lunes, 8 de mayo de 2017

Densetsu no Guardian Cap. 9: La verdad detrás de la oscuridad.


(Si tienes dificultad para imaginar un personaje o deseas saber más de él/ella, aquí tienes las fichas de personaje donde puedes ver sus características físicas acompañadas de información personal, ADVERTENCIA: Si miras estas fichas puedes spolearte algunas cosas, así que léelas bajo tu propio riesgo, además próximamente veras palabras de un color peculiar en el texto, eso indica que la escena procura una melodía especifica, así que si le das click a la palabra marcada te llevará al link de la melodía en Youtube).








             Han transcurrido ya tres meses y medio desde la elección de profesión por parte de Vanetto, Shudel, Edir y los demás estudiantes del segundo de aprendizaje en el instituto de formación de guardianes de nuestro reino, durante estos tres meses los futuros guardianes han sobrellevado un entrenamiento de un nivel más avanzado, igual de mortal y difícil que siempre pero más fuerte en esta ocasión, poco a poco ocurren incidentes trayendo consigo el retiro de muchos estudiantes debido a las muertes ocasionadas en los entrenamientos por la falta de disciplina de los mismos aprendices; aun así en esta época de guerra no es raro que ocurran bajas mientras se forman los héroes del futuro, al fin y al cabo, solo lo más fuertes llegarán hasta el final de esa travesía llamada academia. La primavera ha llegado hasta las altas planicies de la región de Engión alejando con su llegada el terrible frio y nieve que tantos problemas les trajo a los ciudadanos del reino. Desde lo sucedido con la reina de Silvandya la vigilancia diaria aumento considerablemente impidiendo futuros ataques a la población local ofreciendo de esta forma una tranquilidad temporal al reino y los ataques aleatorios se han visto reducidos por una campaña de limpieza del continente gracias a la alianza entre Silvandya, Ouspire y Erenor, un alivio para muchos comerciantes y viajero.
             Sin embargo mi deber actual no es permanecer en la ciudad, muy temprano por la mañana debo investigar una serie de asesinatos cerca de la ciudad de Shakur, ubicada al oeste de Silvandya, al parecer un puesto de vigilancia cerca de las viejas murallas de Tasmalis fue atacado y asesinado a los guardias de la misma, eso es lo que dice el informe enviado por los centinelas del reino de Urgania, un feudo muy cercano a Tasmalis quienes convocaron mi especial presencia para investigar este problema, por órdenes del rey Julean debo ir con mi pelotón de hombres, son los más confiables que jamás he dirigido en mi vida… así que les confiaría mi vida. Poco tiempo después de dada la orden para la misión asisto al consejo de guardianes donde la presidenta de consejo, la maestra Rissandra Wheynfeld aceptó con gusto el dejar esta misión es mis manos con la aprobación de la comandante Aceranni, al parecer todos confían en mí para liderar este pelotón una vez más… no los defraudaré.
             Ya listos para nuestra tarea, mi pelotón, conformado por un numero de unos treinta jinetes bien armados con la armadura completa usual de Erenor, blanca con detalles en rojo y dorado… usando espada larga y escudo, y yo pasamos por uno de los portales místicos que nos llevará a las costas cercanas a la ciudad comercial de Shakur al suroeste del reino de Silvandya donde podremos tomar más información en la ciudad antes de partir a nuestra investigación.



             Un rato después mis camaradas y yo pasamos por el portal y somos transportados en instantes a las costas de Shakur, la sensación de ser transportado es algo extraña pero ya me he acostumbrado, pero por lo visto el soldado Jiggs no mucho ya que lo noto algo mareado, nos dirigimos con un trote lento hacia las puertas de las murallas de la ciudad de Shakur, aunque por alguna razón están completamente selladas, al terminar de llegar al lugar me encuentro con muchas medidas de seguridad como si se prepararan para una guerra, alzando la voz exijo respetuosamente que nos expliquen su razón para tantas medidas de precaución en una cálida y tranquila mañana.

-¡Buen día ciudadanos de la ciudad de Shakur! ¡¿Podría alguien explicarme por qué las puertas de una ciudad comercial están cerradas en época de paz?!-

             Pasan unos momentos y no hay respuesta alguna, antes de intentar otro llamado la gran puerta se corre verticalmente dejándome pasar, pero la reja metálica sigue bloqueando la entrada de la ciudad, aun así, bajo de mi corcel y me acerco a la reja donde me encuentro con un guardia de la ciudad vestido con una armadura ligera de cuero claro quien me da las respuestas que estoy ansioso de escuchar.

-Buen día joven soldado, soy el comandante de las tropas de Erenor, Beimen Osadeba ¿Podría explicarme lo que ocurre aquí?-

-Lamento negarle el paso señor Osadeba, pero nuestra ciudad teme un ataque proveniente del suroeste…-

-¿Un ataque?-

-Sí señor, al parecer durante estos días hemos escuchando muchos estruendos y el suelo ha temblado de forma extraña por las noches, tememos que algo este sucediendo más allá del bosque de Cornwell, por esa razón hemos tomado las medidas necesarias para nuestra protección, aunque no creo que podremos defendernos de lo que sea eso que ocurra más allá de los límites del bosque…-

             Veo a la gente comerciando en sus tiendas a lo lejos, pero aun así la ciudad está literalmente sellada, nadie sale ni entra a la misma, esto es algo preocupante…

-He sido enviado por el rey Julean, soberano gobernante del reino de Erenor para investigar sobre estos sucesos extraños de los cuales me has dado bastante información, no teman… mis hombres y yo buscaremos la verdad detrás de todo esto… gracias por tus palabras soldado, ya cierra la puerta-

-Gracias señor, mucha suerte en su camino-

             Como le ordene espera a que salga de la brecha entre la puerta y la reja para bajar la pesada puerta de metal sellando la ciudad nuevamente, le explico la situación a mis hombres y entienden perfectamente que a lo que nos enfrentamos no es algo hecho por bandidos o bestias irregulares, aquí hay algo más que no sabemos. Mi pelotón y yo decidimos pasar cerca de las empalizadas de los límites de Urgania para llegar de forma más rápida hacia el destino previsto pero hay algo lo cual nunca esperamos observar, al pasar cabalgando lo suficientemente cerca de las defensas del pequeño feudo logramos notar humo saliendo de los edificios y un silencio poco común de una ciudad que por lo general es bastante ruidosa por sus constantes fiestas en honor a los dioses, doy la orden de alto a los demás caballeros quienes también se percatan del humo saliendo del feudo, no puedo pensar en otra cosa que en un ataque nocturno así que bajó de mi caballo mientras el capitán me hace algunas preguntas.

-¿No deberíamos ir hacia Tasmalis señor?-

-Sí, pero, tanto tú como todos nosotros sabemos que esto no es normal… esto puede ser causado por la misma razón que vamos a las ruinas de Tasmalis, dividámonos en dos grupos, Capitán… lleva a un grupo hacia Tasmalis para terminar la comprobación del problema planteado por el centinela y el guardia de la ciudad… los demás, vengan conmigo-

-Entendido…-

             Como lo ordeno el pelotón se divide en dos grupos de cantidades iguales, junto a mi grupo voy lentamente entrando en los dominios de Urgania buscando alguna señal de vida en los desgastados y solitarios edificios locales mientras el otro grupo atraviesa el bosque hacia Tasmalis… esto es demasiado extraño, comienzo a sospechar de que hay algo muy oscuro detrás de todo esto, con una formación de una sola columna revisamos los alrededores sin éxito alguno, la ciudad parece estar abandonada por sus habitantes.


