saber más de él/ella, aquí tienes las fichas de personaje donde puedes ver sus características físicas acompañadas de información personal, ADVERTENCIA: Si miras estas fichas puedes spolearte algunas cosas, así que léelas bajo tu propio riesgo, además próximamente veras palabras de un color peculiar en el texto, eso indica que la escena procura una melodía especifica, así que si le das click a la palabra marcada te llevara al link de la melodía en Youtube). 



            Tras una larga y silenciosa cabalgata, finalmente hemos llegado a la entrada del gran reino, tengo que confesar que siento un escalofrió recorrer toda mi columna, pues ver unas murallas tan altas e imponentes es grandioso, miro delante de mí y tanto Lunelli como Beimen no comparten mi sentimiento, ellos están serenos mientras llegamos a las puertas… supongo que están acostumbrados a la majestuosidad de las murallas. Finalmente llegamos a la entrada y las grandes puertas de acero se abren tras el paso de unos instantes, mientras se abren lentamente podemos escuchar el sonido de un mecanismo detrás de las puertas.

- ¿Qué es eso? -

-Es un sofisticado mecanismo rotatorio el cual se nos fue entregado por un gran guardián según los registros de la orden, su nombre era Lethalin Anderfells, algunos rumoran que era un “guardián dimensional”-

- ¿Un guardián dimensional? -

-Nuestras más grandes leyendas, los guardianes legendarios por así decirlo-

Vaya, “Guardianes Legendarios” Es un título bastante ostentoso, pero debe traer consigo la mayor responsabilidad.

- ¿No sabes nada sobre eso Dev? -

-Ya sabes cuál es nuestra respuesta-

- ¡Gracias! ¡Fueron de gran ayuda! -

 Pienso con un tono sarcástico al final eso, pues pensé que me dirían algo que nadie sabe… supongo que es algo que “No debo saber ahora” como siempre dicen…

-Bueno, luego tendrás días, incluso meses para leer todos los registros de la orden y estudiar por ti mismo toda la historia de los guardianes-

-Eso espero con ansias-

Proseguimos con el recorrido y entramos en la ciudad, al pasar las puertas estas se cierran solas… eso sí que es extraño… veo la parte posterior de las puertas de acero y tienen un mecanismo extraño… jamás había visto algo así… debe ser algo innovador o algo así, miro a mi alrededor y veo varios guardias con la misma vestimenta que los caballeros de Beimen poniéndose a la par de las puertas.

- ¡Princesa Springwerd! - - ¡Es la princesa! - - ¡Ha vuelto! -

-*Suspiro de disgusto*-

Escucho personas hablando delante de mi hacia que cuando volteo nuevamente me encuentro una gran multitud frente a nosotros, así que tomo las riendas de mi corcel ordenándole que se detenga, al fijarme bien una gran turba de personas se han reunido alrededor de Beimen y Lunelli.

- ¡He vuelto a casa! -

Lunelli dice eso en un tono forzado… al parecer está fingiendo, la multitud aplaude y ovaciona a Lunelli quien cada vez se muestra más incómoda hasta que Beimen interviene.

- ¡Calma, calma! La princesa está agotada luego de una larga misión, por favor les pido que vuelvan a sus labores diarias-

Diciendo esto el rubio caballero logra dispersas a la gran multitud, las personas comienzan a tomar varias direcciones dejándome ver claramente el entorno… presencio como el poder militar del reino se hacía presente con un pelotón de soldados los cuales marchan lentamente de un distrito a otro, como si estuviesen patrullando. Me fijo más detenidamente y logro apreciar algo sin igual, un inmenso reino el cual fue construido en un valle, usando las montañas como protección natural contra asedios, con puntos específicos de vigilancia en los caminos montañosos que suben y bajan de dichas murallas naturales, diviso muchos distritos al este y oeste… por lo visto miles de personas viven aquí, hay incontables edificios, un gran castillo a las espaldas de la montaña al noreste de mi posición, hectáreas de campo en la lejanía en el extremo noroeste, esto sí que es un gran y basto reino.

-Prosigamos-

-Oye espera-

- ¿Qué sucede Vanetto? -

- ¿Y el resto de su pelotón? -

Beimen me mira y sonríe vagamente en tono de burla.

