Los tacones nunca fueron algo que le impidiera a Anzu caminar o correr
de forma normal, como lo haría con cualquier zapato de cualquier tacón bajo;
mas sin embargo le molestaba tener que correr por toda la ciudad vestida de esa
forma junto a una oficial a la que consideraba inmadura y ridícula.
-Tranquila
Anzu ya casi llegamos al puerto-
-¿No tenías carro acaso?
¿Teníamos que venir corriendo hasta el puerto solo por tus malditos huevos?-
Megumi la
ignoro estando un tanto ofendida por cómo era Anzu con ella, era una mujer muy
sensible pues desde joven se sentía sola y sin afecto familiar, aunque esto
nunca afectó sus sentimientos. Su carrera se dio cuando trabajaba de modelo de
la ciudad de Harajuku (de ahí su gran apodo) investigando el crimen que giraba
en torno a la escuela de modelaje en la que ella recién se había graduado.
Todo comenzó
como un día normal cuando en su habitación se encontraba el cuerpo sin vida de
su compañera de cuarto y por lógica ella fue principal sospechosa; ella quería
salir de problemas y decidió investigar el caso por su cuenta, hasta que
gracias a ella y a sus evidencias cien por ciento certeras fue que capturaron a
la asesina que no era más que una estudiante llena de celos y envidia. Fue un
poco más tarde que Megumi se dio cuenta que la investigación era lo suyo y
entre más bizarro el caso mejor para ella pues siempre adoro los retos.
-¡Oye despierta!-
-¿Mande?-
Megumi se
había perdido en sus pensamientos como era de costumbre cuando se sentía un
tanto ofendida pero al volver en sí, noto que había llegado a lo que era el
malecón y cerca se encontraba el puerto principal. La gente corría desesperada
y algunos sobrevivientes y testigos de lo ocurrido escurrían sangre ajena por
toda su piel y prendas. Megumi jalo por la camisa a un joven manchado en sangre
y lo puso frente a ella; el joven temblaba y sus ojos se mostraban inquietos,
mirando a todos lados buscando nada.
-¡¿Qué
ha pasado ahí?! ¿Te encuentras bien?-
-E…es el demonio mismo… ¡Viene por mí! ¡Viene por
mí! ¡Por favor sálvenme!-
-¿Cuántos
han muerto?-
-¡Muchos!, usa las pieles…tengo miedo…-
-Ya
estamos aquí para protegerte, ¡Anda, corre lejos de aquí!-
El muchacho
movía seguido la cabeza indicando que la propuesta de Megumi era aceptada, y el
joven corrió desapareciendo entre la multitud que corría de la misma forma
alejándose del peligro.
-¿Entonces deberemos pelear
para matarlo?-
-Así
es mi queridísima compañera así que anda prepárate para lo que te espera-
-¿Y tú amiguito ese del que
tanto presumías?-
-Este…debe
de estar cerca te lo aseguro…-
-Claro…-
-¡Ahí!-
Una figura
infantil frente a la puesta de sol se marcaba frente a las dos chicas, era el
enemigo; repleto de sangre ajena y algunos órganos colgando de su cuerpo, tales
como intestinos, hígados, algunos huesos enterrados en los órganos, entre otras
cosas.
-¡Genial, han llegado! Las
estaba esperando…-
-Ugh maldición… ¡Megumi!, ¡Creí
que hablabas de tu amigo!-
-Ummm
no, pero llegará pronto…-
Pronto el
silencio se apoderó del lugar, solo se podía oír el sonido de las palmeras
cercanas moviéndose con el aire cálido de costa que corría por toda la isla.
Anzu y Yuuka se miraron fríamente el uno al otro, pero cada uno tenía sus
razones. Por un lado, Yuuka analizaba al enemigo para ver qué tan evolucionada
estaba y ver si el poder mágico de las armas que portaba le habían otorgado
algún beneficio; con esto el sabría qué clase de arma era la que portaba y que
habilidades y poderes surgían de esta. Anzu solo miraba a su enemigo con odio y
con frialdad, viendo que solo se trataba de un niño ella consideraba que
matarlo sería fácil, pero…
-¡Consideras que matarme será
fácil ¿no es así?!-
-¡¿Eh?! ¡Ja! Haz querido tratar
de asustarme por lo que veo, si te miro es porque creo que eres repugnante-
-No seas ilógica con tus
palabras…tu sabes que lo que acabo de decir es verdad-
-Tsk…-
-Para
ser tan pequeño eres bastante listo-
-Se debe a esta adorable toga
que porto, está llena de nutrientes y armas-
-Entonces
con esto me quieres decir que tu arma es la toga ¿o estoy mal?-
-Para nada Megumi, estas en lo
cierto-
-¡Lo
sabía! Pero, hay algo que todavía no sé. Dime, ¿Cuál es el arma que portas
exactamente?-
Yuuka se
quedó en silencio y seguido mostró una sonrisa cruel y sus pupilas se
contrajeron.