             Luego de una búsqueda sin resultados mi compañía llega hacia el centro de la ciudad donde se encuentra el palacio del señor feudal en una plaza bastante abierta, todos los jinetes bajan de sus corceles y se dispersan un poco en la plaza para vigilar los alrededores mientras por mi parte entro en compañía de dos caballeros al palacio en busca del señor feudal de la zona, solo al pasar por la puerta puedo oler el olor a podrido de algo que debe estar en un estado avanzado de putrefacción, los pasillos y corredores del palacio están llenos de cuerpos de plebeyos y doncellas mutilados y descuartizados dando un ambiente de horror, yo al igual que mis compañeros detrás empuño mis armas poniéndome en guardia en caso de cualquier ataque sorpresa… puede que los perpetradores de esta masacre estén ocultos en los alrededores, al llegar hasta la cámara principal del palacio los tres no encontramos lo que esperábamos, encontramos al señor feudal y sus súbditos pero no completos… faltan sus cabezas, ambos caballeros junto a mí se dispersan para asegurar la zona de cualquier peligro, levanto la visera de mi yelmo y me agacho por unos momentos para ver los cuerpos de más cerca… es una escena horrible porque al parecer sus cabezas no fueron cortadas… sino arrancadas a la fuerza.

-Esto tuvo que ser obra de Razogh… pero… ¿Por qué?-

             Razogh es un comandante zorgon de varias tropas de mercenarios y bestias por igual, el cual trabaja para objetivos desconocidos por la alianza de reinos… el sujeto en si es un rompecabezas… él y su grupo ataca pueblos pequeños y aldeas indefensas aprovechándose de las mujeres violándolas para matarlas luego, tiende a usar una marca en especial para ponerle un “sello’’ a sus atrocidades, es un desgraciado de lo peor. En poco tiempo mis dos compañeros vuelven asegurando que la cámara está libre de bestias.

-Todo despejado comandante-

-¿Qué ocurrió aquí señor?-

-Fueron atacados durante la noche, creo que fue varios días atrás por su estado avanzado de putrefacción y el testimonio del guardia de Shakur…-

-¿Cómo habrán pasado sus defensas?-

-Lo hicieron fácilmente, lo más probable es que el señor feudal hizo una de sus grandes fiestas y los perpetradores usaron la emoción de la misma para atacar sin problemas… cuando ocurren fiestas de este tipo en un feudo sin orden, ni organización militar avanzada y firme los guardias tienden a participar en las mismas, de forma que los asesinos usaron su estado de ebriedad para acabar con ellos de forma rápida y eficaz-


-Su deducción es muy precisa comandante pero hay un detalle ¿Dónde estarán sus cabezas?-

             Se pregunta uno de los caballeros y pronto nuestra duda es aclarada al ser llamados desde fuera del palacio por el grito de uno de los compañeros vigilantes en la entrada, al paso de unos momentos llegamos hasta la escena y somos guiados hasta una iglesia cercana al palacio donde terminamos presenciando el ‘’sello’’ de Razogh, al ver las cabezas de todos los habitantes del feudo; el rey, sus súbditos y ciudadanos por igual colgados de los arboles como si fueran frutas, bajamos las miradas ante tan atroz panorama y sacando una de mis espadas concentro un poco de energía en la misma y destruyo uno de los arboles con un movimiento vertical, ordeno que prendan fuego a todos y cada uno de los árboles restantes para darles algo de respeto a esas pobres personas, ordeno lo mismo para con todos los edificios del feudo.


             Un rato después el feudo está completamente en llamas y uno de mis caballeros más novatos se acerca a mí mientras me levanto del suelo donde estaba agachado pensando sobre algo.

-¡Así que ese tal Razogh es capaz de cometer tales atrocidades! Merece la muerte…-

-Te sorprenderías de las cosas que he visto a lo largo de los años como comandante, esto no es nada joven novato-

             Al volver al centro de la ciudad me encuentro una sorpresa más interesante aún, no sé cómo pasó ni con qué rapidez, pero los caballeros restantes de la compañía están rodeados por zorgons y se reúnen en el centro de la plaza, rápidamente me uno a ellos en compañía del novato.

-Necesitamos ayuda comandante…-

-Es hora de vengar a esta gente inocente ¡Formación de defensa circular!-

             Todos y cada uno de los caballeros usan sus escudos para formar una muralla circular de protección conmigo en el centro contra los zorgons quienes se ven bastante alterados y agresivos.

-Mantengan la formación, yo me encargo de ellos…-

             Los caballeros afirman mientras los zorgons rápidamente salen disparados hacia nosotros chocando contra sus grandes escudos esa manera comenzando la batalla, mis caballeros resisten los ataques mientras concentro mi energía.

-¡Resistan!-

             Dice el novato mientras desenfundo mi segunda espada y comienzo a murmurar mi dialecto, siento la intensidad de mi energía y aquí es cuando mis compañeros comprenden que es hora de atacar.

-¡Un poco más… ahora! ¡Ataquen!-

-Electric Edge…-

             Mientras los soldados derriban con sus escudos a los enemigos y los atraviesan con sus espadas adquiero una velocidad impresionante gracias a mi habilidad “Electric Edge” y comienzo cortar los cuerpos de mis adversarios en cuestión de segundos terminando con la cantidad sorprendente de cincuenta de ellos en menos de unos minutos, y de esa forma, terminando con la amenaza zorgoniana. Por suerte no hubo bajas de la compañía debido a la buena formación defensiva que llevamos a cabo.

-Buena esa comandante-

-Buen trabajo señores, ahora dirijámonos hacia Tasmalis, el otro grupo debe estar esperándonos cerca de la ciudad fantasma…-

-¡Sí!-

             Dicen los caballeros afirmando mis órdenes en unísono; posteriormente volvemos a los corceles y al paso de un rato de cabalgar salimos del bosque hasta el punto de encuentro desde donde se divisa la torre de vigilancia destruida cerca de la entrada de la vieja ciudad de Tasmalis al bajar la colina, nos disponemos a avanzar hasta que divisamos a nuestros compañeros más adelante abatidos por una cantidad exorbitante de flechas oscuras por todo su cuerpo, esto no puede ser peor...

-¿Qué diablos les paso a nuestros compañeros?-

-¿Emboscada?-

-No lo creo…-

             Dicen mis distintos compañeros anonadados por nuestros compañeros caídos, doy la orden de que todos bajen de sus caballos para buscar algún superviviente, al comenzar a separarnos me percato de algo en el cielo un poco inusual.

-¿Qué será eso?... ¡DEMONIOS! ¡TODOS USEN SUS ESCUDOS Y CUBRANSE!-

             ¡Esto no puede ser! ¡El cielo es cubierto por una lluvia negra de flechas que tienen intenciones de caer con fuerza sobre toda el área, toda mi compañía se agacha usando sus escudos en dirección hacia el ataque, por mi parte al no portar un escudo desenfundo mis armas rápidamente y manteniéndome estático en una posición preciso las flechas que se dirigen directo hacia mí y usando mi espada las desvío una a una durante unos instantes!


             La lluvia de flechas cesa y todos los soldados rápidamente se mueven a mis órdenes, eso me tomó por sorpresa.

-¡Rápido! ¡Formación de escudos frontal hacia la ciudad!-

             Los caballeros se colocan en una formación especial postrando sus escudos en una serie de columnas desde el suelo hasta los más alto en dirección frontal a la fortaleza de Tasmalis - lugar desde donde provienen las lluvias de flechas según mi vista de elfo - de esta forma logramos resistir los ataques de distancia que acabaron con nuestros compañeros tiempo atrás; al paso de unos minutos las flechas no paran de caer y me doy cuenta de que varias tropas de zorgons están acercándose desenfrenadamente desde múltiples direcciones los cuales romperán nuestra formación rápidamente en instantes si no hacemos algo al respecto.