- ¿En serio te preocupas por algo como eso? -

-Pues…-

¿Cómo un comandante no puede preocuparse por sus camaradas? Beimen levanta su mano y señala a las puertas.

-Mira…-

Volteo hacia las puertas y se abren lentamente, al poder ver algo en la lejanía diviso al resto del pelotón acercarse poco a poco al reino… al ver eso me alivio un poco.

-Veo que tienes un sentido de compañerismo bastante bueno, eso suele servir para ser un guardián-

- ¿Suele? -

Beimen azota las riendas de su corcel y comienza a galopar, Lunelli y yo lo seguimos y ella me da una breve respuesta a lo que acabo de preguntar.

-Hay guardianes que laboran solos-

-Son efectivos, pero a veces pierden más de lo que ganan, y aun así no quieren aceptar sus errores…-

No sabía que hubiera guardianes solitarios… bueno, supongo que hasta los guardianes tienen sus ovejas negras…

-Beimen… te refieres a…-

-Si, a la comandante…-

Beimen baja la voz y guarda silencio por un momento mientras galopamos, al parecer tiene alguna amistad con la comandante de los guardianes, yo por otra parte centro mi atención en algo muy diferente, me estoy dando cuenta justo ahora en lo que había dicho Lunelli ayer, al parecer no mucha gente posee un color de cabello muy distinguible, todos son tonos oscuros… bueno al menos los humanos, debo admitir que me siento algo diferente, sin darme cuenta estoy tocando mi cabello un poco.

-Así que ya te disté cuenta…-

-Sí, es bastante raro…-

-Con el tiempo logras acostumbrarte…-

-De hecho, a veces duras tanto en la orden que los raros parecen los ciudadanos con tonalidades tan similares entre razas-

-Eso es bastante cierto-

-Aun así… debe ser fácil reconocer a un guardián solo con el color de cabello ¿No? -

Lunelli se sorprende un poco ante mi pregunta y responde inmediatamente.

-Eso no es del todo correcto…-

- ¿Por qué? -

-Porque la gran mayoría de los usuarios de magia poseen una tonalidad de cabello peculiar, pero no todos ellos son guardianes, así que no confundas esas dos cosas-

Lunelli asiente la explicación de Beimen así que supongo que debo tomar eso en cuenta.

-Vale, entiendo-

Me fijo en las montañas nuevamente y a mi mente llegan muchas preguntas y dudas.

-Dev-

- ¿Qué se te ofrece? -

-Ustedes que son seres con conocimiento casi infinito, ¿Podrías explicarme como harían en el reino para evitar ataques por las montañas? -

-Hay muchas maneras, ya sea colocando puestos de avanzada discretamente para no levantar la atención, con simple vigilancia tas las sombras o con grandes fortificaciones-

-Entonces hay muchas formas-

-En efecto, por lo general los reinos usan distintas estrategias de defensas las cuales se adapten a su entorno, capacidad militar y objetivo-

-¿No tienes idea de qué tipo de defensa podría usar este reino?-

- ¿No te acabas de dar cuenta? -

-Hmmmm ¿Grandes fortificaciones? -

-Sí, no tenemos recuerdos sobre este reino en mucho tiempo, pero podemos asegurarte que usan estrategias defensivas discretas…-

- ¿Y por qué lo harían? -

-Si no me equivoco, de esa manera centran la atención a esas grandes murallas, de esa manera se aseguran casi completamente de que los enemigos no busquen otra manera clara y visible de flanquear el reino… aun así nunca se sabe quién es tu enemigo o cuando puede atacarte, así que te recomendamos siempre mantenerte un poco alerta-

-No entiendo mucho eso ultimo-

-Poco a poco iras aprendiendo, un paso a la vez Vanetto-

Habiendo conversado el tema de las montañas con Dev seguimos el recorrido tomando el camino del distrito comercial del este que nos llevara justo al castillo, ya en el camino logro divisar varios comercios de frutas y armamento, la economía en este reino está muy estable al parecer.

