domingo, 7 de mayo de 2017

Aesthetic Girl in a Mysterious World Capitulo II: Primer experiencia en batalla

Los tacones nunca fueron algo que le impidiera a Anzu caminar o correr de forma normal, como lo haría con cualquier zapato de cualquier tacón bajo; mas sin embargo le molestaba tener que correr por toda la ciudad vestida de esa forma junto a una oficial a la que consideraba inmadura y ridícula.
-Tranquila Anzu ya casi llegamos al puerto-
-¿No tenías carro acaso? ¿Teníamos que venir corriendo hasta el puerto solo por tus malditos huevos?-
Megumi la ignoro estando un tanto ofendida por cómo era Anzu con ella, era una mujer muy sensible pues desde joven se sentía sola y sin afecto familiar, aunque esto nunca afectó sus sentimientos. Su carrera se dio cuando trabajaba de modelo de la ciudad de Harajuku (de ahí su gran apodo) investigando el crimen que giraba en torno a la escuela de modelaje en la que ella recién se había graduado.
Todo comenzó como un día normal cuando en su habitación se encontraba el cuerpo sin vida de su compañera de cuarto y por lógica ella fue principal sospechosa; ella quería salir de problemas y decidió investigar el caso por su cuenta, hasta que gracias a ella y a sus evidencias cien por ciento certeras fue que capturaron a la asesina que no era más que una estudiante llena de celos y envidia. Fue un poco más tarde que Megumi se dio cuenta que la investigación era lo suyo y entre más bizarro el caso mejor para ella pues siempre adoro los retos.
-¡Oye despierta!-
-¿Mande?-
Megumi se había perdido en sus pensamientos como era de costumbre cuando se sentía un tanto ofendida pero al volver en sí, noto que había llegado a lo que era el malecón y cerca se encontraba el puerto principal. La gente corría desesperada y algunos sobrevivientes y testigos de lo ocurrido escurrían sangre ajena por toda su piel y prendas. Megumi jalo por la camisa a un joven manchado en sangre y lo puso frente a ella; el joven temblaba y sus ojos se mostraban inquietos, mirando a todos lados buscando nada.
-¡¿Qué ha pasado ahí?! ¿Te encuentras bien?-
-E…es el demonio mismo… ¡Viene por mí! ¡Viene por mí! ¡Por favor sálvenme!-
-¿Cuántos han muerto?-
-¡Muchos!, usa las pieles…tengo miedo…-
-Ya estamos aquí para protegerte, ¡Anda, corre lejos de aquí!-
El muchacho movía seguido la cabeza indicando que la propuesta de Megumi era aceptada, y el joven corrió desapareciendo entre la multitud que corría de la misma forma alejándose del peligro.
-¿Entonces deberemos pelear para matarlo?-
-Así es mi queridísima compañera así que anda prepárate para lo que te espera-
-¿Y tú amiguito ese del que tanto presumías?-
-Este…debe de estar cerca te lo aseguro…-
-Claro…-
-¡Ahí!-
Una figura infantil frente a la puesta de sol se marcaba frente a las dos chicas, era el enemigo; repleto de sangre ajena y algunos órganos colgando de su cuerpo, tales como intestinos, hígados, algunos huesos enterrados en los órganos, entre otras cosas.

-¡Genial, han llegado! Las estaba esperando…-
-Ugh maldición… ¡Megumi!, ¡Creí que hablabas de tu amigo!-
-Ummm no, pero llegará pronto…-
Pronto el silencio se apoderó del lugar, solo se podía oír el sonido de las palmeras cercanas moviéndose con el aire cálido de costa que corría por toda la isla. Anzu y Yuuka se miraron fríamente el uno al otro, pero cada uno tenía sus razones. Por un lado, Yuuka analizaba al enemigo para ver qué tan evolucionada estaba y ver si el poder mágico de las armas que portaba le habían otorgado algún beneficio; con esto el sabría qué clase de arma era la que portaba y que habilidades y poderes surgían de esta. Anzu solo miraba a su enemigo con odio y con frialdad, viendo que solo se trataba de un niño ella consideraba que matarlo sería fácil, pero…
-¡Consideras que matarme será fácil ¿no es así?!-
-¡¿Eh?! ¡Ja! Haz querido tratar de asustarme por lo que veo, si te miro es porque creo que eres repugnante-
-No seas ilógica con tus palabras…tu sabes que lo que acabo de decir es verdad-
-Tsk…-
-Para ser tan pequeño eres bastante listo-
-Se debe a esta adorable toga que porto, está llena de nutrientes y armas-
-Entonces con esto me quieres decir que tu arma es la toga ¿o estoy mal?-
-Para nada Megumi, estas en lo cierto-
-¡Lo sabía! Pero, hay algo que todavía no sé. Dime, ¿Cuál es el arma que portas exactamente?-
Yuuka se quedó en silencio y seguido mostró una sonrisa cruel y sus pupilas se contrajeron.