-¡Se acercan desde el oeste y el noreste comandante!-

-¿¡Qué hacemos!?-

-Demonios… estamos en problemas… si rompemos formación sus flechas nos acabarán y si no lo hacemos lo hará su infantería… ¡¡¡DIABLOS!!!-

             ¡Estamos en problemas! Cuando la situación se ve de mal en peor sale un caballero desconocido por todos nosotros con un aspecto y armadura bastante extraños, al parecer es un sandior pero porta una armadura hecha a la medida – la cual consta de un casco acorazado el cual cubre toda su cabeza, dejándolo mirar solo por una visera que tiene forma de dos ojos más grande de lo normal… el casco tiene una forma en la parte superior parecida a dos largas alas de ángel; un peto simple de acero gris, hombros con cota de malla negra, guantes combinados de cuero reforzado y acero, piernas con cota de malla, grebas de acero y botas de cuero reforzado - usando una espada simple y un gigantesco escudo demuestra una defensa impresionante bloqueando parte de la lluvia de fechas que cae desde los cielos, el sujeto levanta su escudo y con un fuerte movimiento vertical lo golpea contra la tierra formando un escudo de tierra que sale desde el suelo cubriendo la dirección de las flechas en relación con mi pelotón, no sé cuáles son sus intenciones pero al parecer quiere ayudarnos.

-Salgan de aquí rápido-

-¿Quién se encargará de los zorgons que se acercan?-

-Tenemos la situación bajo control…-

             Dice el sandior quien también se retira lentamente, desde la oscuridad del bosque comienzan a salir una multitud de arqueros sandiors - con una armadura igual a la del caballero de hace unos momentos - quienes comienzan a disparar flechas sin parar hacia las tropas que llegan desde los distintos puntos de la colina, mi compañía y yo nos refugiamos en la densidad del bosque hasta que somos atendidos por alguien conocido por mí, que ciertamente no espere ver en un campo de batalla, pero aún así me sorprende su presencia.

-Veo que fuiste emboscado por los zorgons que tomaron Tasmalis…-

-Mi señor Jusel…-

             Es Jusel Andora… nada y nada menos que el general del ejército sandior de Silvandya, un héroe de guerra y gran estratega, le hago una pequeña reverencia ya que por lo visto está aquí con intenciones de ayudarnos usando su armadura militar  la cual consta de: un casco ovalado puntiagudo en la parte superior con una visera en forma de V, un peto con detalles circulares a los lados, hombros desnudos; guantes, botas y grebas acorzadas, muslos desnudos y una cota de malla en todo su cuerpo de acero blanco, en compañía de un largo escudo ovalado - con una gema de color blanco incrustada en el centro del mismo la cual destella luz de color azul y el símbolo de la familia real Enanddor en la parte superior - y una espada larga con una hoja en forma de cruz la cual consta con un grabado en lengua antigua sandior, todas estas piezas hechas de acero pulcro y brillante de color esmeralda los cuales hacen combinación con su piel güera, ojos de color plateado y su largo cabello de color azul marino el cual cae libremente por la parte posterior de su armadura

-Al parecer las fuerzas de Akrón se hacen cada vez más fuertes, nuestra gran reina Elira puede sentirlo cada vez con más fuerza…-

-Por lo visto el enemigo está cobrando fuerza cada vez más, eso noto al ver que tomaron Tasmalis otra vez… esto se ve mal…-

-Sí, luego hablamos de eso en la ciudad de Shakur, debes atender a tu pelotón… están agotados…-

             Me dice Jusel mientras un pelotón de arqueros pasa detrás de él reforzando la línea de defensa del bosque, doy la orden a mi pelotón para que se mueva de vuelta hacia la ciudad comercial de Shakur donde podremos recuperarnos ya que con la presencia del señor Jusel no hay duda de que darán paso a nuestra llegada, en última instancia Jusel me dice una última cosa que cambiará mis planes.

-Beimen…-

-¿Qué se le ofrece mi señor?-

-Tengo una mala noticia para ti… los portales místicos que conectan tu reino con el mío fueron atacados por una serie de hace poco tiempo, así que no te queda alternativa que volver a Erenor por el camino largo…-

-¿Y no pueden ser reparados mi señor?-

             Estos ataquen cada vez se sincronizan más…

-El poder mágico que necesitaremos para sintetizar el portal es muy grande… podríamos tardar meses en lograrlo… ir a caballo es tu mejor opción…-

-Maldigo a esas bestias del demonio… gracias por la información mi señor-

             Digo con una pequeña reverencia mientras Jusel me devuelve el saludo, de esta forma deberé volver hasta Erenor por el camino largo que me llevará semanas, aun así, debo avisar a los altos mandos de los planes futuros que podrían llevar a cabo esta nueva horda de enemigos si Razogh los dirige o algo peor considerando lo capaz que es el reino de Akrón de hacer, primero que nada, debo informarme más de lo que ocurre aquí con Jusel antes de partir así que me dirijo hasta Shakur.

-Ya en Shakur-

             Mis caballeros y yo estamos cerca de una taberna local de la ciudad de Shakur abasteciéndonos de comida y agua para recuperarnos de esas batallas donde perdí a medio pelotón, eran mis hermanos… No perdonaré jamás a los perpetradores de esta atrocidad. Al paso de un rato los ciudadanos nos miran con caras de alivio y sorpresa por lo agotados que nos encontramos, en ese momento Jusel vuelve con su ejército de arqueros quienes se colocan firmes en la plaza frente a nosotros mientras salgo dela taberna a recibir a Jusel para charlar sobre lo sucedido.

-Bueno Beimen, veo que ya tus soldados están mejor… hemos eliminado por completo a esa horda de enemigos que querían flanquearlos en esa colina, ahora charlemos sobre lo sucedido… ¿Fuiste enviado por el rey Julean no es así?-

-Si mi señor, al rey le fue enviada una carta proveniente de Urgania donde uno de sus centinelas presencio como un puesto de guardia frente a las murallas de Tasmalis fue destruido matando a los dos guardias en esa noche, por medidas de precaución fuimos enviados a investigar, pero al parecer llegamos algo tarde porque el feudo de Urgania fue arrasado por esas hordas de zorgons, y si no me equivoco… comandados por Razogh-

-Efectivamente, también fuimos avisados por esta ciudad comercial para investigar unos sucesos extraños ocurridos días pasados, por lo visto las predicciones de mi reina son cada vez más acertadas, si esto sigue así no será muy bueno nuestro futuro…-

-¿A qué se refiere señor?-

-Al parecer pronto el mal se centrará sobre el reino de Silvandya trayendo consigo muerte y destrucción, si eso ocurre necesitaremos la ayuda del rey Julean y el reino de Erenor debido a que nuestra fuerza militar no es tan grande para soportar un asedio masivo, por esa misma razón debo darte esto…-

             El señor me entrega una carta con el sello de Silvandya adornada en los bordes.

-Debes hacerle llegar esto al rey, es la forma más apropiada para pedirle ayuda en esta tormenta que se avancina sobre mi amada Silvandya, espero puedan ayudarnos… de lo contrario el árbol de las almas y su protectora la reina será destruidos haciendo que toda nuestra raza perezca-

-Por supuesto señor Jusel, Erenor y Silvandya son aliados desde tiempo inmemorables y nos aseguraremos de ayudarlos en todo lo que podamos… aunque no sería una mala idea que pidiera un poco de ayuda por parte de Serenya, tal vez los elfos puedan ayudar también.

             Serenya es el continente de donde provenimos los elfos, está dividido en tres grandes imperios dirigidos por tres señores elfos muy poderosos.