-No te distraigas Vanetto-

- ¿Eh? -

Sin darme cuenta mi corcel se está desviando del camino, estoy anonadado por todo lo que posee un reino como este, es como un sueño.

- ¡Disculpa! -

Dirijo a mi corcel nuevamente y me reincorporo al lado de Lunelli quien está algo seria a simple vista.

- ¿Te pasa algo Lunelli? -

Ella suspira levemente bajando su cabeza, mientras galopamos por el camino recto hacia el norte del distrito comercial, con edificios a nuestro alrededor, es algo complicado moverse por este camino por corceles… es demasiado estrecho para mí.

-No, es solo que me preparo mentalmente para lo que se avecina-

- ¿A qué te refieres? -

Beimen adelante se ríe entre dientes, en todo de burla… es inusual verlo tan bromista.

- ¿¡De que te ríes Beimen!?-

-De nada, de nada-

Beimen vuelve a hacerlo y Lunelli pierde cada vez más la paciencia, sin darse cuenta por la molestia casi se lleva por medio a una joven elfa de un cabello blanco… tan blanco como la luna, con un vestido de seda de color turquesa el cual llega hasta sus rodillas, quien llevaba consigo una canasta con frutas y hortalizas.

- ¡Cuidado! -

- ¡Rayos! -

Ella jala las riendas de su corcel a la izquierda para esquivar a la chica la cual cae a la tierra asustada.

-Tenga cuidado princesa-

Sin pensarlo bajo de mi corcel a ayudarla, es como un reflejo involuntario que a veces me lleva a ayudar a cualquier necesitado.

- ¿Qué haces Vanetto? -

- ¿Qué crees que hago? -

Me molesta la poca humildad por parte de Lunelli, sé que es la princesa y todo ese cuento, pero no es necesario que me pregunte eso como si nada hubiese pasado. Tomo de la mano a la chica para ayudarla a levantarse, ella se limpia la parte trasera del vestido.

-Perdona las molestias, no fue su intención-

-Ehh… la culpa es mía por estar distraída… lo siento su majestad-

¿Pero qué?

-Vanetto tiene razón, la culpa es mía joven… mis disculpas…-

Las palabras de Lunelli sorprenden a la chica quien queda sin palabras.

-Jóvenes, les agradecería que continuemos-

Dice Beimen en la lejanía.

-Claro-

Sin perder mucho tiempo recojo sus cosas, las acomodo en la cesta y se la entrego.

-Disculpa las molestias de verdad…-

-Ehh…-

Ella me mira completamente congelada, le sonrió un poco, me inclino cordialmente y subo a mi corcel rápidamente.

-G-Gracias…-

Sin mucho que decir proseguimos con el recorrido… sinceramente me hubiera gustado charlar más con aquella joven, ese largo cabello blanco me llamó mucho la atención.

… 

Un rato después hemos recorrido gran parte del camino, sinceramente parecen interminables las edificaciones y puestos comerciales… comienzo a pensar bastante en Lunelli, en lo de ser una princesa para ser más específico. Debe ser una presión constante ser mirado por todos como alguien superior, creo que… comienzo a entender por qué tiene esa personalidad tan rebelde.

-Eh joven Vanetto, ese es el cuartel militar del reino…-

-Vaya…-

Beimen señala delante de nosotros… una edificación tan grande como el propio castillo… parece una fortaleza en sí, es algo sorprendente.  Varios caballeros con armaduras intermedias saludan a Beimen quien va delante, se inclinan levemente mostrando respeto también por la princesa quien va justo detrás de Beimen, yo los miro fijamente y observo como algunos charlan tranquilamente, incluso ríen entre ellos… supongo que hasta los mal aguerridos soldados tienen su lado agradable…

-Beimen…-

-Dígame señorita-

- ¿Sabes algo de Erzan? -

Me pregunto quién será Erzan.

-Lo siento, todavía no hay noticias de Erzan, la comandante debería tener respuestas sobre él-

Ella guarda silencio, este momento es bastante incómodo para todos… incluso para mí que ni siquiera sé quién es Erzan. Viendo todo esto, toda la magnitud del hogar de Lunelli veo que es una gran responsabilidad pertenecer a la realeza, me tomaré este asunto con mucha seriedad. Varias leguas después logramos dejar atrás la ciudad comercial ¡Al fin! Más adelante diviso otra serie de edificios, pero estos tienen una fachada distinta… algo más refinada por así decirlo.