-¡¿Qué tal si te lo muestro ahora?!-
Dicho esto, Yuuka pasó de ser pasivo a atacar, se fue directo a Anzu quien reaccionaría tarde para cuando Megumi actuara y la empujara hacia una pared de un edificio cercano.
-¡Hazte a un lado Haze!-
Segundos antes de que Yuuka llegara a su destino, de la manga izquierda de este salió de nuevo esa hacha filosa que uso para atacar a Anzu la primera vez; Megumi uso ambas lanzas poniéndolas en forma de cruz para evitar que el ataque llegara a ella. El sonido de ambos metales chocando era bastante agudo e incómodo.
-¡Cuanta fuerza!-
Yuuka aun en el aire empujaba con fuerza a Megumi quien se esforzaba por mantenerse de pie, pero perdía fuerzas poco a poco, pero lo que más le molestaba es que su compañera la veía indiferente frente a esa situación.
-¡No te quedes ahí!-
-No le hagas caso Anzu, de todos modos fue ella quien te arrastró hasta aquí-
-¡¿Es enserio?!-
-¡Cierren la boca los dos!, ¡Yo hago lo que quiera y cuando se me pegue la gana!-
-Pero Anzu…. ¡Mira mi situación…!-
 -¡Callate! No puedo creer que este metida en esto… ¿Qué demonios hice para estar aquí?-
-¿Tu? ¿O tus padres?-
-¿De que estas hablando? ¡Ellos están muertos!-
-¡Anzu!-
-Creo que todavía tienes mucho que aprender….Pero bueno, no vivirás para ello-
La fuerza de Yuuka cada vez era más, más y más, parecía que los brazos de Megumi estuvieran a poco para romperse, era fuerte y más cuando se transformaba, pero la fuerza que le aplicaban ya pasaba sus límites de resistencia
-Primero tú, luego ella…-
Parecía que la suerte estaba del lado de Yuuka y ya casi a nada de poder lograr su objetivo, drásticamente levanto el brazo derecho sacando otra hacha, pero no fue usada para atacar a Megumi, no, en realidad se cubrió de un proyectil que salió del arma de Anzu quien la sostenía con la mano derecha.
-¡Al fin reaccionas!-
-¿Hmm?-
Anzu suspiro y prosiguió a hablar
-Odio los líos, enserio pero bueno, si realmente quiero vivir de la forma más tranquila supongo que debo matarte-
-Entonces entras al juego…bueno, primero acabo contigo y luego mato a esta payasa-
Con una patada justo en el estómago, Megumi salió disparada a casi un metro cayendo sobre el pavimento y para su fortuna no fue una patada con la verdadera fuerza de Yuuka si no habría terminado con los huesos rotos. Seguido se levantó con las fuerzas que le quedaban pero fue un tanto inútil, tenía las piernas débiles así que optó por sentarse hasta recuperarse.
-Lo siento Anzu… ¡Tú puedes!-
-No necesito tu apoyo emocional y mucho menos psicológico…-
-¡De nada!...-
Anzu cerró los ojos y respiró profundo, pero fue interrumpida por Yuuka quien no era nada paciente y comenzó a lanzar ataques aleatorios hacia Anzu.
-Maldición…este niño está loco….-
-Vamos Anzu, pelea…-
Los ataques siguieron evitando que Anzu pudiera lanzar algún golpe, lo único que hacía era esquivar lo más rápido posible.
-Si solo pudiera…-
En milésimas de segundo Anzu se dio cuenta de que todos los ataques eran dirigidos solo del torso para arriba, lo que le daría movilidad en las piernas para lanzar alguna patada o mínimo… ¡Pisar los pies semidesnudos de Yuuka! Y así lo hizo, uso los tacones de aguja para aplastar el pie de Yuuka quien enseguida grito de dolor, pues la aguja había logrado traspasar la calceta y seguido la piel haciéndolo sangrar, pero…había algo raro en aquella sangre.
-¿Qué es eso?-
En vez de ser sangre de aquel color rojo que todos conocen, esta parecía que hubiese sido de algún alíen o algo parecido, era de muchos colores que no se mezclaban. Desde lejos, Megumi podía ver todo lo que ocurría.