-¡¿Qué tal si te lo muestro
ahora?!-
Dicho esto,
Yuuka pasó de ser pasivo a atacar, se fue directo a Anzu quien reaccionaría
tarde para cuando Megumi actuara y la empujara hacia una pared de un edificio
cercano.
-¡Hazte
a un lado Haze!-
Segundos
antes de que Yuuka llegara a su destino, de la manga izquierda de este salió de
nuevo esa hacha filosa que uso para atacar a Anzu la primera vez; Megumi uso
ambas lanzas poniéndolas en forma de cruz para evitar que el ataque llegara a
ella. El sonido de ambos metales chocando era bastante agudo e incómodo.
-¡Cuanta
fuerza!-
Yuuka aun en
el aire empujaba con fuerza a Megumi quien se esforzaba por mantenerse de pie,
pero perdía fuerzas poco a poco, pero lo que más le molestaba es que su
compañera la veía indiferente frente a esa situación.
-¡No
te quedes ahí!-
-No le hagas caso Anzu, de
todos modos fue ella quien te arrastró hasta aquí-
-¡¿Es
enserio?!-
-¡Cierren la boca los dos!, ¡Yo
hago lo que quiera y cuando se me pegue la gana!-
-Pero
Anzu…. ¡Mira mi situación…!-
-¡Callate! No puedo creer que este metida en esto… ¿Qué
demonios hice para estar aquí?-
-¿Tu? ¿O tus padres?-
-¿De que estas hablando? ¡Ellos
están muertos!-
-¡Anzu!-
-Creo que todavía tienes mucho
que aprender….Pero bueno, no vivirás para ello-
La fuerza de
Yuuka cada vez era más, más y más, parecía que los brazos de Megumi estuvieran
a poco para romperse, era fuerte y más cuando se transformaba, pero la fuerza
que le aplicaban ya pasaba sus límites de resistencia
-Primero tú, luego ella…-
Parecía que
la suerte estaba del lado de Yuuka y ya casi a nada de poder lograr su
objetivo, drásticamente levanto el brazo derecho sacando otra hacha, pero no
fue usada para atacar a Megumi, no, en realidad se cubrió de un proyectil que
salió del arma de Anzu quien la sostenía con la mano derecha.
-¡Al
fin reaccionas!-
-¿Hmm?-
Anzu suspiro
y prosiguió a hablar
-Odio los líos, enserio pero
bueno, si realmente quiero vivir de la forma más tranquila supongo que debo
matarte-
-Entonces entras al
juego…bueno, primero acabo contigo y luego mato a esta payasa-
Con una
patada justo en el estómago, Megumi salió disparada a casi un metro cayendo
sobre el pavimento y para su fortuna no fue una patada con la verdadera fuerza
de Yuuka si no habría terminado con los huesos rotos. Seguido se levantó con
las fuerzas que le quedaban pero fue un tanto inútil, tenía las piernas débiles
así que optó por sentarse hasta recuperarse.
-Lo
siento Anzu… ¡Tú puedes!-
-No necesito tu apoyo emocional
y mucho menos psicológico…-
-¡De
nada!...-
Anzu cerró
los ojos y respiró profundo, pero fue interrumpida por Yuuka quien no era nada
paciente y comenzó a lanzar ataques aleatorios hacia Anzu.
-Maldición…este niño está loco….-
-Vamos Anzu, pelea…-
Los ataques
siguieron evitando que Anzu pudiera lanzar algún golpe, lo único que hacía era
esquivar lo más rápido posible.
-Si solo pudiera…-
En milésimas
de segundo Anzu se dio cuenta de que todos los ataques eran dirigidos solo del
torso para arriba, lo que le daría movilidad en las piernas para lanzar alguna
patada o mínimo… ¡Pisar los pies semidesnudos de Yuuka! Y así lo hizo, uso los
tacones de aguja para aplastar el pie de Yuuka quien enseguida grito de dolor,
pues la aguja había logrado traspasar la calceta y seguido la piel haciéndolo
sangrar, pero…había algo raro en aquella sangre.
-¿Qué es eso?-
En vez de
ser sangre de aquel color rojo que todos conocen, esta parecía que hubiese sido
de algún alíen o algo parecido, era de muchos colores que no se mezclaban.
Desde lejos, Megumi podía ver todo lo que ocurría.