- ¿Y esto que es? -

-Aquí reside la nobleza, la mayoría de ella se aloja en estas grandes mansiones y casas-

-Nobleza…-

-Clase alta…-

-Sí, ya sé lo que significa-

Lunelli está algo insoportable desde que llegamos al reino, trato de controlarme para no comenzar una treta.

-Mira a quien tenemos aquí…-

Llegamos a la entrada de la zona donde están varias nobles hablando entre ellas y la sobresaliente es una chica de cabello corto hasta los hombros de color amatista, con unos ojos de color rojo escarlata, vistiendo una túnica de color negro dejando solo en descubierto su cara, por ende, no logro ver más allá de ella así que es un misterio que pueda llevar puesto. La chica se dirige directamente a Lunelli, ignorándonos por completo.

-Springwerd…-

- ¿Qué quieres de mi Wheynfeld? -

- ¿Yo? Nada… solo quiero ver tu linda cara de princesa… para pisotearla luego en la arena-

La chica dice eso soltando una risa de burla… es obvio que solo busca provocar a Lunelli… espero que ella no… joder….

- ¿Qué acabas de decir niña consentida? -

Lunelli se altera rápidamente y la otra chica solo sonríe, me mantengo al margen… sinceramente no quiero más problemas, pero Lunelli no piensa de igual manera que yo.

-Que debería ser mi familia la que reine... patéticos Springwerd…-

-Te voy a…-

- ¡Ya basta! -

Beimen levanta la voz, bastante molesto.

-No tengo tiempo para sus niñerías… arreglen eso en los entrenamientos… no hay tiempo que perder-

Ambas lo miran con una cara de desagrado total.

-Si volvemos a detenernos por cosas sin importancia juro que…-

- ¡Esta bien! ¡Vámonos! Luego arreglamos esto Wheynfeld-

-Como quieras… princesita-

Lunelli cierra los ojos intentando calmar la ira que tiene, es tanta que hasta yo puedo sentirla… volvemos a ponernos en movimiento y al pasar la chica Wheynfeld me mira fijamente, su mirada solo me transmite incertidumbre… la miro igualmente y mientras me alejo ella inclina su cabeza hacia su izquierda y me sonríe, volteo nuevamente al frente del camino sin saber que significo ese gesto… y tampoco quiero saberlo.

-Como detesto a esa… *suspiro*-

- ¿Por qué tanto odio entre ustedes? -

-Las familias Springwerd y Wheynfeld siempre han estado luchando por el control del reino… aunque por derecho los Springwerd siempre han reinado los Wheynfeld siempre han sido una familia muy fuerte y poderosa en todo el continente, poseen muchas influencias y contactos-

- ¿Entonces es una disputa familiar? -

-Así es… nunca ha habido traiciones ni nada por el estilo ya que ambas familias siempre cuentan con la otra para afrontar los grandes problemas del exterior-

-Veo que es un tema algo complicado-

-Algo así…-


Poco tiempo después llegamos a las puertas del gran castillo, un castillo hecho de piedra solida con estandartes y banderas de color rojo y blanco, es tan grande que no podría describir sus secciones, solo puedo decir que al acercarnos a las puertas del castillo, que son más pequeñas que las de la entrada al reino… pero están hechas del mismo material… pero estas tienen una estética distinta, con un emblema en el centro de las puertas que al unirse forman un gran fénix… el mismo fénix de la vestimenta de Lunelli.

-Finalmente, aquí estamos-

-Estoy en casa…-

Bajamos de los corceles y nos acercamos a la entrada donde esperan dos guardias con la característica armadura del reino que ya he visto varias veces.