-¡Oh por Dios!, ¡Es un unicornio!-
-¡Ha ha! ¿Te quedaste otra vez sin palabras?
Yuuka uso el pie herido para tirarle una patada justo en la cara a Anzu, quien se encontraba distraída por los peculiares colores de la sangre del chico.
-¡Anzu!...si solo pudiera levantarme…-
-A diferencia de sus armas la mía a fuerzas usa la energía del cuerpo de quien la usa, prácticamente estamos unidos así que esta toga usa partes de mi cuerpo para transformarse en el arma que desee y a cambio yo le daré mis nutrientes y todo lo que necesite. Es como si yo fuese una batería para este armamento; es por eso que mi sangre se volvió multicolor-
-Eso es ilógico, tonto, infantil, demasiado fantasioso-
-Acostúmbrate…ya vives en un mundo lleno de fantasías Anzu Haze-
Anzu se limpió el rostro lleno de sangre y dispuesta a levantarse fue obligada a quedar en el suelo por la amenaza que tenía frente a ella: una pistola similar a las que ella portaba estaba frente a su rostro, a unos pocos centímetros de su frente.
-Realmente creí que eras más fuerte Haze, pero veo que me equivoque bastante contigo, ahora vas a morir como es debido-
-…-
A punto de disparar, una vez más fue interrumpido cuando se dio cuenta de que alguien vino desde arriba a atacarlo, el atacante tenía un báculo metálico que desprendía una luz roja; Yuuka con el arma que portaba a penas y logró protegerse del golpe, finalmente después de tantos contraataques el báculo logró pegarle a Yuuka y lanzarlo un tanto lejos de donde se encontraba Anzu. Esta vez, la suerte estaba del lado de Anzu o es lo que ella quería pensar.
-¡Al fin llegaste!-
-Lo lamento, en serio lo lamento-
La voz provenía de un chico albino quien se acercó a Anzu para darle la mano.
-¿Te encuentras bien?-
Anzu se levantó por su cuenta e ignorando al joven se dirigió a Megumi.
-¿Quién es este?-
-Se llama…-
-Me llamo Koichi, Minami Koichi a tus servicios, ¡¿Qué haces ahí sentada Megumi?!-
-Espero a que se mejoren un poco mis piernas-
-¡No es momento para eso, hay que pelear!-
-¡Cállense ya maldita sea! ¿Dónde está Yuuka?-
Tanto Koichi como Anzu se acercaron a donde Megumi y buscaron en varias direcciones el paradero del enemigo, todos los sentidos de Anzu estaban alerta de cualquier ataque que pudiera presentarse; incluso el parpadear era una distracción importante que podía interrumpir una defensa a un ataque que pudiese ser mortal.
-Bueno creo que ya se ha ido…-
Pronto las palabras de Koichi fueron desmentidas por un ataque de frente por parte de Yuuka, quien esta vez volvió a usar las enormes cuchillas que portaba desde un inicio, y que vino desde el suelo, fue tan rápido que le costó muy pocos segundos para defenderse, tanto así que Koichi terminó con la camisa rasgada y haciéndolo caer de espaldas y sobre Megumi.
-¡¿Qué fue eso?! ¡¿Lo han visto?! ¡Fue fascinante!-
-Habla por ti….ese tipo casi me mata… ¡Ahí viene de regreso!-
De los varios metros que Yuuka subió al atacar, los fue bajando a una velocidad impresionante, parecía un pequeño meteorito que descendida sobre los tres chicos quienes observaban como este iba cayendo sobre sus narices.
-¡Bien! ¡Ya me cansé de esto! Le daré justo en la cabeza desde aquí…-
Anzu tomó ambas armas y las apuntó justo en la trayectoria de Yuuka, sus manos temblaban y comenzó a sudar repentinamente, los demás notaron enseguida su nerviosismo pues era bastante evidente, mas sin embargo Anzu nunca bajó la guardia y siguió apuntando hasta asegurar que estaba apuntando bien y finalmente jaló ambos gatillos lanzando los proyectiles de las armas hacia Yuuka.