-Lo intentaré, pero desde que nuestro rey, el padre de la actual reina Elira muriese no hemos tenido mucho apoyo de Serenya para defender nuestro reino debido a las diferencias políticas entre la reina y los grandes señores, solo uno de los tres grandes señores nos ha dado apoyo durante estos duros años de escaramuzas…-

-Le rogaré a la diosa porque envíen algo de ayuda, ahora creo que debemos tomarnos un día de descanso antes de partir de nuevo a Erenor, será un viaje de varias semanas mis hombres necesitan descansar y prepararse para el viaje-

-Tiene mucha razón comandante, debo volver con la reina para resolver algunos asuntos administrativos con los ciudadanos del reino, lo veré pronto…-

-Hasta pronto general…-

             De esa forma el general Andora abandonó la plaza junto a su ejército dirigiéndose a su hogar, nosotros por otra parte nos tomamos un pequeño descanso en la taberna local esperando el día de mañana para partir a Erenor.


-De vuelta a Erenor-

             Utilizando los pocos días libres que mi entrenamiento trimestral me ofrece, temprano por la mañana decido ir a visitar a un conocido en la academia de guardianes del reino, pero antes de eso debo hacer algo primordial… estoy vestida con un vestido de color blanco con un escote de trenzas, aunque sigo sintiendo que debo cambiar algo en mi apariencia… no lo sé pero creo que debo cambiar algo en mi cabello, tomo una cinta blanca y recojo mi cabello cayendo sobre mi hombro derecho dándome un toque lindo y singular… ¡Perfecto, estoy lista! ya que con la llegada de la primavera el frió se ha alejado de nuestras vidas ya todos podemos salir con ropa normal. En poco tiempo logro salir del castillo con la misión de recolectar información sobre los mejores estudiantes de estos últimos tres meses y con la única condición impuesta por el nervioso de mi padre de volver temprano a casa, estoy muy emocionada porque podré ver los hermosos arboles florecientes de la academia y charlar con los campesinos fuera de ella, con quienes me llevo muy bien.


             Luego de pasar varias horas tomando información sobre los mejores estudiantes del reino me complace decir que Vanetto está entre los primeros diez, por fin logro desocuparme y dejo mi cuaderno de notas al cuidado de la encargada de la sala de administración de la academia, me gustaría primero buscar a los chicos para charlar con ellos sobre cómo les ha ido durante estos tres largos meses desde que nos vimos por última vez, como estudiante de quinto periodo, espero que hayan avanzado en sus profesiones como yo lo hecho de igual forma, salgo del edificio de administración y me dispongo a pensar en cómo los encontraré.

             Lo único que se me ocurre es comenzar a caminar por los alrededores intentando toparme con alguno de ellos, o de la misma forma con alguno de los maestros asignados a su clase para obtener información sobre el paradero de alguno, suena arriesgado e impredecible pero no tengo nada más. Comienzo a caminar por los jardines y corredores de la zona sur donde se encuentra la entrada a la academia y noto la cantidad sorprendente de jóvenes por doquier mirándome y saludándome en ocasiones ya que con el vestido tan llamativo que llevo llamo mucho la atención de los chicos, de una manera muy gentil les devuelvo cada saludo y sonrisa de la gente a mi alrededor sin dejar de lado la búsqueda que llevo a cabo que es lo más importante para mí en este momento.


             Al paso de un largo rato me he adentrado más en la academia llegando hasta las áreas de clases teóricas donde hay una multitud bastante grande compartiendo y disfrutando de la mañana en el inmenso jardín que hay en el centro de la plaza, diviso a unos de los profesores de tácticas militares y me acerco a él para preguntarle algunas cosas.

-Buenos días maestro-
-¡Buenos días princesa Springwerd, un gusto verla hoy por aquí!-
-Disculpe la molestia, pero ¿Ha visto a los estudiantes Briggser o S del segundo grupo de tercer periodo?-

             El maestro se toca la barbilla intentando recordar si los ha visto, luego de unos instantes me da su respuesta que no es lo que yo esperaba.

-Lo siento señorita, no los he visto el día de hoy...-

-Qué mala suerte...-

-Pero aun así hace unos momentos vi a la pequeña wald que si no me equivoco es compañera de esos dos estudiantes...-

-¿Se refiere a Edir?-

-Exactamente, la vi cerca del comedor... llevaba varias cosas encima... supongo que iba a hacer algo especial... bueno es todo lo que sé, espero te ayude...-

-Es más que suficiente, gracias maestro...-

             Si doy con Edir tarde o temprano daré con los demás, sin esperar más me despido del maestro y tomo rumbo hacia el comedor que está ubicado al oeste del centro de la academia. Luego de unos minutos por fin logro llegar hasta la entrada del comedor que por lo visto es un edificio bastante gigantesco de unos tres pisos de altura adornado a los lados por dos grandes estatuas de dos personajes desconocidos para mí, pues por aquí nunca había pasado… podría jurarlo. Me dispongo a entrar en él cuando por coincidencia Edir - quien está vestida con el uniforme usual de la academia - va saliendo del mismo cargando dos cestas de comida y frutas, al verme se sorprende echándose para atrás y sonríe segundos después.

-¡Buenos días Lunelli!-

-Buenos días Edir-

-¿Qué haces por aquí tan temprano?-

-Estuve recopilando información sobre los estudiantes avanzados, ya sabes cosas atareadas... y tengo el resto del día libre y pensé en pasar a saludarlos, estaba buscándote de hecho...-

-¡Grandioso! Justo ahora mismo llevo estas canastas hasta la guarida donde tendremos un picnic dentro de unas horas...-

-¿Guarida? ¿Picnic?-

-Sí, es el lugar donde siempre los chicos y yo nos reunimos a jugar y descansar de los entrenamientos... ¿Te gustaría venir?-

             Lo pienso un poco durante unos segundos, no parece mala idea siempre y cuando esa "guarida" no esté muy alejada de la academia en sí, con un pequeño aplauso acepto la oferta de la ya no tan pequeña Edir quien está creciendo bastante rápido.

-¡Por supuesto! ¡Solo si me dejas ayudarte con esas canastas!-

-¡Perfecto! ¡Si no es molestia!-

             De esa forma ambas comenzamos a caminar de forma lenta y tranquila hasta ese lugar desconocido donde Edir y sus amigos pasan sus tiempos libres.


             Diez minutos después finalmente hemos llegado al lugar previsto por la pequeña wald quien llega hasta un prado bastante lindo cubierto por flores de lavanda al este el cual lo atraviesa una serie de arroyos justo en el medio rodeados por arboles bastante poblados lo cual ofrece una sombra perfecta para recostarse y simplemente dejarse llevar, es algo… alucinante de verdad… muy buen lugar se les ocurrió a estos chicos para un lugar privado, aun así en una colina a la sombra hay varias mesas hechas con madera que supongo ellos mismos construyeron.

-Aquí es... lindo lugar... ¿No crees Lun?-

-Debo admitir que se ve bastante genial-

             Edir coloca su canasta en la mesa al igual que yo, me quedo un poco pensativa observando el lugar asegurándome de que no hay peligro en los alrededores.

-¿Qué te ocurre?-

-Nada... es solo que...-

-¡Descuida! ¡Shu me dijo que estamos dentro de la academia de todas formas... que no hay peligro aquí dentro, que es solo un lindo lugar que no muchos conocen!-

             ¿Cómo supo lo que estaba pensando?, el sentido de la percepción de está chiquilla es sorprendente, dejo de lado mi preocupación escuchando sus palabras y le sostengo la mirada.

-Confiaré en ti esta vez-

-Si, su majestad-

             Edir hace un intento de alabanza bastante gracioso que no puedo resistir y rompo a reír de una forma descontrolada ¡Es demasiado linda!, Edir me mira con una cara de ingenuidad sin saber de qué me río y solo me sigue la corriente riéndose de igual manera; Luego de risas y charla ambas comenzamos a sacar las cosas de la canasta y a ordenar la mesa esperando la llegada de los demás.