-Bienvenidos su majestad, comandante-

Los caballeros abren las puertas solo tocándolas levemente, a estas abrirse nos dejan paso libre hacia lo que parece un largo pasillo con una alfombra de color rojo con dorado, al entrar la fachada de las paredes son simplemente impresionantes, un lindo diseño ondular que recorre la mitad de todas las paredes dividiéndolas en dos colores… rojo la mitad inferior y blanco la superior. Mientras caminamos observo una línea bastante larga de guardias formando un túnel, al mirar la expresión en la cara de Beimen sé que está bien proseguir caminando hasta el fondo de la sala, mientras camino veo tanto al lado derecho como el izquierdo, allí observo varias pinturas de personas… supongo que son viejos reyes y reinas de la familia. Al final de la sala diviso a un sujeto pelirrojo de ojos color verde oscuro con una barba estilo “candado” sentado sobre un trono… su contextura corporal es fornida debe ser el Rey, y por ende…

-Así que has llegado Lunelli…-

-Padre…-

El sujeto se levanta del trono y allí es cuando puedo verlo bien, tiene una vestimenta algo ostentosa, la consiste en unas botas oscuras, pantalones de seda de color negro, una camisa oscura de mangas largas, varios anillos en ambos dedos de sus manos, con joyas de distintas formas y colores, una larga capa de color carmesí finalizando con una gran corona de un metal brillante de color rojo con una gran piedra preciosa en el centro… ¿Será un Rubí?

-Quiero que me expliques por qué demonios perdiste medio pelotón…-

El rey se ve enojado, bastante diría yo… Lunelli baja su cabeza en señal de vergüenza.

-Yo…-

-Eres muy débil… no debí haberte mandado a esa misión… no estabas preparada para comandar un pelotón-

Me molesta demasiado que el sujeto trate así a su propia hija, pero yo no puedo hacer nada… no tengo voz en esta sala.

-De verdad… lo siento…-

Lágrimas de tristeza y frustración comienzan a bajar por las mejillas de Lunelli, aun estando molesto el rey no puede soportar ver a su hija llorar de esa manera así que se acerca a ella y la cubre con sus brazos.

-Perdóname por ser tan brusco… es solo que quiero que seas fuerte…-

-Lo siento padre… nos emboscaron y no pude hacer nada…-

El rey pasa su mano por la mejilla de Lunelli quitándole las lágrimas… luego de eso la abraza fuertemente… supongo que no tienen muchos momentos afectivos por lo visto.

-Su majestad… disculpe la interrupción-

- ¿Qué pasa comandante Osadeba? -

-Soy testigo de que grandes fuerzas enemigas rondaban el camino a la región de Nephrim… así que por favor no sea tan duro con su hija, pues creo que cualquiera hubiera perdido muchos hombres en aquella situación…-

-Sí, pero cada perdida que sufrimos nos expone más a posibles ataques…-

-Lo entiendo, pero… fíjese que Lunelli puso por delante la vida de aquellos civiles los cuales sufrieron incontables años bajo el mandato de Jekam Karoshi, sin hubiese puesto como prioridad su propia seguridad… esa misión hubiese sido un total fracaso-

Las palabras de Beimen son complemente correctas, apoyo su manera de pensar y al parecer el rey comienza a entrar en razón.

-Si lo vemos de esa manera tienes razón… es preferible perder varios soldados a la vida de civiles…-

- ¡No lo digas como si sus vidas no valieran nada! -

Dice Lunelli furiosa mirando a su padre, el frunce el ceño pero luego cierra sus ojos y suspira.

-Está bien… me encargaré personalmente de darles una ceremonia digna a los caballeros caídos-

-Te lo agradeceré por siempre-

Lunelli seca sus lágrimas y vuelve a donde estamos Beimen y yo, al parecer el rey sigue ignorando mi presencia, aunque tampoco estoy haciendo mucho por llamar su atención.

-Su majestad… respecto a los últimos ataques, gracias a la información que nos dio su hija hemos concluido algunas de las movilizaciones de los enemigos…-

-Beimen tiene razón… nos enfrentamos a una horda de enemigos en el cercano pueblo de Ormar-

- ¿Nos enfrentamos? ¿Osadeba y tú? No entiendo-

-No su majestad… yo hice contacto con Lunelli ya en el portal de la región… quien combatió con ella fue este chico aquí presente-

Beimen me señala en plan de que me acerque así que lo hago, me inclino ante el rey y me presento.