-¡Le has atinado! Y eso que no sabes nada sobre tiro…-
-Algo está mal….-
-¿Huh?-
A pesar de que las balas habían llegado a su destino parecía que no hubieran hecho efecto, pues la velocidad era la misma y la dirección igual. Anzu volvió a entrar en nerviosismo y por su mente pasaron varias cosas por las que no hubiera cambiado nada la situación. Ya faltaban pocos metros para que se acercara hasta ellos el enemigo a una gran velocidad así que no quedaba mucho tiempo para pensar en cómo solucionarlo lo único que quedaba por hacer era dar la retirada, por lo que con simples miradas Anzu y Koichi se entendieron para movilizarse e ir a una zona más segura y seguir batallando. Koichi cargó a Megumi con cierta dificultad y junto con Anzu se alejaron del lugar hasta llegar a lo que era la playa y ver como descendía Yuuka.
-No lo entiendo… ¡Estoy segura de que le di!-
-Al menos seguimos vivos…-
-Ahora solo falta ver qué sucede ahora-
-¿Será que el impacto afecte a algo o a alguien?-
-No creo, tengo entendido que han evacuado a todos lejos de la zona-
-¿No debió haber caído ya?-
-Tienes razón… ¡Lo sabía algo anda mal!-
-Tranquilos, será mejor que Anzu se acerque-
-¿Por qué debería hacerlo?-
-Sencillo, tu si puedes moverte con facilidad, yo debo permanecer aquí hasta que se me sanen las piernas junto con Koichi para que me proteja-
-Maldito parasito…-
-¿Huh? ¿Acaso tienes miedo?-
-Si realmente fueras fuerte no estarías dependiendo de otro, y fue tu idea venir aquí así que no me vengas con esas estupideces-
-Chicas no peleen, Megumi no la provoques, si quieres que vaya deja de fastidiarla-
-Solo intento divertirme un poco…la verdad es que...estoy nerviosa, tengo miedo; nunca enfrenté cosas como él, hasta tengo revuelto el estómago…-
Anzu miró con un rostro sereno a ambos, y sin decir nada, tomó camino hacia donde se había dado el enfrentamiento contra Yuuka, no estaba muy retirado así que fue enseguida que llegó a la zona de peligro.
Anzu sabía exactamente la posición donde se suponía que Yuuka debió haber caído. Se agachó para analizar un poco el suelo y ver si no había nada extraño en ese lugar y al concluir que todo estaba igual, dio un fuerte suspiro, colocó sus manos sobre su cintura y cerró los ojos para pensar un poco más.
-¿Dónde te has metido maldito desgraciado fenómeno?-
Caminó un poco; solo podía oír el sonido de sus tacones chocando contra el pavimento y el sonido del viento de la tarde que se dirigía hacia el norte. Finalmente la noche llegó a la ciudad y las lámparas de las calles se encendieron por si solas, no había señales de vida en la zona por lo que las casas y edificios cercanos no tenían encendida ni el más pequeño foco que poseyeran. Anzu se detuvo y comenzó de nuevo a mirar en varias direcciones para encontrar al enemigo, hasta que finalmente se dio por vencido y ya decidida a volver escuchó pronto unos pasos que provenían del Oeste, hacia donde quedaba la ciudad.
-Por un momento creí que finalmente acabarías conmigo pero en ese momento recordé que el regenerarme también es parte de mi naturaleza, por lo que me senté un rato a espiarte hasta ver que estaba totalmente recuperado. No es bueno pelear con heridas abiertas ¿sabes?-
-¡¿Cómo es que sigues vivo?!-
-¿Qué acaso eres sorda? Acabo de explicar que…-
Anzu sin prestarle atención comenzó a disparar hacia la dirección de Yuuka, quien solo mantenía un brazo sobre su pecho cubriendo lo que parecía ser la zona donde se encontraba el corazón, pero entre tanto disturbio era imposible que Anzu se diese cuenta de lo que estaba sucediendo. Siguió disparando mientras que el cuerpo lleno de impactos de bala de Yuuka se fue acercando más y más rápido, cada vez aumentando más su velocidad para terminar por correr hacia Anzu y soltar un puñetazo directo sobre su mejilla izquierda sin que esta pudiera hacer algo a tiempo y así terminó revotando en el suelo hasta caer por completo en este.
-Si hay algo que me molesta mucho es que me interrumpan, y tampoco me gusta la gente débil y que no sabe realmente pelear…eres basura, no mereces el armamento que te proporcionaron tus padres…-
-¿Po…por qué tanta mención hacia ellos?... ¿Cómo es que los conoces tanto?-
Preguntó Anzu aun estando en el suelo y con una voz temblorosa, mirando hacia el suelo y con los brazos extendidos, sentía su cuerpo arder y le era imposible que pudiese pararse o mínimo moverse, su mente la estaba manipulando demasiado como para que le naciera alguna voluntad de seguir en ese momento.