-¡Oh
por Dios!, ¡Es un unicornio!-
-¡Ha ha! ¿Te quedaste otra vez
sin palabras?
Yuuka uso el
pie herido para tirarle una patada justo en la cara a Anzu, quien se encontraba
distraída por los peculiares colores de la sangre del chico.
-¡Anzu!...si
solo pudiera levantarme…-
-A diferencia de sus armas la
mía a fuerzas usa la energía del cuerpo de quien la usa, prácticamente estamos
unidos así que esta toga usa partes de mi cuerpo para transformarse en el arma
que desee y a cambio yo le daré mis nutrientes y todo lo que necesite. Es como
si yo fuese una batería para este armamento; es por eso que mi sangre se volvió
multicolor-
-Eso es ilógico, tonto,
infantil, demasiado fantasioso-
-Acostúmbrate…ya vives en un
mundo lleno de fantasías Anzu Haze-
Anzu se limpió
el rostro lleno de sangre y dispuesta a levantarse fue obligada a quedar en el
suelo por la amenaza que tenía frente a ella: una pistola similar a las que
ella portaba estaba frente a su rostro, a unos pocos centímetros de su frente.
-Realmente creí que eras más
fuerte Haze, pero veo que me equivoque bastante contigo, ahora vas a morir como
es debido-
-…-
A punto de
disparar, una vez más fue interrumpido cuando se dio cuenta de que alguien vino
desde arriba a atacarlo, el atacante tenía un báculo metálico que desprendía
una luz roja; Yuuka con el arma que portaba a penas y logró protegerse del
golpe, finalmente después de tantos contraataques el báculo logró pegarle a
Yuuka y lanzarlo un tanto lejos de donde se encontraba Anzu. Esta vez, la
suerte estaba del lado de Anzu o es lo que ella quería pensar.
-¡Al
fin llegaste!-
-Lo
lamento, en serio lo lamento-
La voz
provenía de un chico albino quien se acercó a Anzu para darle la mano.
-¿Te
encuentras bien?-
Anzu se
levantó por su cuenta e ignorando al joven se dirigió a Megumi.
-¿Quién es este?-
-Se
llama…-
-Me
llamo Koichi, Minami Koichi a tus servicios, ¡¿Qué haces ahí sentada Megumi?!-
-Espero
a que se mejoren un poco mis piernas-
-¡No
es momento para eso, hay que pelear!-
-¡Cállense ya maldita sea!
¿Dónde está Yuuka?-
Tanto Koichi como Anzu se acercaron a donde Megumi y buscaron en varias
direcciones el paradero del enemigo, todos los sentidos de Anzu estaban alerta
de cualquier ataque que pudiera presentarse; incluso el parpadear era una
distracción importante que podía interrumpir una defensa a un ataque que
pudiese ser mortal.
-Bueno
creo que ya se ha ido…-
Pronto las palabras de Koichi fueron desmentidas por un ataque de frente
por parte de Yuuka, quien esta vez volvió a usar las enormes cuchillas que
portaba desde un inicio, y que vino desde el suelo, fue tan rápido que le costó
muy pocos segundos para defenderse, tanto así que Koichi terminó con la camisa
rasgada y haciéndolo caer de espaldas y sobre Megumi.
-¡¿Qué fue eso?! ¡¿Lo han visto?! ¡Fue fascinante!-
-Habla por ti….ese tipo casi me mata… ¡Ahí viene de
regreso!-
De los varios metros que Yuuka subió al atacar, los fue bajando a una
velocidad impresionante, parecía un pequeño meteorito que descendida sobre los
tres chicos quienes observaban como este iba cayendo sobre sus narices.
-¡Bien! ¡Ya me
cansé de esto! Le daré justo en la cabeza desde aquí…-
Anzu tomó
ambas armas y las apuntó justo en la trayectoria de Yuuka, sus manos temblaban
y comenzó a sudar repentinamente, los demás notaron enseguida su nerviosismo
pues era bastante evidente, mas sin embargo Anzu nunca bajó la guardia y siguió
apuntando hasta asegurar que estaba apuntando bien y finalmente jaló ambos
gatillos lanzando los proyectiles de las armas hacia Yuuka.
-¡Le
has atinado! Y eso que no sabes nada sobre tiro…-
-Algo
está mal….-
-¿Huh?-
A pesar de que las balas habían llegado a su destino parecía que no
hubieran hecho efecto, pues la velocidad era la misma y la dirección igual.