-Es un gusto conocerlo gran rey Julean Springwerd… mi nombre es Vanetto S.-

-Así que tú eres quien combatió al lado de mi Lunelli, te lo agradezco joven Vanetto…-

El rey también me hace una pequeña reverencia.

-No solo combatió a mi lado… me salvo varias veces…-

- ¿En serio? -

Ehh… que modestia por parte de Lunelli.

-No sea modesta señorita, ambos nos ayudamos mutuamente-

-Así es…-

-Esperen… ¿Dijiste S? ¿Qué clase de apellido es ese? -

Y aquí vamos otra vez…-

-Es una larga historia su majestad… se la resumiré-

-Por favor…-

Dice el rey mientras se sienta en su trono.



-Por esa razón es que no tengo apellido, y por esa misma razón estoy buscándole sentido a mi existencia-

-Ya veo…-

-Aunque creo que ya la encontré-

En ese momento veo a Lunelli quien también me mira, ella sonríe levemente igualmente.

-Esto me resulta muy interesante-

Beimen saca la cara por mí y va al grano.

-Dejando de lado todo lo de Vanetto, quiero pedirle un favor-

- ¿Cuál es?

-Tomando en consideración que Vanetto ha cuidado y salvado a su hija, me gustaría que le diera una recompensa a cambio-

- ¿Y eso sería? -

Miro a Lunelli a mi lado derecho por unos instantes, tiene una cara de preocupación enorme y cruza sus brazos, espero que me den una oportunidad de formar parte de la orden.

-Dejarlo obtener un entrenamiento adecuado para su formación como guardián-

Julean se toma el mentón, pues no es una propuesta fácil.

-Tomando en cuenta que posee un potencial mágico, es preferible adiestrarlo al servicio de los guardianes que dejarlo en manos de los mercenarios, sería beneficioso para nuestro reino tener a un posible guardián de nuestro lado-

La alegría de todos es instantánea, pero el rey no ha terminado de hablar.

-Sin embargo, debo consultar esto con Assandel-

-Me parece perfecto-

¿Assandel? Supongo que es un guardián.

...

Un rato después, la llamada a este tal Assandel me ha dejado algo intrigado, ¿Quién será este sujeto? Pregunto en mi mente sin parar, me acerco un poco a Lunelli y le susurro algunas cosas.

-Hey Lunelli...-

Ella responde a mi llamando mirándome de manera despectiva.

- ¿Qué pasa? -

- ¿Sabes quién es ese tal Assandel? -

Lunelli sin problema alguno me cuenta quien es ese sujeto.

-Assandel Wheynfeld es el general de las tropas del reino, es un guardián prodigio y la mano derecha de mi padre-

Al terminar de decir eso un sujeto entra por la puerta principal, su cabello es lacio en su totalidad y es amatista, sujeto con una coleta posterior que cae sobre espalda, sus ojos de color… azabache llaman bastante la atención, tiene una contextura corporal esbelta, esta vestido con unas botas de cuero negro, pantalones del mismo material, un peto de acero negro bastante ligero el cual tiene detalles en plateado, bajo del peto hay una camisa oscura de mangas largas, unos guantes de seda en sus manos… eso es algo extraño pero sinceramente me da igual, finalizando con una larga túnica oscura… este sujeto es bastante pálido y tenebroso.

-Buenos días, gran rey Julean… ¿para qué me necesita? -

-Buenos días Assandel, quería comentarte algo sobre este chico, y posible recluta para la orden-

- ¿Qué pasa con él? ¿Recluta? -

El rey invita al nuevo sujeto en la sala a acercarse a su derecha, él lo hace y el rey le pone al tanto de la situación aquí.

-Así que era eso… me parece excelente… aunque creo que la que debería aceptar al nuevo recluta es la comandante Aceranni-

-Pues que venga… Osadeba, vaya a buscarla-

Beimen se aleja del trono hacia la entrada principal y yo me pregunto cuántos más faltan para que me acepten… ya comienzo a desesperarme.

-Oye Lunelli, ¿Cuántos aparte de la comandante deberán venir? -

Lunelli se ríe de mí.