-Oye Edir, ¿Y cómo se encuentran los chicos?-

-Bueno... digamos que esos tres se llevan bastante bien, pero a veces pelean por tonterías... han avanzado mucho en cuestión de entrenamientos… se han vuelto muy fuertes-

-Me alegro por ellos...-

             Me parece un poco extraño haber escuchado ‘’tres’’ cuando yo solo recuerdo a Shudel y Vanetto como los amigos de Edir, ¿Quién será ese cuarto integrante de su grupo? ¿Será alguien bueno? Me pregunto tendiendo una manta sobre el césped debajo del árbol para descansar un poco, estoy algo cansada por el trabajo de esta mañana, eventualmente me recuesto sobre ella mirando al intenso cielo azul que está un poco nublado esta mañana, de un momento comienzo a sentir un poco de sueño y cierro mis ojos para descansar un rato mientras llegan los amigos de Edir.


             Me quedé dormida profundamente hasta que Edir con un pequeño grito me despierta repentinamente.

-¡Lun Levántate! ¡Ahí están llegando!-

             Me levanto algo desorientada por ser despertada de esa forma tan brusca, de pronto Edir me mira con una cara de emoción.

-¿¡Qué ocurre!?-

-¡Escóndete detrás del árbol, así cuando lleguen los sorprendes!-

-¿Por qué?-

-¡Así es divertido!-

-Vale, como digas…-

             Me oculto detrás del árbol cercano que está detrás de mí, mientras tanto Edir intenta actuar normal, pero al parecer no sabe disimular nada, pronto llegan los chicos y los escucho hablar… reconozco las voces de Vanetto y Shudel, pero no del tercero.

-...Y así fue como pude pasar esa prueba de resistencia tan dura-

-Me parece genial, ¿no crees S?-

-Por supuesto... aunque yo también lo pase, y sin muchos problemas-

-¡Pero tu principal aptitud es la resistencia!-

-¡JAJAJAJA! Solo es broma no te molestes...-

-Por favor, yo lo pasé en el mejor tiempo y no es mi principal aptitud...-

-Aja si- -Si claro-

-¡Buenas tardes Edir!- -Hola Edir- -Hola Pequeña-

-¡H-Hola a todos! ¿C-como les f-fue?-

             Edir no está sabiendo disimular nada y comienza a tartamudear, los chicos notan eso de forma extraña y escucho sus pasos al separarse… seguro piensan que alguien tiene a Edir secuestrado o cualquier tontería de ese tipo.

-¿Qué les ocurre chicos?-

             Pregunta Edir, pero ellos la ignoran mientras sigo detrás de este árbol intentado esconderme, me coloco de espaldas a él vigilando ambos lados hasta que de repente por debajo observo un pie… ¡Es mi oportunidad! Intento asustar a la persona así que me muevo rápidamente hacia ella, pero sin darme cuenta tropiezo con una de las grandes ramas de árbol cayendo en la misma dirección donde se encuentra la persona que intentaba sorprender, en la inercia del impacto no logro ver a quien me le lancé y caemos juntos al suelo hasta que escucho una voz bastante peculiar y molesta.

-¡Quítate de encima idiota!-

             Al terminar de caer levanto la cara y descubro quien es el tercer integrante, no es un chico... es Asanna, me quito de encima rápidamente muy avergonzada y molesta de lo que acabo de hacer, hice el ridículo.

-¡Wheynfeld! ¡Pensé que eras otra persona!-

-¡No sabía que es costumbre lanzársele a las personas que llegan! ¡Plebeya in-...!-

             Asanna limpiando su usual uniforme del polvo tampoco se da cuenta de con quien está hablando hasta que alza la cara en esa última frase.

-¡… in-…! ¡Springwerd! ¿¡Que haces tú aquí?!-

-¡Mira quién lo dice, ¿¡Cómo es posible que estés con ellos cuando les hiciste tanto daño!?-

-¿Ya les dije que lo siento si? ¡No me atormentes con eso!-

             Eso me deja sin palabras, acabo de decir algo imprudente…

-Lo siento…-

-Deberías…-

-Serás…-

             En segundos llegan Shudel y Vanetto quienes están igual vestidos como Asanna, ellos expresan una notable sorpresa al mirarnos en el suelo.

-Vaya…-

-¡JAJAJAJAJA! ¡Qué graciosas se ven!-

             Los chicos se burlan de nosotras, hasta la propia Edir no para de reír… es algo molesto e incómodo, pero intento fingir que me da gracia al igual que ellos, Asanna por otra parte se molesta un poco.

-Estos idiotas… no sé cómo terminé juntándome con ellos..-

             Momentos después que ya se arregló el malentendido los cinco tomamos asiento para comenzar a charlar, al parecer ninguno de ellos tiene problemas en incluirme a su grupo, eso me deja anonadada.

-Así que has venido a pasar tiempo con nosotros princesa…-

-Es cierto, desde aquel día que no quiero mencionar no te había visto por la academia, ¿Has estado ocupada Lunelli?-

-Ehmm… pues sí, saben, aunque no entrene a su lado también tengo grandes pruebas personales en las que doy todo mi esfuerzo, sería un honor para mí entrenar en la academia, pero mi padre me lo impide… por esa razón los veo poco-

-¡Que mal escuchar eso Lun! ¡Si estudiaras en la academia te divertirías mucho con nosotros!-

-Edir tiene razón, desde que me integre a esta bola de payasos… la paso mejor con ellos que sola, deberías intentarlo Springwerd…-

             Los buenos pensamientos de todos me alegran mucho pero no puedo ir en contra de las ordenes de mi padre, el no hacerlo sería un acto de rebeldía… eso empeoraría las cosas.

-Ya chicos, no ahoguen a Lunelli con ese tipo de insinuaciones, ella tiene responsabilidades que atender en el castillo junto a su familia y es algo que debemos aceptar y comprender, debemos estar agradecidos que está en esta mañana con nosotros compartiendo de está comida…-

-Vanetto acaba de hablar bastante… ¿Qué maldición le echaste Lunelli?-

-Sí, S casi nunca dice más de dos palabras juntas…-

-No me juzguen… es algo que no puedo cambiar…-

-Quien sabe… tal vez lo haga un buen incentivo… tú me entiendes…-

-¿Me pierdo de algo?-

-De mucho, créeme… pero bueno, cambiando de tema… Edir, ¿Qué has traído de comer?-

-Les sorprenderá la variedad de cosas que traje, desde un buen almuerzo hasta una dulce merienda, les encantará… se los aseguro-

-Eso quería escuchar… muero de hambre…-

-Sí-

             Edir y Shudel comienzan a preparar las cosas de la canasta mientras me recuesto un poco sobre el árbol, Vanetto y Asanna se colocan uno a cada lado de mi tomando la misma idea que tuve, bajo la sombra refrescante charlamos sobre el reino y su situación actual.

-Oye Lunelli, ya que tengo tanto tiempo sin verte me gustaría preguntarte algo-

-¿Y eso qué es?-

-Bueno, al estar aquí día tras día entrenando arduamente no sé mucho sobre el reino y sus alrededores, en realidad ninguno de nosotros sabe mucho… ni siquiera Asanna sabe algo y eso que proviene de una de las familias más nobles de Erenor…-

-¿Es cierto eso Asanna? ¿Cómo no te informan?-

-Bueno déjenme explicarles, como saben y lo ha dicho Vanetto soy una Wheynfeld, una de las familias nobles del reino pero eso no quiere decir que se me deba informar de lo que sucede… eso se le informa a la cabeza de la familia que es mi madre en este caso, a excepción de mi hermano Assandel quien es el general del ejército, ¿Sería algo estúpido si él no fuera informado verdad?, por esa razón sé lo mismo que ustedes respecto a la situación del reino ya que no  tengo mucha comunicación con mi madre quien siempre está ocupada con asuntos diplomáticos-

-Hmmmm… eso es interesante… me imagino a tu madre igual a ti, pero con más pechos…-

             Dice Shudel hablando mientras come, pero… ¿En serio tenía que imaginarla así?