-Bueno si tanto quieres saberlo es porque….-
Yuuka no pudo terminar su confesión ya que una cuchilla paso por su cuello cortándole la cabeza y haciendo que esta rodara a varios metros de donde se encontraba su cuerpo, el cual cayó de rodillas y finalmente quedó boca abajo derramando la “sangre mágica”.
La cuchilla le pertenecía a Megumi quien al parecer ya había recuperado todas sus fuerzas.
-¡BANZAAAAAAAI!-
Detrás de ella venía Koichi quien corría de forma torpe hasta que llegó a donde las chicas y coloco la palma de sus manos sobre sus rodillas y comenzó a respirar de forma agitada.
-Cielos….-
-¡Hey Anzu! ¿Te encuentras bien?-
-No, levántenme de aquí…-
Koichi se estiró un poco y fue a donde Anzu para recogerla en brazos y acercarla a Megumi.
-¡Vaya esa mejilla se ve terrible!-
-¿Por qué han venido? Se supone que estabas mal y aparte Yuuka me iba a decir todo sobre lo que paso con mis padres-
-¿Realmente crees que te fuera a decir algo verdadero?-
-No lo sé...-
-Era eso o que te hiciera trocitos, pero bueno al parecer ya ha muerto-
-No…recuerden que se regenera…-
-¿Crees que se regenere de algo así?-
-Le di con varios tiros al cuerpo, y no cayó, y ya le había dado en la cabeza una vez y no se había regenerado tan rápido ¡No sé! Esto me está carcomiendo las ideas…él dijo que se regeneraba y cosas así-
-Supongo que depende del tipo de ataque…¡Megumi rápido! ¡Puede regenerarse de nuevo y atacar!-
-¡No mientras yo esté aquí! Rápido invoca a uno de tus monos el más fuerte y alto que tengas-
-¡No son monos! Pero bueno aquí voy…-
Aun con Anzu en brazos comenzó a recitar un tipo de brujería y pronto del suelo comenzó a salir un enorme monstruo que tenía un olor putrefacto y además era deforme, la bestia comenzó a rugir una vez que salió del agujero que parecía provenir del inframundo.
-Bien ahora indícale que debe lanzar la cabeza y el cuerpo muy muy lejos de aquí, hacia el mar-
-¡Pero volverá!-
-Y para ese entonces estaremos preparados ¡Koichi ya!-
-Enseguida-
Con otro recital de magia oscura Koichi le ordeno a la bestia que lanzara lejos el cuerpo de Yuuka, y este enseguida obedeció, tomando con sus enormes y apestosas manos la cabeza y el cuerpo. Pronto comenzó a correr hacia la playa adentrándose al mar tomando impulso suficiente y lanzó el cuerpo lo suficientemente lejos de la ciudad, por ultimo soltó un rugido y un humo negro lo rodeo haciéndolo desaparecer.
-¡Bien hecho! Ahora avisaré a las autoridades que estén pendientes de esto, mientras tanto pidamos un taxi y llevemos a Anzu a su casa-


Tomando el taxi, se dirigieron directamente a casa de Anzu, abriendo el portón y pasando por el enorme patio que rodeaba la casa y así hasta llegar a la puerta principal, abrirla y dirigirse a la sala para recostar a Anzu en el mueble caro de color crema y Koichi y Megumi sentados frente a ella usando las sillas del comedor.
-¡Que dia tan horrible! Espero poder descansar al menos dos días y ponernos a entrenar para defender a la ciudad de este fenómeno-
-¿Entrenar?-
-Necesitamos mejorar nuestras habilidades de batalla para poder confrontar a este chico-
-¿Entonces qué dices Anzu?
Anzu cerró los ojos y respiro profundo para luego volverlos a abrir y mirar a Megumi.
-Solo porque necesito respuestas y sé que tu no me las vas a dar-
-¡Exelente! Entonces nos quedaremos aquí para cuidarte hasta que te mejores ¡Será como una pijamada!-
-Esto es un tanto incomodo…-
-Muajaja-
Ignorándolos, Anzu comenzó a pensar en si había tomado la decisión correcta, su mente aun daba vueltas y solo quería tener una vida tranquila en la cual nadie pudiese molestarla con cosas que le parecieran realmente estúpidas; soltó unas lágrimas de coraje y luego cerró los ojos para finalmente descansar de su día agotador.

-Fue muy corta- pensó –pero esta fue, al parecer mi primera experiencia en batalla-

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