- ¡Jajaja! ¿Qué dices? -

-Me estoy desesperando la verdad…-

-Sé paciente Vanetto, pronto podrás formar parte de nuestra orden-


Beimen ha llegado finalmente y viene acompañado de una… hermosa mujer, elfa por lo visto, de cabello negro con contextura esbelta… su cabello es tan largo que podría apostar que llega hasta sus rodillas, lacio en su totalidad… y lo deja caer libremente por su espalda; la mujer tiene unos penetrantes ojos de color azul claro… tan azules como el agua cristalina de un manantial… su belleza es simplemente anonadante, está vestida de una armadura ligera la cual consta de un peto con grabados elficos, grebas, guantes, botas ligeras de un acero gris brillante, sus piernas están cubiertas por una simple seda oscura, sus brazos desnudos no tiene protección alguna a excepción de una serie de vendas en sus codos, finalizando con una gran espada a dos manos sujeta en su espalda, el material de la espada es algo que no había visto nunca, debe ser elfico. Ella llega a dónde estamos y se coloca del lado izquierdo del rey al igual que Beimen.

-Rey Julean- -Comandante Aceranni-

Hace una pequeña reverencia mostrando respeto.

- ¿Para qué me ha llamado? -

La comandante Velanna cruza sus brazos rápidamente, al parecer es bastante seria respecto a todo.

-Necesito que inspecciones a este posible nuevo recluta, su nombre es Vanetto-

- ¿Nuevo recluta? ¿Y de dónde salió? -

El rey dirige su mirada hacia mí y estire su mano en señal de que es mi turno para dialogar, me inclino ante la comandante, pero ella rápidamente rechaza mi gesto de respeto.

-No te inclines, no soy de la realeza-

-Bueno…-

-Ve al punto, ¿De dónde vienes y por qué pretendes unirte a la orden? -

-Es bastante difícil explicarlo porque el hecho es que…-

Antes de poder seguir la comandante me detiene.

- ¿Sabes qué? No me interesa… ponte firme-

¿Eh? Qué extraña es esta mujer, todos en la sala comparten mi reacción, Beimen se toma el cabello con su mano y el rey también hace lo mismo, me coloco firme y la comandante da una vuelta a mi alrededor sin decir una sola palabra.

-Hmmmm, tiene buen potencial… con trabajo duro podría lograr ser un buen guardián-

- ¿Entonces? -

-Pues no tengo objeción alguna ante su decisión rey Julean-

El rey se levanta de su trono y levanta la voz.

- ¡Entonces está decidido… joven Vanetto S, te unirás a la orden de guardianes de Erenor! -

La expresión en nuestras caras es de alegría pura, es tanta que Lunelli y yo nos sonreímos mutuamente, luego de eso me alejo por su padre presente quien me mira extraño, como si estuviese celoso... sinceramente no entiendo la relación de padre e hija que tienen. Cambiando de tema Assandel se despide rápidamente de todos.

-Con su permiso mi rey, debo atender un asunto en Utopia-

- ¿Las escaramuzas no es así? -

-En efecto, lo veré pronto-

-Mucha suerte-

Assandel deja la sala del trono y Julean procede a hablar.

-Veamos, Velanna… por favor enséñale al nuevo recluta la localización de la academia y lo que debe saber antes de ir allá… -

-Comprendido-

-Beimen, necesito que reúnas un escuadrón de tus mejores hombres y salgas de inmediato a revisar las regiones vecinas, no quiero que nadie nos tome por sorpresa.

-Me aseguraré mi señor-

Beimen nos saluda y rápidamente deja la sala.

-En cuanto a ti Lunelli, vamos al estudio que debemos charlar seriamente sobre lo que pasó en Nephrim-

-Si padre…-

Ya dicho esto supongo que debemos irnos y Lunelli hará lo mismo con su padre, me acerco a ella para despedirme y darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí, sin ella no estaría aquí.

-Supongo que esto es una despedida… estoy muy contento de haberme unido a la orden, siento que puedo hacer algo útil con mi vida de ahora en adelante, tienes mi gratitud por eso-

Digo haciendo una pequeña reverencia, ella por otra parte me da un golpe en el hombro, típico.