Anzu volvió a entrar en nerviosismo y por su mente pasaron varias cosas por las
que no hubiera cambiado nada la situación. Ya faltaban pocos metros para que se
acercara hasta ellos el enemigo a una gran velocidad así que no quedaba mucho
tiempo para pensar en cómo solucionarlo lo único que quedaba por hacer era dar
la retirada, por lo que con simples miradas Anzu y Koichi se entendieron para
movilizarse e ir a una zona más segura y seguir batallando. Koichi cargó a
Megumi con cierta dificultad y junto con Anzu se alejaron del lugar hasta
llegar a lo que era la playa y ver como descendía Yuuka.
-No lo
entiendo… ¡Estoy segura de que le di!-
-Al menos seguimos vivos…-
-Ahora solo falta ver qué sucede ahora-
-¿Será que el impacto afecte a algo o a alguien?-
-No creo, tengo entendido que han evacuado a todos
lejos de la zona-
-¿No debió
haber caído ya?-
-Tienes
razón… ¡Lo sabía algo anda mal!-
-Tranquilos,
será mejor que Anzu se acerque-
-¿Por qué debería hacerlo?-
-Sencillo,
tu si puedes moverte con facilidad, yo debo permanecer aquí hasta que se me
sanen las piernas junto con Koichi para que me proteja-
-Maldito parasito…-
-¿Huh?
¿Acaso tienes miedo?-
-Si realmente fueras fuerte no
estarías dependiendo de otro, y fue tu idea venir aquí así que no me vengas con
esas estupideces-
-Chicas
no peleen, Megumi no la provoques, si quieres que vaya deja de fastidiarla-
-Solo
intento divertirme un poco…la verdad es que...estoy nerviosa, tengo miedo; nunca
enfrenté cosas como él, hasta tengo revuelto el estómago…-
Anzu miró
con un rostro sereno a ambos, y sin decir nada, tomó camino hacia donde se
había dado el enfrentamiento contra Yuuka, no estaba muy retirado así que fue
enseguida que llegó a la zona de peligro.
Anzu sabía
exactamente la posición donde se suponía que Yuuka debió haber caído. Se agachó
para analizar un poco el suelo y ver si no había nada extraño en ese lugar y al
concluir que todo estaba igual, dio un fuerte suspiro, colocó sus manos sobre
su cintura y cerró los ojos para pensar un poco más.
-¿Dónde te has metido maldito
desgraciado fenómeno?-
Caminó un
poco; solo podía oír el sonido de sus tacones chocando contra el pavimento y el
sonido del viento de la tarde que se dirigía hacia el norte. Finalmente la
noche llegó a la ciudad y las lámparas de las calles se encendieron por si
solas, no había señales de vida en la zona por lo que las casas y edificios cercanos
no tenían encendida ni el más pequeño foco que poseyeran. Anzu se detuvo y
comenzó de nuevo a mirar en varias direcciones para encontrar al enemigo, hasta
que finalmente se dio por vencido y ya decidida a volver escuchó pronto unos
pasos que provenían del Oeste, hacia donde quedaba la ciudad.
-Por un momento creí que
finalmente acabarías conmigo pero en ese momento recordé que el regenerarme también
es parte de mi naturaleza, por lo que me senté un rato a espiarte hasta ver que
estaba totalmente recuperado. No es bueno pelear con heridas abiertas ¿sabes?-
-¡¿Cómo es que sigues vivo?!-
-¿Qué
acaso eres sorda? Acabo de explicar que…-
Anzu sin
prestarle atención comenzó a disparar hacia la dirección de Yuuka, quien solo
mantenía un brazo sobre su pecho cubriendo lo que parecía ser la zona donde se
encontraba el corazón, pero entre tanto disturbio era imposible que Anzu se
diese cuenta de lo que estaba sucediendo. Siguió disparando mientras que el
cuerpo lleno de impactos de bala de Yuuka se fue acercando más y más rápido,
cada vez aumentando más su velocidad para terminar por correr hacia Anzu y
soltar un puñetazo directo sobre su mejilla izquierda sin que esta pudiera
hacer algo a tiempo y así terminó revotando en el suelo hasta caer por completo
en este.
-Si hay algo que me molesta
mucho es que me interrumpan, y tampoco me gusta la gente débil y que no sabe
realmente pelear…eres basura, no mereces el armamento que te proporcionaron tus
padres…-
-¿Po…por qué tanta mención hacia
ellos?... ¿Cómo es que los conoces tanto?-
Preguntó
Anzu aun estando en el suelo y con una voz temblorosa, mirando hacia el suelo y
con los brazos extendidos, sentía su cuerpo arder y le era imposible que
pudiese pararse o mínimo moverse, su mente la estaba manipulando demasiado como
para que le naciera alguna voluntad de seguir en ese momento.