-¿Qué?-

-Tú… ¡DESGRACIADO SHUDEL!-

-¡OYE CALMATE! ¡Solo fue una broma!-

             Shudel admite que fue una broma antes de que Asanna le caiga encima y lo golpee, Edir a su lado se ve tranquila comiendo su almuerzo, al parecer no le importa nada cuando lo hace.

-Bueno cálmense ya y dejen que la señorita acá nos explique, aún no responde mi pregunta-

-Eh bueno chicos, la situación en el reino no está muy bien… no económica ni socialmente hablando sino refiriéndome a la paz, según los informes llegados a  mi padre por las distintas naciones aliadas dispersas por todo el mundo las guerras entre reinos y feudos está cada vez peor… al parecer la codicia de algunos líderes está fuera de control llevándolos a cometer actos indeseables, en mi opinión no creo que sea eso, tal vez hay algo más que los impulsa a realizar esas cosas… pero bueno, es lo que pienso-

-Hmmmm, bueno espero que no sean situaciones graves-

-Si lo fueran los guardianes tendrían que intervenir, si bien somos las personas encargadas de mantener el equilibrio y la paz en el mundo combatiendo a cualquiera que amenace esas dos cosas, también debemos hacerlo internamente entre nuestras propias filas, esa es la filosofía de un guardián-

-Sí, Lunelli tiene toda la razón sobre eso… si los guardianes dejaran que los reinos combatieran entre si no tendríamos ninguna voz en cualquier otra situación similar-

-Exacto-

             La conversación de torna algo aburrida hasta que llega el momento de darle un cambio.

-Hey chicos, hagamos un juego…-

-¿Un juego?-

-Sí, uno por uno iremos nombrando una vieja o nueva habilidad aprendida en compañía de nuestras armas, así aprenderemos más de nosotros mismos… ¿Qué les parece?-

-Bien- -Por mí no hay problema-   

-Suena interesante ya que por lo general cada estudiante obtiene sus habilidades entrenando solitariamente junto a su arma, de forma que los demás no se dan cuenta cuando sus compañeros obtienen alguna habilidad nueva… a menos que sea un duelo o prueba-

-Bueno, comenzaré yo…-

             Nos levantamos del césped y nos dirigimos cerca del arroyo a nuestra derecha lejos de la sombra y nos colocamos bastante separados formando un triángulo con Edir en el centro.

-Bueno chicos, les mostraré la primera habilidad como cura que he desarrollado, no es algo que necesariamente que cure, pero es muy útil…

-Muéstranos…-

-Bien… que los deseos de mis antepasados logren protegerme contra las fuerzas de la oscuridad… ¡¡¡Redemption Barrier!!!-

             ¡Sorprendente! Un aura dorada rodea completamente a Edir, al parecer es una especie de barrera protectora.

-Bueno chicos, esta habilidad crea un aura de magia sagrada a mi alrededor que puedo extender a voluntad con mi energía, sin embargo, su mantenimiento depende únicamente de mi concentración en ello, tiene la capacidad de destruir cualquier individuo maligno que intente traspasarla, es bastante útil…-

-¡Muy genial Edir!- -Asombroso-

-¡Te luciste!- -Increíble-

-Gracias, ahora es el turno de Vanetto-

-Bien-

             Vanetto deja su posición y se dirige al centro del círculo mientras Edir desaparece su barrera y se coloca nuevamente en su lugar.

-Veamos, les mostraré algo que ya han visto…  ¡Gran sol del oeste, ilumina mi sendero para eliminar a mis adversarios! ¡¡¡SHINING PATH!!!-

             La energía proveniente de Vanetto puede sentirse muy intensamente a su alrededor, sus pisadas se vuelven brillantes como aquella vez.

-Esta habilidad me permite obtener una fuerza y agilidad sobrehumanas en mis piernas permitiéndome correr, saltar, patear con una capacidad increíble… muy útil para mí ya que tiendo a usar ataques de rango medio así como ataques de cuerpo a cuerpo-

-Muy interesante- -Ya lo he presenciado…-

-Me alegro por ti- -Yo también-

-Emmm, ahora es el turno de Asanna-

             Asanna se dirige hacia el centro algo serena, Vanetto desvanece su habilidad y vuelve a su lugar.

-¡Desde lo más profundo de la oscuridad acudan a mi oscuro llamado! ¡¡¡Night’s Shadows!!!-

             Cerca de Asanna salen dos caballeros con armadura totalmente oscuros, esa habilidad ya la había presenciado en el duelo contra Vanetto, aun así, es sorprendente.

-Estas dos sombras son mis compañeros a la hora de batallar, me protegen de ataques sorpresa mientras elaboro mis conjuros, puedo invocar más, pero eso me costaría mucha energía al hacerlo… de paso que debo mantener una concentración constante para mantenerlos en lucha-

-Eso quiere decir que mentalmente haces muchas cosas a la vez-

-Exactamente-

-Muy pero muy asombroso- -Concuerdo con Vanetto-

-Es algo que necesita mucha capacidad mental, me agrada-

-Ahora es el turno de Lunelli-

             Asanna invoca un hoyo en el suelo el cual devuelve a los caballeros a las profundidades de la inmensa oscuridad mientras yo me acerco al centro del círculo.

-La habilidad que les mostraré es una habilidad que poseo desde niña otorgada por mi madre… ¡Gran espíritu de Baczyk, trasciende a través de mi visión y permíteme localizar a mis enemigos! ¡¡¡Accurate Eyes!!!-

             Al usar está habilidad mis ojos se tornan de un color rojo intenso otorgándome una visión en todas las direcciones, y un límite de visión muy amplio, los chicos se acercan un poco para notar el color de mis ojos ya que la habilidad en si es solo mía.

-Jojo, tus ojos sí que cambiaron Lun- -Siiii, es genial-

-Te ves… genial- -Así verías a cualquiera llegar por tu espalda, muy interesante-

-Y ahora el ultimo, pero no menos importante, Shudel-

             Desvío la energía de mis ojos haciendo que el estado del ‘’Accurate Eyes’’ se mitigue, de esa forma vuelvo a mi lugar mientras Shudel se coloca en el centro materializando su lanza.

-Como han sido testigos nunca he sido fanático de usar mis habilidades en público, solo cuando la situación lo requiere… pero hagamos una excepción esta vez-

-¡No puedo esperar para ver que nos mostrarás!- 

             Shudel toma su lanza con ambas manos y baja su cabeza lentamente.

-Gran gema del bosque, permíteme usar tu poder para convertir mi extensión en algo útil para proteger a los más débiles… ¡¡¡Heavenly Ice!!!-

             ¡Increíble! Desde los hombros de Shudel hielo solido comienza a cubrir sus brazos llegando a su lanza convirtiéndola igualmente en hielo.

-Gracias a esta habilidad puedo convertir mi lanza en una extensión de hielo para crear armas más fuertes y devastadoras, y no solo eso… también puedo usar el mismo hielo para realizar ataques fuertes extendiéndolo en la tierra, agua y aire-

-Bastante genial Shudel, por eso eres unos de los primeros en la lista de mejores estudiantes de nuestro periodo-

             Luego de eso ya todos sabemos algo más de los demás, eso es bueno para fortalecer nuestra amistad, sobre todo yo que soy nueva integrándome a este magnífico grupo, volvemos a la sombra del árbol a nuestra izquierda para terminar el almuerzo y recostarnos a descansar sobre el césped cubierto por varias mantas. Luego de un buen almuerzo y charla me recosté sobre el césped al lado de Vanetto y me quedé profundamente dormida.