-No seas tonto... no hables como si nunca nos volveremos a ver... y sí, da lo mejor de ti en tu entrenamiento… demuestra tu valía en la orden-

Sus palabras realmente me dieron una motivación extra para comenzar mi adiestramiento.

-Claro que sí-

Nos damos la mano y al terminar tomamos caminos separados.


La comandante y yo salimos del castillo a las afueras del mismo, al perder todas mis pertenencias en aquel ataque sinceramente no sé cómo haré para apañármelas. Lo único que llevo conmigo es a Dev. Velanna pide un corcel para mí para cabalgar hacia academia de la orden, que está ubicada al otro lado del reino... montamos los corceles y mientras cabalgamos todavía siento curiosidad por saber quién era ese Assandel, así que le pregunto a Velanna para terminar de asegurarme de quién es en realidad.

-Comandante ¿Quién era ese Assandel? -

-Assandel Wheynfeld, uno de los más grandes exorcistas de nuestra época y el general del ejército de Erenor… nuestro poder es casi el mismo-

Me sorprende bastante lo bien que habla Velanna sobre Assandel, supongo que si ella le trata con respeto... yo debo hacer lo mismo. Luego de un rato de cabalgar me doy cuenta de que nos estamos alejando de la ciudad y el castillo también, solo veo campos de hortalizas y frutas a lo largo y ancho del camino.

- ¿Y dónde estará la gran academia?

-Está ubicada al este del castillo Springwerd, cerca de la costa del reino-

- ¿Y por qué tan lejos de la ciudad? -

-Haces muchas preguntas ¿No es obvio? -

No entiendo nada de lo que dice la comandante, pero por suerte tengo a Devandor quien me ayuda cuando más lo necesito.

-No es muy difícil saber el porqué de su lejanía… ya que, al ser una academia de la orden, esta posee campos de entrenamiento donde cualquier mal uso de la magia podría terminar en un desastre trayendo consigo daños a las personas y edificios cercanos, por consiguiente, si está cerca de la ciudad podría poner en peligro la vida de los civiles-

-Ya veo, así que es por eso-

Y de esta forma voy adquiriendo los conocimientos básicos poco a poco, esto me ayuda bastante para prepararme para lo que pueda depararme el futuro en la orden de guardianes.


Un rato después logramos finalmente llegar a la academia, ya aquí Velanna me dice algunas cosas para finalizar.

-Escucha, primero que nada, déjame decirte que esto no es un juego de niños… podrías morir si no haces las cosas bien-

Eso sí que es motivante.

-No te dejes intimidar por la apariencia de algunos seres dentro de ese edificio… ya que nada es lo que parece cuando hablamos de magia… y por último, no alardees de tu poder, trata de pasar desapercibido y siempre ten cuidado con todo lo que hagas o digas… por lo general los aprendices suelen agarrar odio contra los fanfarrones-

Siento como se me eriza la piel al escuchar esas palabras de Velanna, ¿Tan fuertes son los entrenamientos de la academia de la orden? La comandante me dice que debe volver a sus deberes y con unas últimas instrucciones se despide.

-Bueno chico, no tengo más nada que decir… ah sí una cosa… al cruzar esas puertas te encontrarás con el adiestrador de cuerpo a cuerpo, él te enseñará lo básico y te pondrá al tanto de tu entrenamiento físico… Adiós-

Eso fue lo último que me dijo Velanna antes de partir de vuelta a Erenor, quedo solo frente a esas gigantes puertas, son muy parecidas a la del castillo Springwerd la verdad... solo que estas están más desgastadas y viejas, volteo y miro a mi alrededor, solo veo campos así que no me queda más nada por hacer que entrar a la academia que está bien amurallada, coloco mis manos sobre la grandes puertas y algo parecido a unas runas grabadas en las mismas se activan abriéndolas para mí, una luz incandescente ciega mi vista por unos segundos, al recuperar la visión lo único que veo al frente es una silueta gigantesca entre tanto resplandor… lo único que puedo distinguir es… una sonrisa escalofriante mirándome fijamente.

- ¿Estás listo, chico? -                                                                                                              

Continuará…

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