-Bueno si tanto quieres saberlo
es porque….-
Yuuka no
pudo terminar su confesión ya que una cuchilla paso por su cuello cortándole la
cabeza y haciendo que esta rodara a varios metros de donde se encontraba su
cuerpo, el cual cayó de rodillas y finalmente quedó boca abajo derramando la “sangre
mágica”.
La cuchilla
le pertenecía a Megumi quien al parecer ya había recuperado todas sus fuerzas.
-¡BANZAAAAAAAI!-
Detrás de
ella venía Koichi quien corría de forma torpe hasta que llegó a donde las
chicas y coloco la palma de sus manos sobre sus rodillas y comenzó a respirar
de forma agitada.
-Cielos….-
-¡Hey
Anzu! ¿Te encuentras bien?-
-No, levántenme de aquí…-
Koichi se
estiró un poco y fue a donde Anzu para recogerla en brazos y acercarla a
Megumi.
-¡Vaya
esa mejilla se ve terrible!-
-¿Por qué han venido? Se supone
que estabas mal y aparte Yuuka me iba a decir todo sobre lo que paso con mis
padres-
-¿Realmente
crees que te fuera a decir algo verdadero?-
-No lo sé...-
-Era
eso o que te hiciera trocitos, pero bueno al parecer ya ha muerto-
-No…recuerden que se regenera…-
-¿Crees
que se regenere de algo así?-
-Le di con varios tiros al
cuerpo, y no cayó, y ya le había dado en la cabeza una vez y no se había
regenerado tan rápido ¡No sé! Esto me está carcomiendo las ideas…él dijo que se
regeneraba y cosas así-
-Supongo
que depende del tipo de ataque…¡Megumi rápido! ¡Puede regenerarse de nuevo y
atacar!-
-¡No
mientras yo esté aquí! Rápido invoca a uno de tus monos el más fuerte y alto
que tengas-
-¡No
son monos! Pero bueno aquí voy…-
Aun con Anzu
en brazos comenzó a recitar un tipo de brujería y pronto del suelo comenzó a
salir un enorme monstruo que tenía un olor putrefacto y además era deforme, la
bestia comenzó a rugir una vez que salió del agujero que parecía provenir del
inframundo.
-Bien
ahora indícale que debe lanzar la cabeza y el cuerpo muy muy lejos de aquí,
hacia el mar-
-¡Pero
volverá!-
-Y
para ese entonces estaremos preparados ¡Koichi ya!-
-Enseguida-
Con otro
recital de magia oscura Koichi le ordeno a la bestia que lanzara lejos el
cuerpo de Yuuka, y este enseguida obedeció, tomando con sus enormes y apestosas
manos la cabeza y el cuerpo. Pronto comenzó a correr hacia la playa adentrándose
al mar tomando impulso suficiente y lanzó el cuerpo lo suficientemente lejos de
la ciudad, por ultimo soltó un rugido y un humo negro lo rodeo haciéndolo desaparecer.
-¡Bien
hecho! Ahora avisaré a las autoridades que estén pendientes de esto, mientras
tanto pidamos un taxi y llevemos a Anzu a su casa-
…
Tomando el
taxi, se dirigieron directamente a casa de Anzu, abriendo el portón y pasando
por el enorme patio que rodeaba la casa y así hasta llegar a la puerta
principal, abrirla y dirigirse a la sala para recostar a Anzu en el mueble caro
de color crema y Koichi y Megumi sentados frente a ella usando las sillas del
comedor.
-¡Que
dia tan horrible! Espero poder descansar al menos dos días y ponernos a
entrenar para defender a la ciudad de este fenómeno-
-¿Entrenar?-
-Necesitamos
mejorar nuestras habilidades de batalla para poder confrontar a este chico-
-¿Entonces
qué dices Anzu?
Anzu cerró
los ojos y respiro profundo para luego volverlos a abrir y mirar a Megumi.
-Solo porque necesito
respuestas y sé que tu no me las vas a dar-
-¡Exelente!
Entonces nos quedaremos aquí para cuidarte hasta que te mejores ¡Será como una
pijamada!-
-Esto
es un tanto incomodo…-
-Muajaja-
Ignorándolos,
Anzu comenzó a pensar en si había tomado la decisión correcta, su mente aun
daba vueltas y solo quería tener una vida tranquila en la cual nadie pudiese
molestarla con cosas que le parecieran realmente estúpidas; soltó unas lágrimas
de coraje y luego cerró los ojos para finalmente descansar de su día agotador.
-Fue muy corta-
pensó –pero
esta fue, al parecer mi primera experiencia en batalla-
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