             Me levanto por el ruido que hace una rama del árbol al romperse en el suelo y al frotar mis ojos observo a Vanetto caminar hacia el arroyo, me levanto y noto que los demás chicos están dormidos todavía mientras el sol se oculta por el oeste, decido seguir a Vanetto para charlar con él con un poco más de privacidad. Al llegar al arroyo observo como Vanetto se lava la cara y procedo a hacer lo mismo.

-Hola Vanetto, ¿Dormiste bien?-

             Él se sorprende de mi llegada y voltea rápidamente.

-Eh… Hola Lunelli, sí dormí bien, pero debo buscar la leña para la fogata de esta noche-

             Una fogata eh, así que los chicos pasarán la noche aquí afuera como si acamparan, seria genial si pudiera quedarme con ellos.

-Una fogata… suena divertido ¿Te ayudo con la leña?-

-Claro, seria todo un gusto… ven sígueme-

             Vanetto se seca la cara al igual que yo y me guía hasta el bosque frente a nosotros para buscar algo de leña para alimentar el fuego que harán pronto, estoy indecisa en si volver al castillo o quedarme con los chicos compartiendo bajo la luz de la fogata, es una fuerte decisión. Luego de un rato de estar recolectando madera Vanetto y yo la juntamos en un solo lugar mientras comienza a atardecer, he allí el inicio de una conversación.

-Oye Vanetto, me preguntaba…- -Oye Lunelli, estaba pensado si…-

             Realmente me dio bastante gracia que pensamos en decir algo al mismo tiempo, con una pequeña risa le doy la oportunidad de hablar, aunque debo decirle que no puedo quedarme.

-Tú primero-

-Bien, estaba pensando si te gustaría quedarte está noche con nosotros en la fogata… sé que viniste por lo del asunto de los estudiantes, pero sería muy genial si te quedas está noche al lado de todos los chicos-

-Ehmm…-

             Una parte de mí me dice que debo rechazarlo y la otra que debo aceptarlo… no sé qué hacer, la expresión de serenidad en su rostro no me deja pensar claramente, solo espero poder tomar la decisión correcta.

 -Estaría encantada de acompañarlos está noche-

-Grandioso-

             Al parecer a Vanetto le agradó mi respuesta, creo que es la correcta después de todo, aunque espero que mi padre no arme un alboroto porque no volveré a casa está noche; Recogemos la leña y volvemos a la colina donde ocurre algo que no me espero, ¡Asanna está peleando con Shudel! No sé qué pasó mientras no estábamos, pero debo hacer algo, suelto las ramas e invoco mi arma hablando con Vanetto quien se nota algo tranquilo.

-¡Vanetto rápido debemos…! ¿Vanetto?-

-Tranquila Lunelli, nada malo está ocurriendo… solo están practicando, observa y te darás cuenta-

-¿De verdad?-

             Observo la batalla de Shudel y lo que dice Vanetto es verdad, Asanna solo dispara a marcas de tierra a ambos lados de Shudel, al parecer está practicando como desviar sus ataques de energía, además de que Edir está bastante tranquila expectante de la práctica de Asanna.

-Cada vez me sorprenden más Vanetto, ustedes son impredecibles-

-No nos halagues tanto… solo somos cuatro estudiantes pasando el tiempo libre… vamos que debemos encender la fogata antes de que oscurezca por completo-

-Bien-

             Durante esa noche disfrutamos mucho, charlamos, reímos, cantamos y muchas cosas divertidas que de verdad me hicieron sentir un sentimiento de regocijo que no sentía desde hace años, algo parecido a una familia… luego de tanta diversión el cansancio acumulado de tantos días de entrenamiento nos cayó encima haciendo que nos quedáramos dormidos, lo último que vi antes de quedarme completamente dormida fue a Vanetto expectante del panorama como siempre, esa expresión llena de misterio en su mirada es algo que nunca olvidaré.


             Luego de haber dormido bastante luego de vigilar por la noche los alrededores me despierto de manera brusca por la patada de alguien a mis brazos, abro mis ojos y a la única que veo cerca es Asanna quien va bajando hacia el arroyo donde veo al final a Shudel y Edir corriendo en el agua jugando como dos niños pequeños… aun así esa desgraciada de Asanna no me pudo despertar de otra forma sino con una patada… me las pagará. Me levanto del césped y noto que Lunelli aún sigue dormida, froto mis ojos y decido quedarme a su lado hasta que despierte para que no lo haga desorientada luego como es usual en ella. 


             Una hora después Lunelli finalmente despierta y lo hace como siempre, lentamente viendo a todos lados, al encontrarme en su mirada me sonríe, le doy los buenos días y le doy un poco de agua en una taza, ella la bebe comenzamos a charlar.

-Cuéntame Lunelli, ¿Cómo la pasaste ayer?-

-La pasé excelente S… para serte sincera tenía muchos años sin pasar un momento tan lindo para mí como lo fue ese, te lo agradezco de corazón por haberme invitado a quedarme-

-Descuida Lunelli, también disfrutamos mucho de tu compañía, hasta he pensado en…-

-¿En?-

-En nada, algo sin importancia…-

-Otra vez lo mismo… solo dilo Vanetto-

-Está bien, estaba pensando en de-…-

             En ese preciso momento Shudel y los demás se acercan a nosotros rápidamente avisándome de que algo se acerca.

-¡Vanetto! ¡Caballeros del reino!-

-Ay no-

-Deben venir por Lunelli, no hay problemas-

-No es por molestarlos chicos, pero creo que si hay problemas para mí-

-¿A qué te refieres?-

             Al parecer Lunelli está en problemas por mi culpa… debo hacer algo.

-Debía volver ayer al castillo, fue la única orden que mi padre me dio en ese día… seguro pensó que me raptaron o algo y estará muy molesto al escuchar que me quedé con ustedes en lugar de volver al castillo como esperaba… de verdad lo siento, fui egoísta-

-No fuiste egoísta… solo seguiste a tu corazón, tú en el fondo querías desde el principio acompañarnos… no te sientas mal por eso Lunelli, lo resolveremos todos juntos-

-Si Lun, no es tu culpa-

-Gracias por su ayuda chicos, pero no creo que mi padre los escuche a ustedes o a mí-

             Pronto llegan varios jinetes al lugar donde estamos y sin decir nada uno trae un corcel para Lunelli quien se monta con una cara triste, junto a los jinetes parte hacia el castillo, no puedo permitir que ella tenga esa cara, no podría verla otra vez a la cara si no hago nada para ayudarla, salgo corriendo detrás de ellos y les digo a los chicos que se queden en la guarida y recojan todo.

-¿Vanetto qué haces?-

-¡Ayudaré a Lunelli! ¡Ustedes recojan todo y véanme en la entrada del castillo!-

-¡Esta bien! ¡Buena suerte!-

             Corro tras ellos con esperanzas de poder remediar el problema de Lunelli, haré todo lo posible por quitarle esa cara de tristeza, corro una distancia bastante larga, desde nuestra guarida hasta la academia, allí evado a personas y objetos por igual persiguiendo a los corceles hasta que llego a la puerta y los habituales guardias intentan detenerme colocando sus lanzas en forma de ‘’X’’, me deslizo por debajo de su bloqueo y continuo con mi carrera hasta el reino. Ya en la entrada del castillo Springwerd otros dos guardias me detienen, estos si no puedo burlarlos debido a que las puertas del castillo están cerradas, aun así veo los cuatro corceles que llegaron a la guarida, le pido por favor al guardia que me deje pasar pero este se niega, me pide mi identificación y con gusto le digo quien soy agregando que soy amigo del comandante Osadeba, en ese momento recuerdan cuando llegue a esta misma entrada hace casi un año y medio, me dejan pasar y al entrar encuentro a Lunelli, Assandel, Itryn, Velanna, varios maestros más y al rey reunidos en la sala del trono, en el centro de ellos está Lunelli quien está siendo agredida verbalmente por el rey quien está sumamente molesto, mientras me acerco Beimen se da cuenta de mi presencia al mismo tiempo que escucho los gritos ofensivos del rey.

-¿¡COMO PUDISTE HACER ALGO ASI!? ¡ESTO ES INACEPTABLE! ¡MERECES UN CASTIGO!-

-Padre yo…-

-¡’’YO’’ UN DEMONIO! ¡NO SALDRÁS MÁS DE ESTE CASTILLO EN TU VIDA!-

             ¿¡Qué demonios!? Este hombre está loco, ¿Quiere encerrar a su propia hija en el castillo? ¿Cómo piensa que ella florecería como mujer sin contacto alguno al exterior?, así nunca la preparará para nada en la vida, debo ponerle fin a esta humillación en contra de Lunelli, antes de poder decir algo Itryn hace el intento de razonar con el rey.

-Eh señor, creo que es algo extremista encerrar a la princesa en el castillo-

-¿Ah no? ¿Tienes alguna mejor idea comandante Esserani? ¡Muéstrame tu valentía una vez más al interrumpirme por segunda vez en un día!-

             Itryn se arrodilla ante el rey pidiendo disculpas por su actitud desafiante, eso es aún más molesto.

-Lo lamento mucho señor, no fue mi intención, eso solo que…-

             Este hombre podrá ser el rey y tener el poder de todo este reino y a las personas en el pero, no dejaré que nadie… sea poderoso o no trate a otra persona como si no fuera nada.

-No se disculpe Itryn-

-¿S?- -¿¡Vanetto!?-

-Lamento interrumpir su charla o mejor llamarla abuso ante su hija y súbdito, Julean Springwerd-

             Todos me miran con una cara de “¿Qué haces? ¡Detente!” Pero me da igual, todo me da igual cuando veo a alguien aprovechándose de los demás. 

-Así que tú… un simple plebeyo te atreves a faltarme el respeto, veo que tienes agallas chico, te concederé la palabra solo está vez-

-Con todo respeto, no me diga que tengo agallas cuando usted le grita a su hija como si no fuera nada, ¡Es su familia! ¡No sea tan cabezota Julean! ¿Acaso no ve la soledad que siente su hija al estar encerrada aquí la mayoría del tiempo? ¿¡No se da cuenta de que ella siempre hace lo imposible por mantenerse fuera de este lugar!? ¡ES UNA PRISION PARA ELLA! ¿O acaso tampoco lo ve? Si quiere castigarla por algo en lo que no tuvo elección lógica al seguir a sus sentimientos que al final es lo más importante… que la culpa recaiga sobre mí, quien fui que la invitó a quedarse el día de ayer en aquella colina donde le aseguro que en una noche… lo pasó mejor que aquí en años…-

             Mis palabras dejaron a todos sin palabras… hasta al rey mismo, sé que este acto irrespetuoso me traerá consecuencias graves, pero estoy listo para ellas con tal de defender a Lunelli de una situación injusta.

-Eres valiente al enfrentarme de esa manera, lo admito… reconozco mis errores desde que su madre murió, pero debes entender que ella es mi hija, solo hago lo que puedo para protegerla-

-Eso no quiere decir que la mantenga encerrada alejándola de sus amigos y de experiencias vitales para su formación como ser humano y guardián-

-Me cuesta aceptarlo… el orgullo no es algo fácil con que lidiar… aun así, tienes la razón, me has abierto los ojos…-

             Al parecer el rey ha entendido mi punto de vista, todos muestran una expresión de alegría excepto Lunelli quien comienza a llorar por todo lo que está pasando… noto que es muy frágil respecto a su familia.

-Aun así…-

             ¿Aun así?

-Le has hablado irrespetuosamente a tu rey y eso es un crimen en este reino, sobre todo si no tienes un rango que pueda salvarte del grado de tu falla… serás enviado al calabozo…-

-¿¡Qué!?-

             Eso ya me lo esperaba, que todo sea porque Lunelli tenga libertad por una vez en tanto tiempo.

-Señor, tengo una mejor idea…-

-Te escucho Assandel-

             Ese Assandel, nunca me ha dado buena espina, pero tal vez pueda ayudarme a salir de esta, Assandel se acerca al rey y le murmura una serie de palabras en el oído, luego se aparta de él y este prosigue a hablar.

-Gracias a la sabiduría de Assandel no serás enviado al calabozo-

             El alivio de todos es notable en la sala.

-Tu castigo será algo peor…- -¿Y ese castigo cuál es?-

-Serás desterrado del reino a las afueras durante cinco días, si intentas volver al reino durante esos días mis arqueros tendrán ordenes de ejecutarte de forma rápida… por lo tanto deberás salir del dominio del reino como tal ya que si estas en el campo visual de los arqueros de las murallas, no dudarán en dispararte-

             Eso me dejó sin palabras… ¿Qué clase de juego macabro es este?

-¿¡Por qué haces esto padre!?-

-Está bien Lunelli… señor tengo una petición-

Sorpresivamente la comandante entra en la conversación…

-¿Cual es Velanna?-

-Si el chico logra sobrevivir durante esa semana y vuelve al reino usted dejará que la señorita Springwerd sea integrada a la academia como una estudiante regular sin clases particulares ni nada por el estilo, de esa forma podrá tener una vida de estudiante normal y podrá de igual forma compartir con sus amigos…-

             Esta petición deja al rey atónito quien mira a Assandel y él sonríe afirmando la petición de la comandante Velanna, en ese mismo instante ella me mira y me pica el ojo, si el rey acepta esta oferta, daré todo mi ser para volver al reino luego de esa semana para que Lunelli pueda ser libre de esta prisión.

-Tu oferta es algo muy interesante, lo pensaré un poco…-

             Mientras el rey lo piensa Lunelli se acerca a mí y me reclama.

-¿¡P-Porque lo haces Vanetto!? ¡No quiero tu ayuda!-

-Me da igual si no la quieres, no puedo verte sufrir así, mi conciencia no me dejaría en paz si no te ayudo-

             Lunelli llora con más fuerza y abrazándola hago que se apoye en mi pecho, al paso de un rato el rey termina de pensar lo que le dijo Velanna y con Lunelli en mis brazos esperó su respuesta ansioso.

-Luego de haberlo pensado me parece una idea excelente, aun así, debo agregar que estarás afuera solo, sin armas ni nada para sobrevivir… solo tú y tu valía…-

-Me parece perfecto…-

-Bien, entonces está decidido… tu castigo te será impuesto hoy al atardecer…-

-Gracias rey Julean…-

             Lunelli seca sus lágrimas y me mira con una cara llena de preocupación, le sonrió y le pido que me acompañe afuera un momento mientras el rey y los demás discuten los detalles de mi castigo, al salir en las puertas del castillo están Shudel, Edir y Asanna bastante preocupados por nosotros dos, Lunelli abraza con fuerza a Edir y Shudel quienes tienen expresiones de sorpresa por esa demostración de afecto tan repentina y Asanna me pregunta qué ocurrió adentro.

-¿Pudiste ayudarla Vanetto?-

 -Cuéntanos-

             Lunelli voltea a mirarme y yo con una sonrisa le respondo a Asanna.

-Créeme, haré algo más que ayudarla…-

Continuará…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario